Siri Hustvedt (Minnesota, 1950) saca coqueta su pintalabios para retocarse antes de nuestra entrevista en el marco del Festival de Literatura Expandida de Magaluf (FLEM). “Voy a hablar para COSMOPOLITAN. Es lo menos que puedo hacer”, bromea con un guiño ‘girly’. La ganadora del Premio Princesa de Asturias de las Letras 2019 es altísima, natural y risueña. Hay algo de ella que resulta familiar. Quizás sea por los detalles autobiográficos que ha ido compartiendo en sus novelas y ensayos. O quizás por ese magnetismo involuntario que han irradiado siempre ella y su familia, iconos (involuntarios) de la élite intelectual neoyorquina, y que nos ha hecho seguir cada una de sus apariciones mediáticas con profunda devoción. Le comento que su hija, la cantante Sophie Auster, fue portada de nuestra cabecera hace unos años y le pregunto por ella, como si, efectivamente, nos conociéramos de siempre. Me sigue el juego y sonriente dice: “Claro que sí, me acuerdo perfectamente. Sophie está muy bien. Se casó en 2019 con un tipo fantástico, al que adoro. Y hace poco ha estado en Europa, cantando en un festival de música en Dinamarca. Ha sido fantástico”. Esto sólo acaba de comenzar.

Tu marido (el escritor Paul Auster, Premio Príncipe de Asturias 2006, fallecido hace un año y medio) y tú habéis tenido un gran vínculo con España, pero ¿habíais estado alguna vez en Mallorca?

No. Es la primera vez que vengo aquí y me encanta. Estoy feliz de estar aquí, en el FLEM.

¿Es la primera vez que visitas España tras su fallecimiento?

No, estuve en Madrid el pasado octubre. Volé a los premios Princesa de Asturias, donde di una charla sobre mi trabajo y tuve la oportunidad de hablar en un instituto en el que los estudiantes habían leído previamente mis libros. Me encantó. Desde allí viajé a Madrid para un acto conmemorativo por Paul. Vinieron Sophie y su bebé, Miles. Me gustó mucho ir y estar allí. Así que esta es mi segunda vez en España tras su muerte.

Vuestra relación con España ha sido muy especial.

Sí, absolutamente. Es algo que Paul y mi hija han sentido siempre también. Hay una calidez y generosidad en la cultura española que apreciamos sinceramente. Recuerdo que Paul hablaba de la sensación que hay en las calles de España. En distintas ciudades, no sólo en una en concreto. Hablaba de esa percepción de liberación y libertad en la España post-fascista. Cuando él era muy joven viajó con un amigo por la España de Franco y podía ver la diferencia ahora. Era algo muy profundo para él. Nunca lo olvidaré.

¿Qué opinas sobre el momento político que están viviendo tanto los Estados Unidos como Europa?

Es terrible y creo que es un fenómeno global. Piensa en India y en la lenta invasión de las distintas formas del fascismo. Mira los movimientos de la derecha en Europa. A ‘MAGA’ (‘Make American Great Again’, el eslogan político de Trump), que es el poder estatal actual de los Estados Unidos. Y Reino Unido, donde pasan cosas similares, con un gobierno laborista en este momento. Creo que la pandemia ha tenido una implicación directa en la situación política actual. El miedo de fuerzas invisibles ha creado un pensamiento conspirativo a un nivel superior. Siempre ha estado ahí, pero ahora es más potente que nunca.

Creo que la pandemia global ha tenido una implicación directa en la situación política actual

¿Hay una salida a esta situación?

La única respuesta es la resistencia colectiva. Es algo en lo que no dejo de insistir. La gente tiene que dejar a un lado sus diferencias. Si la libertad de palabra, de movimiento o lo diferente es importante para ti, tienes que resistir de la manera que puedas.

Tu nuevo libro, ‘Ghost Stories’, verá la luz el próximo abril en España. Pensábamos que sería un libro sobre la familia –que es uno de los pilares en tus libros–, pero parece que tiene también una vertiente política muy importante.

Meses antes del fallecimiento de Paul, para mí fue muy difícil trabajar debido a su enfermedad y declive (falleció a los 77 años por un cáncer de pulmón). Tras morir, escribí unas memorias durante nueve meses. Lo mismo que dura, fíjate qué curioso, un embarazo. La política ha estado muy vinculada a mi relación de 43 años con Paul. Una de las cosas que veo en otras personas es que hay gente que se casa y tiene opiniones políticas distintas, incluso opuestas, y consiguen vivir juntos. Esto nunca podría haber sido posible entre nosotros dos. Estábamos muy alineados en nuestros pensamientos políticos, lo que además suponía una parte muy importante de nuestro matrimonio. Hay un capítulo específico en el libro que tiene que ver con los principios de ‘MAGA’ y nuestras posiciones políticas, tanto la de Paul como la mía. Y también con lo que perderle ha supuesto para mis sentimientos. Porque él estaba siempre ahí. Junto a mí. Siempre dialogando. De hecho, él fue uno de los fundadores de Writers Against Trump (Escritores contra Trump), que después cambiaría de nombre para pasar a llamarse Writers for Democratic Action (Escritores por la Acción Democrática).

siri hustvedt en flem 2025 cosmopolitan
FLEM - Miquel A. Cañellas

También el feminismo ha sido una constante en tus libros. ¿Cómo ves la situación de la mujer en este momento?

Me resulta muy interesante que Trump ganara frente a dos mujeres. Hay una razón de por qué eso ha sido así, y me sorprende la rabia que estamos viendo contra el feminismo: este movimiento poderoso antifeminista que incluye lo que se llama ahora la manosfera, así como la tendencia de las ‘tradwives’. Me llama la atención cómo la ideología puede convertirse en moda. Ahora ves a toda esta gente escribiendo en los medios sobre el ‘look MAGA’. Hay veces que veo a estas mujeres y pienso: ‘‘¿Es porque soy muy mayor o porque realmente se parecen entre sí?’’ (ríe). Todas estas mujeres de la Administración Trump llevan el mismo pelo, las mismas pestañas, los mismos tratamientos estéticos. Es interesante esa conformidad.

¿Por qué toda esta rabia contra las mujeres?

Pienso en ello todo el tiempo. ¿De qué se está hablando aquí? No lo sé. ¿De que una mujer sea vicepresidenta o dirija una empresa? ¿Por qué toda esta rabia entonces? Es la amenaza de la competición. Los hombres que han vivido con un estatus asumido no lo están perdiendo, todavía son la élite social. No obstante, creo que el hecho de elevar y permitir tener más presencia en la cultura a las personas negras, a las mujeres y a los inmigrantes provoca en muchos de esos hombres blancos una sensación de degradación cuando todavía tienen el poder y la influencia. ¡Lo tienen todo! ¿Quién está dirigiendo las compañías en Estados Unidos? ¿Las grandes corporaciones alrededor del mundo? Desde luego no son las mujeres. Son todavía y en su mayoría los hombres blancos. Pero lo viven como una humillación.

¿Por qué?

No hay nada peor que la vergüenza, es un sentimiento terrible. Todos la hemos sentido alguna vez. Creo que lo que ha hecho ‘MAGA’ y Trump es crear un puente desde la vergüenza hasta el orgullo, por lo que ya no hace falta esconderse porque ahora está bien decir: “Quiero tener una mujer en la cocina, que sólo tenga niños, el pelo largo, unas pestañas enormes y un objeto sexual para mi propio placer”. Poder decir eso en alto, sin el estigma social, es un gozo. Al crear esta cosmología, se genera algo así como un universo de ficción en el que puedes entrar y donde te sientes completamente a salvo. En él existe una gran figura en la cúspide, como un gran padre, que resulta mágico para ti. Es como Hitler y, en diferentes aspectos, como Mussolini y Franco. Hay ahí algún tipo de seguridad y de añoranza por un pasado que nunca existió. Hannah Arendt, en su libro sobre totalitarismo, que estoy ahora en el proceso de releer, resulta brillante cuando trata esto. Capta cuáles son las mentiras sobre el fascismo… Y todo son mentiras. ¡Hay mucho disparate!

¿Y cuál es el papel de los medios?

Los medios tradicionales siguen publicando titulares sobre centenares de muertos, ¿pero hace esto cambiar algo? Los elegidos por el movimiento ‘MAGA’ están dentro de esa lista protegida y eso les da un sentimiento positivo. Si no somos capaces de reconocer esa sensación positiva que trae el fascismo consigo, entonces fracasaremos.

Si no somos capaces de reconocer esa sensación positiva que trae el fascismo consigo, entonces fracasaremos

¿No hay posibilidad de diálogo?

Por supuesto que existe toda esa gente que dice: “Bueno, si pudiéramos hablar y dialogar sobre esto y lo otro”. A mi modo de ver, eso es absurdo. ¿Ha dialogado Trump? Su discurso no tolera el diálogo. Y ahora su objetivo es enorme. Ya no se trata sólo de las mujeres, las personas negras o los inmigrantes: se trata de todos los demócratas de los Estados Unidos. Eso es mucha gente que vive en las ciudades, los urbanitas que beben su vino blanco en los restaurantes de moda. Ellos también son ahora el objetivo. Las universidades. Los intelectuales. Es todo aquello que no es ‘MAGA’. Todo lo que está fuera de eso es el enemigo. Pero eso sí, cuando estás dentro de su círculo todo es suave y fácil, las reglas son las reglas y ese universo de ficción se perpetúa. La Administración Trump continúa mintiendo. No presta atención a ninguna ley. ¿Y qué se puede hacer con eso? Creo que no es recomendable sentarse y tener una conversación agradable con Hitler pensando que eso hará que todo resulte mejor. La gente tiene que alzar la voz y luchar contra esto.

siri hustvedt en el flem 2025 cosmopolitan
FLEM - Miquel A. Cañellas

¿Defiendes que debería ser un movimiento global?

Sé que en Alemania, España y Francia hay movimientos de derecha muy fuertes, pero tienen la historia pisándoles los talones. Está la Guerra Civil en España, Vichy en Francia, el macartismo en Estados Unidos. Sin embargo, esto no es macartismo, esto es mucho peor y algo que no se acaba de comprender. Hay una amnesia histórica. Quizás yo, por ser la hija de una mujer noruega que vivió la ocupación nazi, lo siento muy cerca. Mi padre luchó en la Segunda Guerra Mundial, como hicieron muchos americanos. Tenía 19 años cuando lo llamaron a filas, y mucha gente de mi edad lo ha vivido en la generación de sus padres o de sus abuelos.

No queda tan lejos.

No. Es difícil para mí el tipo de amnesia histórica que parece haber en los Estados Unidos ahora. Me refiero a los grandes medios de comunicación, no a la gente solitaria escribiendo en Substack. Hay todo un mundo de oposición muy inteligente, pero no son la CNN ni ‘The New York Times’ ni ‘The Washington Post’. Todos esos medios están llamativamente y clamorosamente callados. Publican algo por aquí y por allá, pero el sentimiento general es que esto es ‘sólo negocios’, otra Administración más. Ya pasará. Y esto es lo que los alemanes pensaron también.

Headshot of Cecilia Múzquiz

Directora de COSMOPOLITAN. Lleva en esto de la comunicación un rato largo, pero le sigue divirtiendo como el primer día. O incluso más, “porque ahora el universo digital ofrece taaaantas posibilidades”. Así, a priori, le interesa (casi) TODO.