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Mucho antes de convertirse en dos nombres imprescindibles de Hollywood, Julianne Moore y Kevin Spacey fueron construyendo sus carreras paso a paso, sin atajos. Moore empezó destacando en televisión y en películas independientes, donde fue puliendo ese estilo suyo que la hace diferente al resto. Spacey, en cambio, venía del teatro, lo cual marcó profundamente su forma de actuar: precisa, contenida y siempre con una intensidad que parecía esconder algo más bajo la superficie. Con el tiempo, ambos terminaron encontrando su lugar en la industria, consolidándose como dos intérpretes capaces de sostener algunas de las mejores historias del cine sin necesidad de grandes artificios.
Y con intérpretes como ellos, llegó el cambio tras entrar en los años 2000, trayendo una etapa especialmente rica para el cine. Las carteleras combinaban historias románticas llenas de emoción con relatos mucho más oscuros y retorcidos, creando un equilibrio que hoy resulta difícil incluso de pensar. Películas como 'Moulin Rouge!' (2001) o 'El diario de Bridget Jones' (2001) conectaban con el público desde lo sentimental, mientras que propuestas como 'Memento' (2000) apostaban por estructuras narrativas más arriesgadas. En ese contexto, también surgieron títulos que preferían avanzar a otro ritmo, más pausado, donde lo importante no era tanto la trama, sino las emociones que se iba encontrando la audiencia poco a poco.
Es ahí donde encaja 'Atando cabos' (basada en la novela homónima de la ganadora del Pulitzer, Annie Proulx), una historia que se alejaba del 'boom dosmilero' para centrarse en la reconstrucción personal de su protagonista. Quoyle (Spacey) es un hombre marcado por la pérdida y por una vida que nunca ha terminado de encajar, que decide empezar de cero en un pequeño pueblo costero. Entre el viento, el mar y una comunidad muy peculiar, intenta recomponerse. Julianne Moore interpreta a una mujer que también arrastra sus propias cicatrices, mientras que Kevin Spacey crea uno de sus papeles más imponentes para ofrecer un retrato mucho más frágil y contenido, el cual fue reconocido por la crítica con nominaciones a mejor actor en los Globos de Oro y los BAFTA.
El ambiente en el rodaje ayudó a construir esa sensibilidad. Cate Blanchett lo recordaba así en una entrevista compartida por 'Cinema.com': “Trabajar con un reparto excepcional como Kevin Spacey, Julianne Moore y Judi Dench hace que venir al 'set' cada día sea mucho más interesante. Los actores se alimentan unos de otros, y cuanto mayor es el nivel de colaboración, mejor suele ser tu interpretación. Siempre he sido una gran admiradora del trabajo de Kevin y de Julianne, y eso crea una atmósfera increíblemente creativa, especialmente con una historia que tiene tanta belleza como oscuridad”.
Por su parte, Kevin Spacey compartía en una conversación en 'Late Night with Conan O'Brien' en 2002, una anécdota sobre Judi Dench que refleja muy bien el espíritu del equipo: “Lo que me llamó la atención de Judi es la forma en la que cumple todo lo que promete. Le dije que cuando tuviéramos unos días libres le iba a enseñar a ir en patinete eléctrico por Central Park y, durante las vacaciones, estuve como diez veces corriendo detrás de ella para sujetarla. Pero no acabó ahí. Cuando llegamos al hotel me dijo: ‘Lo voy a volver a intentar’. Entonces volvió a Central Park y empezó a ir a toda velocidad. Esa es la grandeza de una de las damas del teatro”.
Tras verla ahora, la película se siente como una pequeña joya escondida que no todo el mundo reconoce. Su buen gusto está en la manera de hablar de las segundas oportunidades, de las heridas que tardan en cerrar y de cómo, incluso en los lugares más inesperados, uno puede volver a empezar. Es de esas historias que crecen con el tiempo y que, 25 años después, merecen una segunda mirada.
Álvaro Alonso es redactor de actualidad y ‘celebrities’ en Cosmopolitan y experto en famosas y cultura Y2K desde hace varios años. Si no está escribiendo, seguramente esté encontrando las mejores anécdotas y contenidos en redes sociales sobre los años 2000s y las tendencias de moda que vuelven a llevarse hoy en día. Es un apasionado de los realities show, por lo que conoce al detalle las vidas de las hermanas Kardashian y todas esas palabras y expresiones de la cultura pop que la Generación Z utiliza.
En su día a día en Cosmopolitan, Álvaro Alonso está enfocado a la redacción de contenidos de celebrities y actualidad, siempre con tilde ‘fashion’, pues es un apasionado de las pasarelas. No se le escapa ningún contenido que se haga viral en Instagram, Twitter y TikTok. Conoce muy bien las redes, pues compagina la redacción con la creación de contenidos, sobre todo en TikTok, donde comparte vídeos non-stop. Álvaro Alonso está graduado en Periodismo por la Universidad Rey Juan Carlos y estudia un Máster en Comunicación Audiovisual en la Nueva Era Digital por la Universidad Complutense de Madrid.
Comenzó a escribir como redactor en una agencia de comunicación sobre contenido de actualidad en la Comunidad de Madrid, pasando por varios medios digitales e impresos como Togayther, donde escribe cada vez que puede sobre moda, televisión, ‘celebrities’ y contenido enfocado desde la perspectiva LGTBI. De la misma forma, en Why Not Magazine colabora de manera frecuente, hablando sobre temas de cultura, música y televisión.














