Hablar sobre el cáncer no es nada fácil. Cualquier persona que haya vivido un proceso en el que esta enfermedad haya estado involucrada sabe que cada caso resulta muy particular, y que atravesarla no es lineal, ni para quien la padece ni para el círculo cercano de la persona en cuestión.

Según el INE, el cáncer es la primera causa de muerte en España y en 2025 provocó el 26,6% de las defunciones. Teniendo en cuenta este escenario, la investigación se vuelve clave. En nuestro país, el problema actual es la falta de financiación pero, aún así, fundaciones como CRIS Contra el Cáncer luchan contra este panorama y reman a favor para acelerar la llegada de nuevos tratamientos. "En la fundación nos dedicamos a impulsar la investigación más innovadora para acabar con el cáncer", nos cuentan. "Somos una fundación independiente y sin ánimo de lucro que apuesta por la ciencia como la mejor vía para transformar la vida de los pacientes, apoyando proyectos punteros, tanto en hospitales como en centros de investigación de referencia, en España y a nivel internacional. Nuestro objetivo es claro: acelerar la llegada de nuevos tratamientos más eficaces y personalizados. Para ello, financiamos líneas de investigación que abarcan desde terapias avanzadas y medicina de precisión, hasta proyectos centrados en cáncer infantil y en aquellos tumores que hoy siguen teniendo pocas opciones terapéuticas, como el cáncer de páncreas, con el que acabamos de recibir buenas noticias desde la Fundación. Recientemente, se han presentado resultados preclínicos especialmente prometedores: una triple combinación terapéutica ha logrado la desaparición completa y duradera de tumores pancreáticos en modelos animales, abriendo una vía de investigación relevante para este tipo de tumor", apuntan.

Pero CRIS Contra el Cáncer es también un movimiento social. "Trabajamos para concienciar, divulgar y movilizar a la sociedad, acercando la ciencia a las personas y recordando que invertir en investigación es invertir en vida. Cada avance, cada ensayo y cada esperanza futura es posible gracias al compromiso de investigadores, pacientes y personas que creen que el cáncer se puede vencer", continúan.

En ese sentido, para conmemorar el Día Mundial contra el Cáncer y dar visibilidad a la investigación, hemos contado con tres científicas de la Fundación y dos pacientes oncológicas que nos han contado sus diferentes puntos de vista y han arrojado luz ante un escenario en el que parece que se están encontrando vías para curar esta enfermedad y cronificarla. Dale al play en el vídeo de arriba y conoce a estas cinco mujeres.

María Velasco (científica): "Vivimos una revolución en investigación oncológica"

María Velasco es investigadora CRIS en tumores hematológicos en el CNIO. Estudió Bioquímica, hizo su tesis en Trinity College (Dublín) y se formó en varios países europeos antes de volver a España. Hoy investiga recaídas en leucemia mieloide aguda. "Gracias a la financiación de CRIS puedo dedicar cinco años a explorar si mis ideas pueden tener impacto real en pacientes".

Para ella, investigar es resistir. "La frustración forma parte del día a día: experimentos que no salen, hipótesis que no se confirman, falta de financiación, aparte del hecho de lidiar con la burocracia..., pero también hay momentos únicos. Lo más bonito de mi trabajo es cuando de repente ves esos datos, analizas esos experimentos y se te responde una de tus preguntas, cuando te das cuenta de que lo que estás haciendo realmente importa y que has contribuido con una pieza a terminar ese puzzle gigante que supone salvar una vida. O cuando vas a algún evento y conoces a esos pacientes que te cuentan su testimonio, que te dicen que ellas o ellos sí que se han curado o que han conseguido alargar su tiempo gracias a nuevos tratamientos", continúa.

"Vivimos una revolución en investigación oncológica. La inteligencia artificial, la inmunoterapia… están aquí para cambiar el pronóstico". María se atreve a vaticinar un futuro positivo: "Quiero pensar que en 2050 podremos decir que hemos curado el cáncer o estamos muy cerca". Y lanza un consejo a quien recibe hoy un diagnóstico: "No estás sola. Somos miles de personas trabajando cada día para darte más herramientas", sostiene.

Ana Álvaro (paciente): "Para mí lo más importante fue la detección precoz y el avance de la investigación"

Ana Álvaro tenía 44 años cuando el cáncer de mama apareció en su vida. Hoy tiene 54 y está a punto de cumplir una década desde aquel diagnóstico, un hito que en oncología significa mucho más que una cifra. "Se van a cumplir diez años, y para los enfermos de cáncer eso es importantísimo", explica.

Todo empezó con un gesto cotidiano: una autoexploración casi casual en el gimnasio: "Me descubrí un bultito muy pequeño en el pecho. Tan pequeño, que mi ginecóloga de siempre no fue capaz ni de identificarlo. Medía medio centímetro. Si yo no me hubiera dado cuenta, probablemente hoy no estaría aquí contándote mi historia, hay que explorarse una misma", continúa. "Me dieron la noticia sola. Recuerdo apretar las mandíbulas porque no quería llorar delante de un señor al que no conocía".

El tumor creció rápido, en apenas 15 días dobló su tamaño. "Eso demuestra lo agresivo que era, pero también que lo pillamos a tiempo. La detección precoz salva vidas". Llegaron la cirugía, la quimioterapia, la radioterapia y después un tratamiento hormonal que se prolongó durante ocho años. "Nadie te cuenta los efectos secundarios de esa pastillita. El deterioro físico fue muy duro: ver cómo adelgazaba, cómo se me caía el pelo, las cejas… El día que se te cae el pelo es durísimo porque es cuando el cáncer se hace visible para el mundo", continúa.

"Yo me he curado porque mi cáncer se ha investigado". Por eso, insiste en el papel clave de organizaciones como CRIS Contra el Cáncer. "La investigación es la clave para erradicar el cáncer. Cualquier inversión es poca. Un poquito de muchos puede salvar muchas vidas", alienta.

Ana Ortega Molina (científica): "Hemos desarrollado terapias que no sólo buscan curar, sino mejorar la calidad de vida del pacientes"

Ana Ortega Molina lidera el grupo de Metabolismo en Cáncer y Envejecimiento en el Centro de Biología Molecular Severo Ochoa. Su camino hacia la ciencia no fue casual, sino vocacional. "Siempre quise ayudar a la sociedad, pero no me veía siendo médica. Así que decidí hacerlo desde la investigación".

Formada en Biología y Bioquímica, su carrera la llevó del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas a Nueva York, al Memorial Sloan Kettering Cancer Center. "Allí empecé a interesarme por los linfomas, tumores de la sangre que afectan a nuestras defensas". Hoy investiga linfomas agresivos y su metabolismo. "Queremos entender cómo funcionan para encontrar nuevas dianas terapéuticas. Gracias a la investigación hemos desarrollado terapias que no sólo buscan curar, sino mejorar la calidad de vida del paciente", continúa. "El paciente, con las terapias más antiguas como la quimioterapia o la radioterapia, sufre muchos efectos secundarios. Gracias a la investigación, hemos encontrado otras terapias que pueden ayudar a los pacientes con su calidad de vida durante todo el proceso que dura su cáncer, como la inmunoterapia. Actualmente, no funcionan al 100%, es verdad que hay muchos pacientes que no responden bien a este tipo de nuevas terapias, pero estamos en el camino", sostiene.

"El futuro en investigación contra el cáncer es positivo. Hemos hecho muchos avances en los últimos 30 años y considero que con las nuevas tecnologías y con ayuda, cada vez hay más gente investigando en este campo. En España también tenemos muy buenos investigadores y muy buenos oncólogos formados fuera (y ni siquiera fuera). Hay mucha gente que se va a aprender cómo se investiga en otros países, pero tenemos una cantera muy buena de investigadores que hay que apoyar y creo que hay que invertir más en la investigación que tenemos aquí, porque hay mucho talento y deberíamos de retenerlo, incluso volverlo a traer", sugiere.

Como científica (y como hija de un paciente oncológico) su consejo para quienes son pacientes de cáncer es claro: "Que los pacientes se lo tomen paso a paso, como una maratón. Que hablen con su oncólogo, que pregunten todo. La consulta es el mejor lugar para resolver miedos".

Raquel Campoy (paciente): "Soy el ejemplo de que la investigación funciona, sobreviví a un cáncer metastásico"

Raquel Campoy tenía 39 años cuando le diagnosticaron cáncer de mama metastásico, apenas un día después de dar a luz (como lo lees). "Hace 10 o 12 años este diagnóstico era prácticamente letal. Hoy llevo estable casi seis años. Si hace 15 años no se hubiera investigado, yo no estaría aquí. No podemos parar hasta que todas las pacientes tengan esa oportunidad, soy el ejemplo de que la investigación funciona", dice.

Para Raquel, el vínculo con el oncólogo fue esencial. "Es la persona que lleva el timón. Saber que confías en quien toma las decisiones lo cambia todo. La incertidumbre y la culpa para mí fue lo más duro. Tienes que aprender a transitarlo, con ayuda si hace falta". Pero apunta que conocer la historia de Lola Manterola a través de la Fundación CRIS Contra el Cáncer y confiar en los investigadores fue lo que le dio esperanza. La enfermedad del cáncer es muy complicada, lo que pasa es que necesitamos que todos nos implicáramos. Si todos apoyáramos realmente donde se tiene que apoyar, la investigación iría muchísimo más rápido. Y esa es una de las cosas que a mí sí que me gustaría también introducir: la urgencia, porque cuando tú eres paciente, pasas a tener la urgencia de curarte. Hay un investigador que yo admiro mucho que sostiene: "Al final, se dice siempre que es cuestión de tiempo y no, es cuestión de recursos, porque cuantos más recursos, menos tiempo se necesita. Y eso es muy importante que la gente lo entienda", concluye.

Elena Castro (científica): Cuando la investigación nace de la consulta

Elena Castro es oncóloga médica e investigadora clínica. Supo desde muy joven que quería dedicarse a esto. "La llegada del Centro de Investigación del Cáncer a Salamanca fue una revolución. Me marcó para siempre". Combina consulta e investigación, algo que considera un privilegio. "Ves a los pacientes, surgen preguntas, y luego intentas responderlas en el laboratorio". Su especialidad es el cáncer de próstata y uno de los retos que más le inquietan es el aumento de casos metastásicos en hombres jóvenes. "No sabemos aún por qué ocurre y eso es precisamente lo que queremos investigar", dice.

Lo más duro de su trabajo sostiene que es dar una mala noticia, pero que lo más bonito es ver que se avanza. "La oncología ha cambiado radicalmente en una década gracias a la investigación básica, clínica y traslacional. Creo que en el futuro vamos a curar muchos tumores, sobre todo, porque también estamos mejorando mucho el diagnóstico y estamos haciendo diagnósticos de enfermedades muy tempranas que, a lo mejor hace unos años, no daban la cara hasta que estaban más avanzadas". Por otra parte, celebra que los pacientes participen en ensayos: "Los pacientes son muy generosos y están muy interesados en participar en los ensayos, también porque a veces es su manera de acceder antes a un tratamiento que está en desarrollo". Para Elena, todo está conectado: ciencia, pacientes y tiempo. "Sin investigación no hay avance. Y sin avance, no hay futuro".

Headshot of Silvia Lorente

Silvia Lorente es experta en estilo de vida, 'celebrities' y sexualidad y especializada en cultura pop 'millennial'.

Se licenció en Periodismo en la URJC de Madrid, estudió un módulo de doblaje, un máster de DJ y tiene más de 10 años de experiencia en el manejo de plataformas digitales y redes sociales (escribió y ganó premios con su blog de moda y 'celebrities', 'La Otra Horma del Zapato', y coordinó el equipo de moda y belleza en el departamento digital de la agencia Globally durante dos años). Colaboró con InStyle, Harper's Bazaar y GQ, y genera contenido para Cosmopolitan desde 2015.

En sus ratos libres, pincha como DJ en eventos y echa las cartas del Tarot a quien tiene dudas sobre su futuro.

'Pss': Si te apetece jugar con ella al Trivial de 'Friends' o 'Sexo en Nueva York', has de saber que tienes las de perder.