Las entidades organizadoras del Orgullo LGTBI de Madrid, la Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Trans, Bisexuales, Intersexuales y más (FELGTBI+) y COGAM (Colectivo LGTBI+ de Madrid) han señalado que el tema de la pancarta principal de esta edición, celebrada el 1 de julio, será 'Abrazando la diversidad familiar: iguales en derechos'. La celebración de la reciente aprobación de la Ley Trans y de los derechos de las personas del colectivo serán fundamentales en esta ocasión. Sin embargo, aunque en España hemos avanzado dentro de la consecución de tales derechos, seguimos sin hacerlo con la fuerza necesaria. Como explica Judith Juanhuix, autora de ‘Una mujer’, nuestra sociedad dista de ser justa porque algunos de sus cimientos son contrarios a derechos humanos que son especialmente relevantes para las personas LGTBIQ+. “Cuestionamos estos cimientos y poco a poco los estamos venciendo. No lo haremos de golpe, sino a través de una lucha constante, en todos los ámbitos, y con alianzas con otros movimientos en favor de la justicia social y los derechos humanos”, asegura.

Por su parte Rubén Avilés, presentador, creador de @lavozdepodcast y embajador de NYX, firma para que ha sido el moderador de la mesa redonda ‘Zona de alto orgullo’, señala que gracias a la democratización de las redes sociales, en España hemos avanzado y hemos puesto tanto sobre la mesa como en el ojo mediático un discurso que está lejos de lo normativo o de lo que estábamos acostumbrados a escuchar en los medios. “Hay voces muy fuertes LGBTIQ+ formadas en feminismo y en movimientos interseccionales que antes estaban invisibilizados. Ha permitido que ya no sólo no estén relegados a los márgenes, sino que esos personajes sean protagonistas, estén en los platós o estén como estrellas de ‘realities’ y de series. Hay un avance, pero siempre ocurre que al haber una postura que está posicionada en un extremo que jamas se había escuchado, provocado por impulso surge el movimiento de regresión de esos perfiles que están radicalmente en contra de esas posturas. Se han visibilizado por ende discursos que van a favor del progreso, pero surgen discursos en contra que han sido validados y legitimados en entidades que tendrían que velar por nuestros derechos. Hemos visto en medios de comunicación la validación de discursos de odio como parte de programas electorales, y el problema es que estamos en un tira o afloja en el que ahora parece que eres o de un bando, o eres del otro o incluso eres imparcial. Creo que precisamente algo que haría que todo fuera a mejor sería que quienes se muestran imparciales se posicionen activamente en contra de la violencia y digan un no rotundo a las agresiones verbales o físicas al colectivo y a las constantes agresiones machistas”, dice.

Luigi Esposito, ‘Brand Marketing Manager’ de The Social Hub Barcelona, aclara por su parte que a pesar de los avances en España, la lucha por los derechos LGTBQI+ aún se enfrenta a desafíos. “Esto puede deberse a prejuicios arraigados, a la falta de una educación inclusiva y a la presencia de grupos políticos o sociales contrarios a estos avances”, comenta.

De hecho, la labor de los políticos es esencial pero, ¿de qué forma puede la ciudadanía intentar acelerar el logro de derechos? “Creo que por lo general hay poca predisposición a escuchar, a sentarnos y a tratar de entender, y eso es un fallo. Al tener una postura muy firme, cualquier cosa que sea aparentemente contraria a lo que opinas hará que no le vayas a dar la oportunidad siquiera de intentar escuchar o de entender por qué esa persona que tenemos delante está en ese punto vital, expresa su género de una forma disidente o es practicante de una religión con cuyos valores no comulgo”, explica Avilés. “Cualquier realidad que rompe nuestros esquemas tiene que hacernos escuchar sus razones, y después de escuchar su realidad, podemos ya estar de acuerdo o no, pero hay que entender que tenemos que ser más curiosos y despertar nuestro pensamiento crítico, algo que va en pro del respeto. No podemos seguir criando a los niños en una cajita blanca cis heterosexual y normativa, porque cuando salgan de la caja y vean a una persona trans o a dos chicos besándose en un banco, pueden llegar a entender que lo que están viendo no es algo digno de respeto. Es necesario contemplar que cualquier realidad con la que te encuentres ha de ser digna de ser escuchada, comprendida y respetada desde nuestra posición individual”, añade.

"Hay que interiorizar que no somos una alteridad, sino parte integral de la sociedad"

Judith Juanhuix dice que de entrada, lo esencial es respetar la ley. “No es legal discriminar en el alquiler de tu piso a una persona trans por el hecho de serlo. No es legal el ‘mobbing’ a las personas homosexuales de tu oficina o taller. No es legal pegar a las personas por la calle o en un pub por cómo van vestidas. Y no es justo, y a menudo tampoco legal, mirar para otro lado cuando estas cosas pasan. Y más allá de esto, tenemos que tener madurez y empatía. Madurez para no clasificar a millones de personas en una etiqueta cargada de prejucios y saber valorar a una persona más allá de su recorrido en el género, su preferencia sexual o el color de su piel. Y empatía para distinguir las muchas aristas que tenemos todas las personas, seamos quienes seamos, y valorarlas. En definitiva, interiorizar que no somos una alteridad, sino parte integral de la sociedad”, señala.

Derechos por conseguir

Juanhuix explica que en el caso de las personas trans, el reconocimiento universal del derecho a la propia identidad en el género. “Se dio un gran paso con la ley trans y LGTBIQ+, pero faltan menores, migrantes y personas no binarias. Hay que eliminar esta violencia institucional. En segundo lugar, la implementación real de derechos requiere de políticas activas contra la discriminación en el trabajo, salud, educación y deportes, entre otras. Los principios rectores ahora recogidos en las leyes no son suficientes, hace falta su implementación efectiva: planes de ocupación con financiación, inclusión de las personas trans en el currículum escolar, atención a la salud sin tutelas, obligación de las federaciones a inscribir las personas trans menores según su género, vigilancia sistemática del trato recibido en los medios de comunicación, etc”, asegura.

"Tuve que aprender qué conductas eran las que hacían que la gente me discriminara"

Rubén Avilés habla de los derechos que nos permiten desarrollarnos con naturaleza al explicar su propia experiencia. “A los cinco años, era un niño que comenzó a recibir el insulto de "mariquita", por lo que a lo largo de mi desarrollo, tuve que aprender qué conductas eran las que hacían que la gente me discriminara. Intenté disimularlas, gesticular de forma más comedida, hablar de manera menos femenina, relacionarme más con los niños, forzarme a que me gustaran los juegos de niños… Fue a base de ensayo/error cómo intenté entender qué conductas eran las que hacían que se me agrediera. Ese derecho de poder desarrollarme de forma natural y genuina no lo tuve”, asegura.

Aclara que cree que en la actualidad, los jóvenes tienen otro esquema y otros referentes, pues existe una mayor libertad en torno a las orientaciones sexuales y están más deconstruidos. “Hay muchas personas bisexuales, hay gente de otras identidades de género que no se corresponden a la binaria, está normalizado que los niños usen falda y se maquillen, que ellas usen ropa de hombre, que practiquen deportes asociados a los hombres… Eso, en mi época, implicaba rechazo y discriminación”, dice Avilés.

"Siempre me han discriminado de forma sistemática por lo que genuinamente sale de mí"

No quiere dejar de subrayar la forma en la que creció le afecta a día de hoy en su vida. “Por ejemplo, antes de salir de fiesta, pienso en ponerme una chaqueta negra que tape el top lentejuelas que llevo para evitar así que al ir y volver de la discoteca sufra una agresión. Esto repercute a todos los ámbitos de mi vida. Afortunadamente, a nivel profesional no me dedico a lo que es lo normativo. Tengo un trabajo creativo y puedo trabajar con marcas como NYX, de la que soy embajador y con quien tengo plena libertad creativa para expresarse física y mentalmente, así como para vestirme y maquillarme como quiera. Poder pensar que siempre me han discriminado de forma sistemática por lo que genuinamente sale de mí, y que ahora pueda trabajar con marcas como NYX que me aceptan, me abrazan y entienden mi manera de expresarme, es un regalo”, dice. Para finalizar, Luigi Esposito cree que tenemos aún grandes desafíos en áreas como la protección contra la discriminación en el trabajo, la atención médica inclusiva y la aceptación social plena de la comunidad trans.

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Marita Alonso es experta en cultura pop y estilo de vida. Escribe acerca de fenómenos culturales desde una mirada feminista en la que la reflexión está siempre presente. No tiene miedo de darle una pincelada de humor a las tendencias que nos rodean e intenta que el lector ría y reflexione a partes iguales. Cuando escribe sobre relaciones, su objetivo es que la toxicidad desaparezca y que las parejas sean tan saludables como las recetas que intenta cocinar... Con dramáticos resultados, claro. Los fogones no son lo suyo.

Ha publicado dos libros ("Antimanual de autodestrucción amorosa" y "Si echas de menos el principio, vuelve a empezar") y colabora en diversos medios y programas de radio y televisión luchando por ver las cosas siempre de una manera diferente. Cree que la normalidad está sobrevalorada y por eso no teme buscar reacciones de sorpresa/shock mediante sus textos y/o declaraciones.

Licenciada en Comunicación Audiovisual por la Universidad Complutense, imparte master classes de cultura pop, estilo de vida y moda en diversas universidades. En Cosmopolitan, analiza tendencias, noticias y fenómenos desde un prisma empoderador.