Sentarse frente a un autor que acaba de publicar un libro siempre supone preguntar desde dónde nace su lanzamiento, el germen que llevó a esa persona a sentarse a escribir. Pero se vuelve más especial cuando estamos frente a alguien como Sara Búho, una de las poetisas más conocidas de la generación ‘millennial’. Ha llegado hace muy poco a librerías su nuevo título, ‘Si el amor no regresa’ (ed. Lunwerg, 2026), que surge de su reencuentro con el mar ‘‘después de muchos años viviendo lejos de él. Volví a estar cerquita de la costa y he sentido un reencuentro similar como el de quien de pronto vuelve a ver a alguien de quien se despidió casi sin querer’’, nos cuenta.

Ella siempre ha tenido el mar muy presente –‘‘está en todos mis poemarios’’–, pero siente que el vínculo se ha intensificado mucho más con esta publicación. Probablemente porque, gracias también a las ilustraciones de Berta Llonch que acompañan los poemas, ha convertido el agua del océano en un espejo en el que reflejar cada una de las realidades que sentimos como humanos.

ed. Lunwerg ‘Si el mar no regresa’

‘Si el mar no regresa’

El tema de tu nuevo poemario es el mar en toda su forma y esencia, pero también haces analogía de todos los problemas a los que nos enfrentamos diariamente. Sin embargo, ¿cuáles son los que marcan este libro?

He encontrado muchas metáforas en el mar para explicar muchas cosas que han sucedido en años anteriores, aunque yo te diría que la reflexión es la que marca este libro. El mar es el apoyo para hablar de otras cosas, porque es al final es una fuente infinita de metáforas y me ayuda mucho a hablar, por ejemplo, del duelo. También me ayuda a reflexionar sobre la propia identidad, sobre la fragilidad, sobre la memoria, sobre la maternidad incluso. Encuentro en el mar una imagen para explicar todas las cosas que nos suceden, un universo emocional que pasa por su filtro y encuentra en él un espacio para hablar de cada cosa.

¿Con qué sensaciones te gustaría que se quedasen tus lectores tras leer tus poemas?

Es difícil contestar a esto, porque lo bonito de esa sensación o sentimiento es que sea diverso, que cada lector lo lleve a su universo, a aquello que necesite sentir. En definitiva, que le lleve por donde necesite que le lleven. Pero igual ahora que estamos en tiempos de ruido y de incertidumbre, todos necesitamos un lugar de calma. Para mí el mar es ese lugar. Un lugar al que llegas y es consuelo, y te recuerda quién eres con cariño y con contundencia. Para mí ha sido eso.

Cada proyecto que publica un escritor cambia una parte de él. ¿Cómo te ha cambiado a ti ‘Si el mar no regresa’?

Yo creo que me ha llevado a lugares de mí misma que igual llevaba tiempo sin visitar. Siento, además, que con cada libro me arranco un poquito de melancolía del cuerpo, de esa que nunca se va del todo y que vive conmigo. Siento que con este libro se me ha arrancado un poco más de todo eso. Y bueno, también revisitar con ojos nuevos siempre es algo muy nutritivo para el corazón y para el futuro.

Mi nuevo poemario me ha llevado a lugares de mí misma que llevaba tiempo sin visitar. También me ha arrancado un poco de melancolía del cuerpo

¿En qué punto sientes que está actualmente la industria de la poesía?

Yo diría que está en un buen lugar, está en un buen punto. Creo que está en un lugar de nuevas voces, de nuevos relatos a los que igual no se les había puesto el foco lo suficiente. Creo que hay mucha nueva voz, muy interesante y mucha nueva mirada con ganas de dejarse llevar por esas voces. Lo mismo con voces nuevas que en realidad son viejas, siempre estuvieron, pero ahora son atendidas. Así que yo diría que está en un lugar esperanzador.

¿Cuál es ese libro que recomendarías a una persona que quiera empezar a leer poesía?

Yo siempre recomiendo a Alejandra Pizarnik. Para mí es como el centro de todas las recomendaciones. También me encanta Alejandra Martínez de Miguel. Lo último de ella, ‘Revelaciones’, es un gran poemario para empezar. Pero siempre es interesante explorar qué es lo que uno necesita leer en la poesía, porque justo la poesía en sí es un género que muchas veces ha generado miedo en el lector. Por lo que yo invitaría a todo el mundo a que se atreviera a leer poesía, que busque cuál es su libro, que busque cuáles son sus temas, qué cosas les mueven.

¿Y qué te mueve a ti en la poesía ajena?

En mi caso, siento muchísima conexión con Chantal Maillard, por ejemplo. En el libro hay un montón de citas de autores que son de cabecera, como Rafael Alberti o Concha Méndez. Hay un mar de autoras y autores interesantísimos por descubrir para aquel que no se ha atrevido todavía, que me da hasta un poco de envidia, ¿no? Ojalá pudiera yo volver a leer por primera vez a todos estos autores y autoras.

Invitaría a todo el mundo a que se atreviera a leer poesía, que busque cuál es su libro y los temas que le mueven

En uno de tus poemas dices: ‘‘No sé abrazar la poesía sin dejarme destruir’’. ¿Qué hay de verdad en esa creencia de que los poetas sois unos torturados?

Pues es que yo creo que sí que hay parte cierta [ríe], porque al final hay un ejercicio de catarsis relativamente constante. Por mucho que te aferres al mundo, de alguna manera creo que los que escribimos poesía estamos constantemente mirando hacia adentro. Por eso igual siempre vamos necesitando lugares donde agarramos y que nos saquen al exterior, porque también hay que vivir, la experiencia es muy importante. Es bello, por una parte, porque te conecta mucho al mundo, estás muy pendiente de todos los matices, de las cosas pequeñitas, que luego también son las más ilusionantes. Pero sí que vivimos muy atrapados dentro de nuestro universo. Hay mucho ejercicio de introspección, de revisión, de mucha emocionalidad que desborda a veces. Yo soy de ese tipo de escritora que escribe un poco por necesidad de darse un poco de paz a través de ese drenaje emocional.

Definitivamente, en ‘Si el mar no regresa’ has hecho un buen viaje.

Sí, porque no hay estructura, es un viaje. De hecho, una parte fundamental del viaje es la parte ilustrada, que es la parte de Berta Llonch, la ilustradora del libro, y es lo que pretendía: que fuese justo un viaje. Que fuera como ese momento de llegar al mar, sentarte enfrente y comprobar cómo cambia: puedes verlo en calma, puedes verlo hecho una tormenta... Tiene muchas capas. Está la capa más superficial, toda esa parte abisal que conecta con muchas imágenes sensoriales de las propias emociones. Ese momento más de angustia o de ansiedad puede generártelo esa parte abisal de profundidad; la sensación de peso puede utilizar los recursos de la oscuridad del fondo marino... Yo pretendía que ‘Si el mar no regresa’ fuera un viaje que te llevase por los lugares más luminosos y más sombríos, por muchos sitios y de manera muy orgánica.

¿Ya estás preparando tu próximo proyecto?

Pues sí. Estoy escribiendo una novela. Hace mucho tiempo que ando escribiendo una novela que he empezado, abandonado y rescatado muchas veces. Pero ahora confío en que tengo una historia que contar y la manera de hacerlo. Además, otra cosa en la que ando envuelta es una exposición de arte en el Castillo de Santa Catalina, en Cádiz, durante julio y agosto, donde vamos a llevar los poemas y las ilustraciones del libro. Vamos a llevar los poemas a cuadro, así que ahí os esperamos.

Headshot of Nerea Panicello

Nerea Panicello es experta en música, series y redes sociales. No hay canción pop que no haya pasado por los auriculares que siempre lleva puestos, entrega de premios Grammy o MTV VMA’s que no haya cubierto en directo o festival al que se haya quedado con ganas de ir. Tampoco ficción (serie o película) de Netflix o HBO Max de la que no se obsesione con el reparto y busque todas las teorías de los fans. Ni reel de Instagram o vídeo de TikTok viral que no haya recibido su ‘iike’. Su carpeta de guardados en IG está repleta de ideas para crear contenido.

Su momento favorito de la jornada laboral es cuando se sienta frente al artista o intérprete de turno para someterle a sus preguntas o a unos de los retos en vídeo de COSMOPOLITAN. Ha entrevistado a cantantes como Lola Índigo, Rauw Alejandro, Camilo o la banda Morat. También a actrices como Claudia Jessie (‘Bridgerton’), Kristen Stewart o Maisie Williams. Aunque siempre recordará sus cinco minutos de gloria con los Jonas Brothers.

Nerea se graduó en Periodismo por la Universidad Rey Juan Carlos en 2018. Antes de colocarse el birrete, realizó prácticas durante 2017 en la Revista de Ana Rosa Quintana. Lleva formando parte de Cosmopolitan desde 2018. Actualmente está terminando un Máster de Periodismo Digital y Nuevos Perfiles en la Universidad Rey Juan Carlos. En sus ratos libre, recibe clases de lengua musical y batería para seguir mostrando lo que no se ve las canciones.

Acumula seis años de experiencia, en los que ha elaborado temas para sus versiones ’print’, diariamente en digital y ejercido de Community Manager en cuantiosas ocasiones.