A Kim Kardashian todos los negocios le salen redondos. Un inusitado hecho gracias, en parte, a su continua exposición mediática que arrastra además a toda su familia al ‘reality’ televisivo. Por eso, cuando la empresaria comunicó al mundo hace unas semanas su deseo de poner a la venta una línea de fajas bajo el nombre de ‘KIMONO’, internet casi se cae.

Las causas eran, principalmente, dos: ¿por qué se apunta a un negocio tan inverosímil como el vender fajas? ¿por qué llama a esta colección ‘KIMONO’ si nada tienen que ver con la prenda nipona? Pues bien, tanto fueron las incógnitas en torno a esta última pregunta, que muchas se convirtieron en fuertes críticas. El hashtag #KimOhNo servía como principal plataforma para los ‘haters’.

Un tema que ha dado mucho que hablar en redes sociales, donde se ha llegado a emplear el tan recurrente término ‘apropiación cultural’. Una acusación que corría como la pólvora después de que el mismísimo alcalde de Kioto le mandara una carta personalmente a la ‘celeb’ pidíendole que rectificara. Así se expresaba Daisaku Kadokawa, el político japonés:

“El kimono es una vestimenta étnica y tradicional que se apoya en nuestra rica naturaleza histórica con los incansables esfuerzos y conocimientos de nuestros predecesores. Una cultura que ha sido apreciada y transmitida con cuidado en nuestra sociedad. Además, es un fruto artesano que simboliza el sentido de la belleza, espíritus y valores japoneses […] Te invito a que conozcas Kioto para que puedas experimentar la esencia de la cultura del kimono y nos puedas entender”.

Así las cosas, Kim rectificaba en público y reconocía su error de haber usado en vano esta iconografía ancestral que poco —o nada— tiene que ver con su inminente colección de fajas que verá la luz en julio. Un acto valiente que explicaba en redes sociales, su hábitat natural:

“Ser empresaria ha sido uno de los desafíos más importantes en mi vida. Y lo he conseguido gracias a la comunicación directa con mis fans a lo largo de estos años. Siempre trato de escuchar, aprender y crecer. Por eso aprecio mucho la pasión y los diferentes puntos de vista que me hacéis ver con vuestras opiniones. Cuando anuncié el nombre de mi nueva línea de fajas lo hice con la mejor intención. Mis productos están creados para ser inclusivos y diversos. Por eso, después de pensarlo mucho, he decidido lanzar la marca con un nuevo nombre”

Otro embrollo mediático que le ha aportad una impagable publicidad internacional, un resultado casi inevitable si metemos en la misma coctelera a Kim Kardashian y una marca de fajas ya viral.

Headshot of Christian Rodríguez

Periodista. Sé de buena tinta que la hermana gemela de Lindsay Lohan existió. Esta es mi historia, Patricia.