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Ángeles Toledano es mucho más que una joven promesa del flamenco, es una fuerza imparable que está transformando el género con su voz y su visión única. Nacida en Villanueva de la Reina, Jaén, comenzó a cantar casi de manera instintiva, influenciada por su entorno andaluz y las tradiciones que la rodeaban. Desde muy pequeña, el flamenco fue su refugio y su forma de expresión, una pasión que la llevó a estudiar con grandes maestros como José de la Tomasa y Eduardo Rebolla en la Fundación Cristina Heeren. Allí, no sólo aprendió técnica, sino que descubrió la importancia de las raíces y de las conexiones personales en el arte. Este mes, su arte la llevó a ser una de las protagonistas del evento de lanzamiento de Cruzcampo Volver, una cerveza solidaria que apuesta por el talento joven y la conexión con las raíces andaluzas. ¿Lo mejor? Todo lo recaudado con las ventas de esta edición especial irá destinado a becas para jóvenes de Jaén. Ángeles, quien siempre tiene presente su tierra natal, compartió en el evento lo especial que es para ella la idea de "volver", una temática que también atraviesa su vida y su música.
Con su primer álbum, 'Sangre sucia', Ángeles hizo una oda a la sororidad, un tema que atraviesa toda su obra. “Quería que fuese un disco donde nos jaleáramos nosotras mismas”, cuenta. Su música combina el flamenco más puro con influencias contemporáneas, porque, como ella misma dice, su Spotify está lleno de referencias que van desde Billie Eilish hasta La Paquera. Sin embargo, insiste en que lo suyo es flamenco con todas las letras, un arte con una larga tradición que ella honra mientras lo adapta a su generación. Ángeles no teme a los retos, ni siquiera en un género históricamente dominado por hombres. Se ha ganado su lugar con esfuerzo y una voz que es capaz de contar historias universales en apenas cuatro versos, algo que ella describe como “difícil, pero bellísimo cuando lo consigues”. Cada canción suya es un paseo por su vida y un homenaje a las mujeres que la rodean: su madre, su abuela, su vecina, sus amigas. Ángeles Toledano es flamenco en estado puro, con la mirada puesta en el futuro y las raíces bien firmes en su tierra.
¿Cómo recuerdas tus inicios en el flamenco y el impacto que tuvo en ti empezar en este género tan joven?
Los inicios para mí, la verdad, fueron de una manera bastante orgánica. También, al nacer en un pueblo de Jaén, Villanueva de la Reina en este caso, tenía una probabilidad muy alta de toparme con el género. Entonces, pues bueno, fue eso, de una manera muy orgánica. Llegó a mí un disco de flamenco, empecé a practicarlo. Y, bueno, también con la suerte de que en Andalucía lo pude poner en práctica muchas, muchas veces al año. Entonces, me dio las posibilidades para crecer dentro de este género.
¿Qué significó para tu carrera formarte en la Fundación Cristina Heeren, con grandes maestros con los que te curtiste?
Fue una experiencia preciosa. Cristina Heeren, para mí, fue una escuela que me ayudó muchísimo. Estuve durante un año, pero fue un año donde aprendí mucho. Con grandísimos maestros como José de la Tomasa, Julián Estrada, también estaba Eduardo Rebollar y muchísimos más con los que tuve la oportunidad de coincidir, y que me dieron consejos que, a día de hoy, me sirven muchísimo. Para mí, fue un año de aprendizaje y un año de conocer a muchísimas amigas y a muchísima gente que se dedicaba a lo que a mí me gustaba. Fue una superexperiencia que viví desde muy pequeña.
En tu primer álbum, 'Sangre sucia', mencionas la importancia de la sororidad. ¿Cómo influye este concepto en la creación del álbum?
Para mí 'Sangre sucia' tenía que ser el cantar todas a la vez. Era muy importante que nosotras pudiéramos jalearnos a nosotras mismas y que habláramos con nosotras mismas. Que nadie tuviera que venir a hablar con nosotras, sino que, al contar con mis amigas, al contar con todo mi entorno femenino, unir nuestras voces y proyectarlas allí donde queríamos proyectarlas. Y al final ha quedado un disco completamente de eso: una oda a la sororidad.
¿Qué mensajes esperas transmitir con 'Sangre sucia' y qué esperas que sientan quienes lo escuchan?
Pues 'Sangre sucia', sobre todo, lo principal es que es un disco de flamenco. Y, cuando vas a verlo en directo, lo que sucede es un concierto de flamenco, pero agarrado a un lenguaje propio a la generación en la que me desenvuelvo, contando la verdad de lo que vivo y con mi alrededor. Lo que realmente quiero que sientan al escucharlo es un paseo completamente por mi vida y un paseo por mi experiencia contada desde la música flamenca. Son las experiencias que puede vivir cualquiera, que no tiene por qué tener nada de especial, simplemente con la música que me ha acompañado y con la gente que me ha acompañado. Y hacer de eso, de algo muy cotidiano, algo bello.
En este álbum abordas la feminidad desde múltiples perspectivas o puntos de vista. ¿Cómo han influido tus experiencias personales a la hora de reflejar esto en tus canciones?
Muchísimas, ¿no? Porque al final también me he inspirado en todas las mujeres que me rodean. Aparte de las referencias musicales, como La Niña Pastori, La Paquera, La Marelu, Remedios Amaya y tantísimas. Pero también las personas que han hecho que, de verdad, mis valores se asienten. Y que, si hay una parte pura en mí, van a ser las cosas que nunca cambian. Y las cosas que se mantienen, que van a ser los valores. Y esos valores me los han dado mi vecina, mi abuela, mi madre, mi tía, mi amiga. Y todas las mujeres que están a mi alrededor, que me han dicho: "Yo voy para adelante y tú también". Como que entre nosotras nos hemos dado la manita y hemos tirado hacia adelante.
Tu estilo mezcla lo clásico con influencias contemporáneas. ¿Cómo defines el flamenco en tu generación?
Yo creo que es flamenco. A mí no me gusta que me encasillen en que hago un 'nuevo flamenco', porque ese concepto me aleja mucho de lo que soy. Yo realmente soy una cantaora de flamenco. Lo que pasa es que en mi lista de 'me gusta' de Spotify hay muchas más cosas que flamenco. Y el acceso a toda la información que tengo ahora hace que adapte el género en el que me desarrollo a las cosas que escucho. Pero yo definiría el flamenco actual como flamenco con todas sus letras.
Has llevado tu música siendo una joven referente del flamenco, ¿cómo eres tú? ¿Qué consejo darías a quienes inician en este género?
Pues que se divierta muchísimo, que se deje llevar y que se rodee de un entorno que les ayude a crecer. Y que también ellas hagan que su entorno crezca. Y que se rodeen de buenas personas, sobre todo.
El flamenco ha sido históricamente dominado por figuras masculinas. ¿Cómo te posicionas en un espacio tan tradicional?
Bueno, pues no es fácil. Porque es un género que no es que ya sea muy masculino, porque creo que ahora tenemos muchas referentes femeninas. Pero sí que es verdad que el patrón se ha ido construyendo en base a las circunstancias. Y es una realidad que ha habido muchísimas mujeres muy invisibilizadas, mucho más que los hombres. Entonces, indiscutiblemente, el patrón está muy desequilibrado en el sentido de que hay muchos más hombres que se han podido dedicar a ello porque han tenido siempre muchas más referencias. Pero, bueno, yo siempre me he desarrollado posicionándome. La verdad es que nunca me he callado. Siempre nos he defendido a nosotras. Y, aunque me ha costado más de una pelea y más de dos, siempre he defendido nuestro papel en la música, en el arte y en el flamenco.
¿Qué artistas fuera del flamenco y del flamenco te han inspirado?
Pues muchísimas. Tengo muchísimas referencias. Sade, por ejemplo, me gusta mucho, como fuera de lo que es ya el entorno. Luego, pues, no sé, La Paquera, obviamente, Remedios Amaya, La Susi... También Billie Eilish, me encanta. Marina Herlop es una artista actual que me encanta también. Lana del Rey también... no sé, me gusta muchísimo. Me inspiro de muchas, muchas.
¿Qué te inspiró a colaborar con la poeta y escritora Sara Torres y cómo fue ese proceso?
Sara Torres me inspira, pues ya ves, lo que nos puede inspirar a todas ahora mismo. Creo que es una de las lecturas más interesantes que he leído en este momento, en este tiempo. Es una de mis escritoras favoritas. Y, de hecho, la descubrí leyéndola. A partir de ahí conectamos por Instagram y empezó nuestra relación de amistad. Y la verdad que superfeliz, porque la admiro muchísimo. Desde que le propuse si le apetecía participar en uno de los temas del disco y me dijo que sí, para mí fue un regalo y un sueño, la verdad.
En el flamenco se habla mucho de sentimientos, de emociones. ¿Te parece muy difícil sintetizar todo eso en canciones y en letras?
Es complicado, porque al final el flamenco también es un arte que reúne una historia muy larga en cuatro versos. Entonces tienes que utilizar las palabras necesarias para que la historia se cuente. En cuatro versos tienes una presentación del personaje, un desarrollo y un final. Y no es un arte literario para nada fácil. Es un arte literario que requiere de mucho estudio o de mucho control, o de tenerlo mucho en la mano, en la boca y en el corazón. Y, bueno, también es complicado porque todas las letras que tenemos actualmente son una criba de años y años y años, y se han quedado como las mejores. Entonces no es para nada fácil, pero cuando sale es bellísimo.
¿Qué retos crees que tiene el flamenco tradicional en el mundo de ahora?
Uno de los principales retos del flamenco y de la música y del arte en general siempre es que la mujer necesita su espacio. Que la mujer tiene que tener la visibilidad necesaria y es una realidad que a día de hoy suele ser más pequeñita y nos suele costar bastante más. Diría que los retos son eso: en la música y en el arte, conseguir toda la visibilidad posible.













