¿Cuántas veces has escuchado frases como: "Y las denuncias falsas, ¿qué?", "las feministas están amargadas porque son una panda de feas", "la Ley de Violencia de Género ataca a los hombres"...? Seguro que más de las que nos gusta admitir.

Estas sentencias son bulos que, con frecuencia, se alimentan por los medios de comunicación e incluso por personas de nuestra vida cotidiana. "En una etapa donde la desinformación está a la orden del día, la única solución es verificar y contrastar con las leyes y los datos reales". Son palabras de Ana Bernal-Triviño, periodista y profesora en la Universitat Oberta de Catalunya. En 2017 fue reconocida por varias plataformas como una de las periodistas que más había contribuido a la revolución feminista ese año y, actualmente, acaba de lanzar su último libro: 'No manipuléis el feminismo', una defensa contra los bulos machistas.

"Este libro repasa la historia feminista desmontando cada bulo que escuchamos en los medios de comunicación y en conversaciones de nuestro día a día".

Para arrojar un poco más de luz sobre esta cuestión, nos sentamos con ella.

- ¿Por qué crees que un libro como el tuyo es necesario en 2019?

Creo que es necesario en un año como este porque el origen de este libro empezó en 2017, y en dos años lo que ha ocurrido es que el movimiento feminista ha crecido, pero también la reacción patriarcal. El machismo se ha legitimado a través de la política con el auge de la ultraderecha –que tiene un discurso que ataca y vulnera los derechos humanos de la mujer–, y en este libro se plasma este y otros escenarios.

- ¿Cuál crees que es el bulo machista más tóxico?

Para mí son todos los que pretenden dañar a la Ley de Violencia de Género, porque aunque muchos de estos mensajes existen para tumbar el movimiento feminista, al final estos bulos deslegitiman estas leyes y crean falsos mitos que, entre otras situaciones, terminan afectando a las víctimas (a las mujeres, los hijos y las hijas).

- ¿Con qué idea principal te gustaría que se quedase tu lector/a?

En primer lugar, que sepa que el feminismo es una cuestión de Derechos Humanos, que lo 'quite' de toda esa visión de ridiculización que muchos le dan y que sepa contestar si está a favor del feminismo (es decir, de los Derechos Humanos, vaya).

Por otro lado, que seamos conscientes de nuestra memoria histórica feminista. Tenemos que saber qué hicieron nuestras antecesoras, qué consiguieron con ello, y comprobar también hacia dónde ir para ser más fuertes.

- ¿Cómo identificas las 'fake news' sobre feminismo?

En el momento en que tienes dominada la materia, las detectas bastante fácil, además, cuando eres feminista tienes un radar ante miles de situaciones, y cuanto más conoces la historia de nuestros propios derechos, más capacidad tienes de reacción.

Cuanto más conoces la historia de nuestros propios derechos, más capacidad tienes de reacción.

- Hay un estudio que demuestra que la igualdad de sexos en el entorno laboral se conseguirá dentro de dos siglos, ¿qué opinión te genera esto?

A veces, el discurso fácil dice que ya está todo conseguido, que la igualdad ya es real. Pero lo que vemos en la realidad es que no es así. Si lo fuera, no estaríamos hablando de brecha salarial, techo de cristal, acoso laboral...

Por otra parte, en el hogar también sigue habiendo diferencias, y yo creo que si la revolución tarda dos siglos en el entorno laboral, imaginemos cuánto tardará dentro de nuestros hogares. Es increíble la labor que hacen las mujeres dentro y fuera del hogar, y por supuesto que es cierto que hemos avanzado mucho, pero no todas las mujeres estamos en la misma situación.

- ¿Qué supone para ti haber sido reconocida como una de las periodistas que más ha contribuido a la revolución feminista en 2017?

Yo siempre me he dedicado a escribir sobre los Derechos Humanos. Mi preocupación ha sido denunciar las injusticias sociales que se producen en cualquier ámbito, y la mayoría de las veces, gran parte de esa injusticia ha recaído en mujeres. El reconocimiento es una recompensa. Pero, a veces, a mí me hace mucha gracia cuando suelen decir que nos estamos forrando a costa del feminismo. Yo no recibo ninguna paga, lo que sí recibo son comentarios muy desagradables e incluso violentos, y en las conferencias hay participantes que te dejan intranquila... Pero esto es un compromiso que yo tengo con el periodismo, lo importante es que somos muchas y que no es solo tarea de una. Las periodistas estamos lanzando nuevos temas, nuevas agendas y nuevas reflexiones que son muy necesarias, y juntas estamos sumando para hacer una comunicación feminista.

- Todavía, a estas alturas de la conversación, hay mujeres que no se denominan feministas, ¿qué les dirías?

Decía Simone de Beauvoir que "para que el opresor sea fuerte, tiene que tener cómplices entre los propios oprimidos". Y este es el caso de las mujeres. Hay determinadas mujeres que no se consideran feministas, por supuesto, porque nadie está exento de la ideología, pero además también puede ser una estrategia de esas propias mujeres, como una cuestión de supervivencia, para quedar integradas dentro del propio 'statu quo' (de su familia, de su entorno...).

Y, obviamente, al haber sido criadas así, no han tenido la oportunidad de hacer esa mirada con las gafas violeta, no han provocado nunca ese espacio de reflexión. El feminismo ha conseguido tantos logros a lo largo de la historia que, decir que no va contigo, es como vivir en otro mundo. Los derechos que tenemos a día de hoy, como mujeres, se deben a las conquistas de la lucha de otras mujeres.

- En España, ¿crees que las acciones feministas más "llamativas" (como puede ser encadenarse en contra de la celebración de mítines de diversos partidos políticos) aleja a las personas que no entienden el feminismo o les hace reflexionar?

Creo que las compañeras pueden adoptar esas formas de manifestaciones, lo que se debería de hacer es cambiar el foco, y no tanto cuestionarlas a ellas, sino observar qué es lo que están denunciando. ¿Por qué la gente se lleva las manos a la cabeza por las formas y no ven que lo realmente grave es que maltraten a mujeres, que las acosen, que las violen, que las prohiban abortar... Es ahí donde deberíamos poner el foco. Cada ola feminista tiene su contexto y cada una supone un antes y un después en los derechos de la mujer. Mientras que no haya violencia, lo que se está denunciando es más grave que cualquier otra acción.

- ¿De qué cambio consideras que está más cerca esta "cuarta ola" del feminismo?
El feminismo hace conquistas paso a paso, pero creo que una de las más grandes de esta ola ha sido poner de relieve la violencia sexual, sobre todo con el #METOO. El hecho de que muchas mujeres de cualquier rincón del mundo se hayan dado cuenta de que todas estamos sometidas a esa violencia y que no es ajeno a nosotras, creo que ha fortalecido la sororidad, aunque todavía queda mucho por hacer.

Estamos en la "cuarta ola", pero sí que es cierto que existe una reacción patriarcal más potente que nunca. Estamos fuertes, pero la amenaza sobre nuestros derechos conquistados y por conseguir otros nuevos es grande y va a ser complicado, porque los vamos a tener enfrente.

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Silvia Lorente es experta en estilo de vida, 'celebrities' y sexualidad y especializada en cultura pop 'millennial'.

Se licenció en Periodismo en la URJC de Madrid, estudió un módulo de doblaje, un máster de DJ y tiene más de 10 años de experiencia en el manejo de plataformas digitales y redes sociales (escribió y ganó premios con su blog de moda y 'celebrities', 'La Otra Horma del Zapato', y coordinó el equipo de moda y belleza en el departamento digital de la agencia Globally durante dos años). Colaboró con InStyle, Harper's Bazaar y GQ, y genera contenido para Cosmopolitan desde 2015.

En sus ratos libres, pincha como DJ en eventos y echa las cartas del Tarot a quien tiene dudas sobre su futuro.

'Pss': Si te apetece jugar con ella al Trivial de 'Friends' o 'Sexo en Nueva York', has de saber que tienes las de perder.