La actriz Blake Lively ha tenido dos hijos en un periodo corto de tiempo y eso el cuerpo, obviamente, lo nota. Cuando nació su segundo hijo Blake pesaba casi 30 kilos más que antes de sus embarazos. ¿Cómo los ha bajado? Ella misma contesta: "no puedes perder los 27 kilos que ganaste simplemente mirando fotos en Instagram de esas modelos estupendas y preguntándote por qué no tienes su aspecto. Hay que currárselo".

Aun así, no es de las que se vuelve loca empezando a entrenar sin pausa a los dos días de dar a luz. La actriz se ha tomado su tiempo para realizar un programa de entrenamiento moderado y progresivo, de la mano de Don Saladino, el 'personal trainer' de su marido, Ryan Reynolds, y de otras estrellas como Scarlett Johansson y Sebastian Stan. Como Blake ha dicho, "10 meses para ganarlos, 13 para perderlos".

La estrella y Saladino practicaron entrenamiento de fuerza, más que de cardio, y siempre de forma moderada, tres o cuatro días por semana, en sesiones de entre 20 minutos y una hora.

La alimentación también ha jugado un papel fundamental en su programa de pérdida de peso: una combinación de verduras, proteínas y carbohidratos en las tres comidas principales del día y nada de soja ni de gluten.

En definitiva, lo suyo no ha sido un programa de altísima intensidad. La propia Blake se ha pronunciado en contra de someterse a ellos, especialmente después de ser madre: "Creo que el cuerpo de una mujer tras dar a luz ya es bastante increíble, no hay necesidad de estar lista en seguida para un desfile de Victoria Secret". No se puede decir más claro.