Han pasado cinco meses desde que tuviera lugar la anual gala del MET, y todavía se habla de ella. En especial de un modelito, el de Jared Leto, que enfundado en Gucci acudió con una réplica exacta de su cabeza decapitada a la alfombra rosa. Sádico pero ‘chic’.

Una sesera que resulta que está perdida, según comenta el propio actor y cantante, aunque lo peor de todo esto es que pudo incluso haber sido robada aquella misma noche. ¿Ves? Ya ni en la gala del MET puedes dejar tu bolso tranquila.

Así lo ha reconocido durante una reciente entrevista con la edición americana de ‘GQ’, en donde el periodista le preguntaba qué había hecho exactamente con aquella cabeza que dio la vuelta al mundo —y con la que Kendall Jenner jugueteó delante de los fotógrafos—.

“La verdad, no tengo ni idea de a dónde haya ido a parar la cabeza. Creo que alguien la tuvo que robar entonces. Si alguien la encuentra, llevadla de vuelta a la tienda de Gucci más cercana y que se la cambien por un par de zapatillas sucias”.
Jared Leto, en una foto de archivo. 
Theo Wargo//Getty Images
La cabeza en cuestión.

Jocosas declaraciones que bajo ninguna circunstancia debería llevar a cabo la persona que la encontrase. ¿Por qué? Según el medio ‘The Cut’, la tétrica réplica realista de Jared costó en torno a 10 mil euros, por lo que darle salida en el mercado negro se perfila como la mejor y más rentable de las opciones —Wallapop ya nos parecía demasiado descarado—.

Esta no es la primera vez que una ‘celebrity’ se salta las normas en la gala

Este tipo de fechorías vienen a cerciorar que, muy en el fondo, todas las fiestas acaban siendo el mismo tipo de reunión peligrosa en el que has de tener cien ojos. Así ocurría también en la susodicha gala del MET de 2017 cuando un par de famosas como Bella Hadid, Dakota Johnson o Paris Jackson se encerraban en el baño para echarse unos cigarrillos, actitud que rápidamente se convertía en viral y era tachada de irresponsable e insultante por parte de la organización.

Headshot of Christian Rodríguez

Periodista. Sé de buena tinta que la hermana gemela de Lindsay Lohan existió. Esta es mi historia, Patricia.