Cuando Ken Honda era un niño, admiraba a su padre, un hombre tremendamente positivo, de profesión economista, que mantenía a su familia. Hasta que llegaron los tiempos difíciles, se arruinó y le cambió el carácter. Su hijo no entendió su transformación. Por eso decidió dedicarse a estudiar cómo afecta la situación económica a nuestras vidas. Fruto de aquello nació el libro Dinero feliz (ed. Kitsune), que ha vendido más de siete millones de ejemplares en Japón, en el que te demuestra cómo tener una relación sana con tu cuenta corriente.
ADIÓS, ESCASEZ MENTAL
Según una encuesta de la consultora Ipsos, el 79% de los españoles con ingresos altos dice ser dichoso, un porcentaje que baja al 55% entre las personas que ganan poco. Entonces, ¿hay una relación directa entre felicidad y dinero? Honda mantiene que no. Según él, al igual que en otras cuestiones, aquí también podemos elegir con qué perspectiva enfocarlo. La más común y nefasta es la de la escasez, que consiste en pensar que el mundo no ha sido justo contigo. Creer que si no consigues algo deprisa, se lo llevará otro, te hará actuar movida por el miedo, la avaricia y los celos, así como agobiada por que te quiten lo tuyo. De este modo, aunque acumules un enorme capital, será dinero infeliz. Por eso, el experto propone cambiar esta visión por otra más zen: tu meta ha de ser hacer lo que ames y vivir de ello. De esa forma tendrás dinero feliz o, lo que es lo mismo, aquel que recibes con alegría y que fluye igual porque no te atrapa ni te asusta, sólo te sirve para vivir.
79%de españoles con ingresos altos que asegura que está contento con su vida
SUPERA TU PASADO
Esta mentalidad abundante hará que te sea más sencillo mejorar tu economía, ya que te resultará más fácil ver las oportunidades y te sentirás más creativa y capaz ante las dificultades. «Te liberarás para crear tu propio destino», explica Honda, que te anima a fijarte en tus traumas financieros y a huir de las actitudes heredadas. Tanto si tus referentes son los de personas tacañas, como ahorradoras o gastadoras compulsivas, tienes que tratar de comprenderlas. Para romper el ciclo del dinero infeliz, debes hacer borrón y cuenta nueva. Empezar sin ataduras ni reproches. Ni siquiera hacia ti misma.
BUSCA TUS DONES
Nuestro experto dice que todos tenemos talentos, sólo hay que descubrirlos. Después, cuanto más desarrolles el tuyo y más lo compartas, más riqueza positiva atraerás. La pasión por lo que haces contribuye a ese flujo. Es básico que creas en ti y en quienes te rodean, para acabar con las emociones negativas que te impiden progresar y disfrutar de tus ganancias. «La confianza y el miedo no pueden coexistir», explica.
NO TE COMPARES
El siguiente paso sería dejar de compararte con los demás y examinar quién eres hoy y quién fuiste ayer. «Mide tu éxito según lo lejos que hayas llegado como persona, así siempre estarás mejorando y encontrarás la felicidad», dice Honda, que te anima a vivir dentro de tus posibilidades para no tener que hacer recortes duros si viene una mala racha. Para evitarla, recomienda ser agradecido tanto cuando te pagan como cuando lo haces tú. «Arigato (muchas gracias en japonés) es una palabra muy poderosa en relación al dinero. Cuantas más veces la digas, mayor será tu sensación de bienestar».
¿Cuál es tu perfil?
Descubre cómo te llevas con tu economía y apunta los tips para que dinero y felicidad vayan de la mano.
Acaparadora. Amas ahorrar y siempre pillas buenas ofertas. Tu vínculo se basa en el miedo a no tener pasta. Nada calmará tu inquietud, salvo disfrutar más de lo que tienes.
Ermitaña. Intentas alejarte del vil metal porque te parece malo, y el mundo, muy consumista. Agradece lo que recibes pero también lo que pagas.
Adicta. Si ser rica es tu meta, estás buscando la aprobación ajena: te harás millonaria, pero infeliz. Cultiva un hobby y haz amigos sin fijarte en su dinero
Derrochadora. Te lo gastas todo. A tu lado, la fiesta está asegurada. ¡Pero alerta!: tienes poca autoestima. Disfruta de lo comprado y pon límites o acabarás en bancarrota.
Indiferente. Ignoras la salud de tus cuentas. Pero no gastas y ahorras. Estás a un paso de ser zen, de tener dinero feliz. Sólo te falta controlar tus finanzas, sin agobios.












