Hay películas que te hacen soñar, que te hacen bailar, que te hacen viajar... y luego están las que te encogen el corazón en un puño y tardas meses en recuperarte. Sobre todo, si te remueven por dentro, como lo hacen las historias de amor. Una historia de amor te tiene que dejar en el sofá o la butaca del cine mirando los créditos pasar mientras tu mente intenta recomponerse y ser la misma. Y eso que hay muchas películas de amor, es el género cinematográfico por excelencia, pero hay algunas que nos llegan de manera especial y además es algo incontrolable.

memorias de áfrica
Archivo Fotogramas

Desde el estreno de la tercera temporada de los Bridgerton, hemos estado viendo series y películas de época sin parar. Nos da igual siglo dieciséis que veinte, todo lo que sea estética de época nos vale. Y como no podía ser de otra manera, una de las reinas del mundo del cine que lleva activa desde 1977 tenía que haber hecho alguna. Meryl Streep es una de las actrices más reconocidas del mundo, acumulando premios y galardones desde sus inicios. Y eso que en un primer casting le dijeron que era 'demasiado fea para el mundo de la actuación'. Y ahí está, siendo una de las mujeres más poderosas de la industria, y habiendo protagonizado 'El diablo se viste de Prada' (¿te has enterado de que van a sacar una precuela?). Y dejándonos joyas cinematográficas, como la película de época romántica que se llevó 7 Oscars en el 85 (muy, pero que muy merecidos).

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Situémonos en África, a principios del siglo veinte. Un matrimonio americano se establece en Kenia con la intención de explotar una plantación de café, siendo él un mujeriego empedernido y ella una infeliz dentro del matrimonio por conveniencia. Karen (Meryl Streep) se enamora de la tierra y las gentes de África, además de enamorarse perdidamente de Denys Finch-Hatton (Robert Reford). Normal, ¿le habéis visto de joven?

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Con esta premisa empieza 'Memorias de África', una de las películas más bonitas de la historia del cine y con una banda sonora que te transporta a Kenia. La química entre Streep y Reford es innegable a lo largo del largometraje, y eso se transmite fuera de la pantalla. La constante lucha entre la estabilidad y la libertad, que él tanto disfruta y que ella tanto asía. Piel de gallina solo de pensarlo. Así que, ¿a qué estás esperando para disfrutar de uno de los mayores romances y viajes del cine?