El 2008 fue uno de los años más fructíferos de la música pop. Cuando todavía nos recuperábamos de la hecatombe producida por Britney Spears y Lindsay Lohan en 2007, otras artistas emergían fuertes y decididas a ocupar el trono de las estrellas cesadas. De entre el aluvión de ‘popstars’, dos llamaron poderosamente nuestra atención: Lady Gaga y Katy Perry.
Ambas ofrecían un producto fácil de digerir, relativamente innovador y que se basaba, principalmente, en jugar al despiste —una de las estrategias más efectivas cuando un artista se da a conocer—. De Gaga se rumoreaba que era hermafrodita, mientras que Perry se dedicaba a entonar un himno lésbico que a la larga quedó claro que poco —o nada— tenía que ver con ella. Fue precisamente en este vaivén de jugueteo mediático en el que la cantante de ‘Roar’ pensó que era buena idea acudir a los Premios Ondas de Barcelona y montar un sarao flamenco.
Y así fue. La californiana protagonizó uno de los momentos más surrealistas de la gala de 2008 cuando, junto a Santi Millán, saltó al escenario ataviada con un traje de gitana, peineta, mantilla y abanico en mano. Todo era poco para llamar la atención, porque poco era lo que tenía que perder.
El público, entre atónito y ensimismado, correría a googlear quién era aquella chiquilla que con el semblante de una estudiante Erasmus se había atrevido a montar aquel espectáculo. Quizás no le ponían cara, pero sí podían canturrear el tema que presentó, ‘I Kissed a Girl’. Como acompañantes perfectos, una banda de músicos vestidos con el traje de cordobés.
El 'megamix' que formaron de forma efímera Millán y Perry acabó como casi todo lo que nos provoca una enorme expectativa: con un enorme batacazo. La actuación flamenca de la artista destacó por tener más gallos que volantes, mientras quedaba claro que la bata de cola debía de quedar reservada para la realeza del pop.
Pero oye, la intención es lo que cuenta, y aunque la ‘performance made in Spain’ no se hizo tan viral como esperaba el equipo creativo de la americana, la cantante nos regaló un momento cañí teñido de inexperiencia que difícilmente olvidemos. A nosotros nos flipa, habrá que ver cómo recuerda Katy Perry esta estrambótica fiesta. Aquí el vídeo completo.

Periodista. Sé de buena tinta que la hermana gemela de Lindsay Lohan existió. Esta es mi historia, Patricia.












