Las cosas como son: Thomas Markle no para de meter la pata. Todavía nos acordamos de las fotos pactadas con los paparazzi, después resultó que podría haberse inventado un ataque al corazón para no acudir a la boda real. ¡Ah! Y no nos olvidemos de la polémica entrevista en la que carga contra Meghan y la familia real británica.
Meghan prefiere mantenerse alejada de él y ya lo dejó bien claro en una entrevista hace años. "No tengo paciencia para el cinismo, críticas en exceso y exigencias de cualquier naturaleza. Perdí la voluntad de agradar a quien no agrado, de amar a quien no me ama y de sonreír para quien no quiere sonreírme. Ya no dedico un minuto a quien miente o quiere manipular", dijo. Aunque las palabras pudieran estar dirigidas a su anterior pareja, la esencia es la misma: la duquesa de Sussex quiere alejarse de todo aquello que le hace daño, que critica demasiado y que, en definitiva, no le hace feliz.
Pero ayer se celebró el bautizo de Archie Harrison y, como era de esperar, Thomas Markle no estuvo presente. Eso sí, ha contado al 'Daily Mail' (sí, otra vez) que le habría gustado estar allí.
"Me han preguntado si me hubiera gustado ir a Gran Bretaña para celebrar el bautizo de mi nieto. Yo era un monaguillo a los 12 años, un miembro confirmado de la iglesia de la Reina a los 14 años, y Archie es mi nuevo nieto, así que desde luego me hubiera gustado estar en el bautizo, deseándole a Archie y a sus padres salud y felicidad".

Especializada en belleza, trabajó en Cosmopolitan hasta 2022 hablando de manicuras, trucos para el pelo y los mejores tratamientos para tu cuerpo. Adicta a Instagram, pasa el tiempo entre cosméticos y es de las que piensa que la vida es demasiado corta para comer poca pizza (y poco queso).












