El pasado martes tenía lugar la ceremonia que celebra el primer lustro de los Juegos Invictus, competición entre heridos de guerra que el príncipe Harry inauguraba hace ahora cinco años, sin duda uno de sus proyectos más ambiciosos. Para celebrar esta fecha, el duque de Sussex acudía al Guildhall de Londres y protagonizaba una recepción en la que él, analizado hasta la demencia, era el protagonista absoluto. Así las cosas, más allá del emotivo discurso, lo que realmente caló ante los medios internacionales fue una ínfima falta de protocolo, excepción que ha sido alabada y catalogada como ‘humilde’ debido al título real que el nieto de Isabel II posee.

Este hecho, te sorpresa o no, fue abrir la puerta de su coche por sí mismo y atreverse a cerrarla delante de las cámaras, cuando lo correcto habría sido esperar a que alguien de su equipo corriera a hacer este trabajo por él. Pero, ¿hasta qué punto debería de haberse puesto el foco en este acto que, sin duda, no trasciende en ningún sentido relevante?

Una rápida búsqueda entre los principales medios de comunicación internacionales ofrece titulares como: “Harry rompe una vasta tradición y cierra la puerta de su coche” (NewIdea.com), “El príncipe Harry deja en ‘shock’ a los británicos por el simple hecho de cerrar él mismo la puerta de su coche” (20Minutos) o “El príncipe Harry imita a Meghan Markle en un acto por el que son alabados” (The Sun)

Meghan Markle, 'víctima viral' de otra situación similar

Historia que enlazan con un acontecimiento similar que ahora cumple un año, cuando Meghan Markle también decidía abrir y cerrar la puerta de su coche por sí misma, algo que se convirtió en noticia y brindo frases como “los fans enloquecen con la humildad de Meghan Markle cerrando la puerta de su coche ‘como una persona normal”.

Pero, ¿en qué momento hemos dejado de considerar a la famosa pareja como dos personas normales? Posiblemente era el medio americano ‘BuzzFeed’ quien clavaba el ‘quid’ de la cuestión: “Las últimas noticias que hablan de la ruptura del protocolo por parte de Harry demuestra cuán ridículo es el asunto”, mientras que en el interior del artículo se hace hincapié en la falta de autonomía de la que gozan los miembros de la realeza británica —y posiblemente de cualquier monarquía europea—.

Twitter, como siempre, ha encontrado un gif que describe a la perfección nuestro sentir:

Headshot of Christian Rodríguez

Periodista. Sé de buena tinta que la hermana gemela de Lindsay Lohan existió. Esta es mi historia, Patricia.