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La 'ecoansiedad' –también conocida como 'ecoangustia'– fue definida en 2017 como un miedo crónico al cambio climático y los desastres ambientales. La 'ecoansiedad' no es un diagnóstico médico oficial, pero el cambio climático puede afectar a la salud mental y el bienestar psicológico, y puede manifestarse con síntomas como irritabilidad, insomnio y ataques de pánico, según la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Los jóvenes de entre 16 y 25 años son los que más preocupados se muestran por el cambio climático, y más del 80 % de los encuestados cree que los gobiernos no están poniendo de su parte para luchar contra la crisis climática, tal y como refleja el estudio publicado en la plataforma 'The Lancet Planetary Health'.
¿Te sientes identificada con los síntomas de la 'ecoansiedad' o sientes frustración por el cambio climático? En COSMOPOLITAN abrimos un buzón anónimo para que las lectoras preguntaran lo que quisieran sobre sus emociones y hoy, para conmemorar la 55.ª edición del Día de la Tierra, dos psicólogas han dado respuesta.
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- El cambio climático me produce frustración, mal humor y tristeza, pero también impotencia por el lado político. ¿Cómo lo puedo gestionar?
- Me he planteado hasta no tener hijos para que no vivan el cambio climático, ¿es esto normal?
- ¿Es normal sentir tanta rabia cuando ves que la gente no recicla?
- No entiendo cómo puede darse la 'ecoansiedad' y cómo puede influir en tu salud mental la lucha del cambio climático...
- Me da rabia porque, por mucho que yo haga por cuidar el planeta, parece que al resto de la gente le da igual y pienso que lo mío no sirve de nada, ¿cómo debería gestionarlo?
- Cuando ocurre alguna catástrofe, me afecta muchísimo. Me da miedo, aunque no me toque en primera persona, ¿cómo puedo gestionarlo?
- Sufrí daños durante la Dana y vivo con un miedo constante por el futuro. Ya voy a terapia, pero ¿tenéis algunas claves para rebajar el miedo ante el cambio climático?
- Discuto mucho con mis amigos sobre el cambio climático porque pensamos diferente (ellos no están tan concienciados), ¿debería seguir discutiendo en esas situaciones o mejor me callo?
El cambio climático me produce frustración, mal humor y tristeza, pero también impotencia por el lado político. ¿Cómo lo puedo gestionar?
"Sentir frustración, tristeza o impotencia frente al cambio climático es totalmente comprensible. Estás reaccionando con sensibilidad a una realidad que duele, y eso habla de conciencia, conexión y sentido de responsabilidad. Aunque incomode, esta reacción es valiosa. Cuando algo nos abruma emocionalmente, hay una pregunta que ayuda mucho: ¿Qué de todo esto está en mis manos y qué no? Porque quedarte demasiado tiempo en lo que no depende de ti, puede dejarte sin energía:
- Las decisiones políticas que no llegan.
- La lentitud frente a lo urgente.
- La magnitud global del problema.
No se trata de ignorarlo, sino de no quedarte emocionalmente atrapada donde no puedes actuar. En cambio, volver a lo que sí depende de ti te da dirección:
- Lo que eliges consumir o apoyar.
- Las conversaciones que tú decides tener.
- Dónde pones tu atención y tu energía.
A veces, parece poco, pero no lo es. La acción, aunque sea pequeña, te reconecta contigo y con los demás", cuenta Nashma Brou, psicóloga y 'wealth coach'.
Me he planteado hasta no tener hijos para que no vivan el cambio climático, ¿es esto normal?
"Completamente normal. Cuando deseamos tener un hijo, queremos crear una nueva vida. Queremos disfrutar de dotar a esa nueva personita en desarrollo de todo lo necesario para que se adapte al mundo y pueda vivir una vida plena y feliz. En nuestra mano está que nuestro hijo desarrolle las capacidades psicológicas para que sea una persona madura que pueda hacer frente a la vida pero, si por muchos recursos que tenga, su vida transcurre en un planeta que hemos hecho invivible, de nada serviría que nuestro hijo fuera competente y capaz, pues no tiene un escenario que merezca la pena. Y el cambio climático nos lleva a pensar en que quizás el mundo se convierta en ese escenario", desarrolla Olga Barroso, psicóloga experta en violencia de género, trauma y apego.
¿Es normal sentir tanta rabia cuando ves que la gente no recicla?
"Sí, porque que no reciclen no es algo inocuo, es algo que contribuye a la destrucción de los recursos naturales de nuestro planeta y a la esquilmación de los mismos. Si siento rabia porque mi vecino no lee, porque no come comida sana, tendré que reducirla y ser capaz de no sentirla, porque por mucho que no me guste su acción, esta no tiene un impacto sobre mí. Ahora bien, si su acción puede dañarme a mí, es normal que sienta rabia porque es algo injusto y tendré que utilizar esa rabia, no para obligarle a que tenga otro comportamiento, porque esto no está bajo mi control ni potestad, pero sí para intentar hacer algo que pueda revertir esta situación: concienciarle, mostrarle, etc…", apunta Barroso.
No entiendo cómo puede darse la 'ecoansiedad' y cómo puede influir en tu salud mental la lucha del cambio climático...
"La 'ecoansiedad' no es una patología en sí, sino una respuesta emocional real a una amenaza existencial. Aparece cuando te das cuenta –pero de forma profunda, no sólo intelectual– de lo que está pasando en el planeta y lo que eso implica para el futuro. No es un miedo puntual, es una sensación constante de preocupación, inseguridad o tristeza frente a una crisis que sientes demasiado grande y demasiado fuera de control. Y ¿cómo afecta esto a tu salud mental? Bastante más de lo que parece. Hay personas que viven con una sensación constante de alarma, como si algo malo estuviera a punto de pasar todo el tiempo; otras que se sienten culpables por comprar según qué cosas, por no hacer lo suficiente; y otras que, directamente, se bloquean o se sienten tristes sin entender muy bien por qué. Cuando esta ansiedad no se gestiona bien (ficha qué es la ansiedad y cómo combatirla), te desgasta mentalmente. Por eso, más allá del activismo o la conciencia ecológica, necesitamos aprender a regular internamente cómo lo vivimos. Por eso, insisto tanto en esto: cuidar el mundo está bien, pero cuidarte a ti también es parte de esa lucha. ¿La solución? No es desconectarte. Es aprender a estar presente, a cuidar tu mundo interno mientras te implicas en el externo", sugiere Brou.
Me da rabia porque, por mucho que yo haga por cuidar el planeta, parece que al resto de la gente le da igual y pienso que lo mío no sirve de nada, ¿cómo debería gestionarlo?
"La rabia que sientes tiene sentido. Aparece cuando estás comprometida con algo que te importa de verdad, como cuidar el planeta, y ves que muchos a tu alrededor siguen como si nada. Esa sensación de ir a contracorriente, de esforzarte sin ver cambios reales en el entorno, puede frustrar, desgastar y hacerte dudar de si lo tuyo sirve para algo. Pero aquí es importante recordar que la rabia, por sí sola, no es el problema. Es una emoción adaptativa: te señala que hay algo que valoras, algo que te mueve. El problema aparece cuando esa emoción empieza a pesar más de lo que te impulsa y se vuelve constante desgastándote. Acompañando a muchas personas en procesos de cambio personal y profesional, hay tres cosas que trabajo en estos casos.
- La primera: lo que haces sí tiene valor. No porque vayas a cambiar el mundo tú solo, sino porque te mantiene alineado con aquello en lo que crees. Aunque a veces parezca poco, aunque no se vea, tu forma de vivir y decidir cuenta.
- La segunda: no midas tu esfuerzo por la reacción de los demás. Cuando ponemos nuestra energía en esperar respuestas externas, nos agotamos. Porque ahí estás enfocándote en lo que no depende de ti. Y eso, sostenido en el tiempo, desgasta.
- Y la tercera: cuida tu entorno. Rodéate de personas que también estén intentando vivir con más conciencia, aunque cada una lo haga a su manera. Estar en espacios que no cuestionan tu sensibilidad, sino que la acompañan, marca una diferencia enorme.
Y si la rabia persiste, observa cómo te hablas, cambia el relato, no te digas que no sirve, recuérdate por qué empezaste. No se trata de convencer a todo el mundo ni de hacerlo perfecto, se trata de no desconectarte de ti, de no perderte en el camino. Porque tu coherencia, aunque nadie la aplauda, también es parte del cambio. Y eso, en sí mismo, ya es un acto de resistencia poderosa", desarrolla Brou.
Cuando ocurre alguna catástrofe, me afecta muchísimo. Me da miedo, aunque no me toque en primera persona, ¿cómo puedo gestionarlo?
"Las catástrofes naturales pueden generar respuestas emocionales muy intensas, porque es un hecho que los desastres naturales pueden implicar peligros significativos para los seres humanos, llegando en algunos casos a ser letales. La preocupación constante por el estado del planeta puede llevarte a estar en un estado de alerta permanente, lo que provoca estrés y ansiedad. La hora de dormir, que debería ser un momento para desconectar, se convierte en un espacio donde las preocupaciones emergen con más fuerza, ya que no tienes distracciones que las frenen. Esto puede robarte el sueño. Además, la ansiedad puede estar relacionada con el miedo de que a ti te pueda suceder algo similar o con la preocupación de que el desastre esté afectando aún más al planeta. La exposición constante a noticias sobre desastres ambientales puede intensificar estos sentimientos, afectando tanto a la calidad del sueño como al bienestar general. Una recomendación sería evitar el consumo excesivo de noticias, especialmente antes de dormir, para poder reducir esa ansiedad y mejorar el descanso. Otra recomendación es explorar con mayor profundidad las raíces psicológicas de esta preocupación. A veces, el 'contenido' de nuestra ansiedad puede reflejar aspectos de nuestro mundo interno y comprenderlo en mayor profundidad podría ser clave para encontrar la tranquilidad que necesitamos", cuenta Silvia Dal Ben, psicóloga del equipo de Unobravo.
Sufrí daños durante la Dana y vivo con un miedo constante por el futuro. Ya voy a terapia, pero ¿tenéis algunas claves para rebajar el miedo ante el cambio climático?
"Este es un tema muy delicado, pero quizás buscar criterios objetivos para medir el peligro de la realidad es una buena opción. Por ejemplo, si vivo en un sitio inundable, he de poner medidas que reduzcan el riesgo, así, objetivamente, el miedo debería reducirse en el mismo porcentaje. En cualquier caso, el proceso terapéutico personal es clave, no lo dejes", sugiere Barroso.
Discuto mucho con mis amigos sobre el cambio climático porque pensamos diferente (ellos no están tan concienciados), ¿debería seguir discutiendo en esas situaciones o mejor me callo?
"Es más común de lo que parece. Cuando estás muy conectado con un tema que otros no viven con la misma urgencia, las conversaciones pueden volverse tensas, frustrantes y acabar dejándote sin energía. A muchas personas con conciencia ecológica o sensibilidad social les pasa lo mismo: quieren despertar algo en los demás, pero terminan atrapadas en discusiones repetitivas que no llevan a ningún sitio. Y aquí va una idea clave: no siempre tienes que discutir para tener impacto. A veces, lo más transformador no es lo que dices, sino cómo vives. Tu ejemplo, tus elecciones, la forma en la que hablas o actúas sin imponerte… eso también deja huella. Hay una pregunta que puede ayudarte a decidir en el momento: ¿qué vínculo quiero cuidar aquí? ¿Quiero tener razón o quiero cuidar la relación? Porque no todas las batallas necesitan pelearse. Y elegir cuándo hablar y cuándo no también es una forma de autocuidado. No es rendirse, es proteger tu energía. Puedes seguir actuando desde tu coherencia sin que cada conversación se convierta en un debate. Y al mismo tiempo, puedes buscar espacios donde sí haya sintonía, donde no tengas que explicar ni justificar constantemente lo que sientes.
En resumen: no se trata de callarte, pero tampoco de insistir con quien no está disponible para escuchar. Hay otras formas de influir, más silenciosas y más sanas para ti", concluye Nashma Brou, psicóloga y 'wealth coach'.
Silvia Lorente es experta en estilo de vida, 'celebrities' y sexualidad y especializada en cultura pop 'millennial'.
Se licenció en Periodismo en la URJC de Madrid, estudió un módulo de doblaje, un máster de DJ y tiene más de 10 años de experiencia en el manejo de plataformas digitales y redes sociales (escribió y ganó premios con su blog de moda y 'celebrities', 'La Otra Horma del Zapato', y coordinó el equipo de moda y belleza en el departamento digital de la agencia Globally durante dos años). Colaboró con InStyle, Harper's Bazaar y GQ, y genera contenido para Cosmopolitan desde 2015.
En sus ratos libres, pincha como DJ en eventos y echa las cartas del Tarot a quien tiene dudas sobre su futuro.
'Pss': Si te apetece jugar con ella al Trivial de 'Friends' o 'Sexo en Nueva York', has de saber que tienes las de perder.












