En el fondo sabes que nadie tiene una vida tan increíble como la que nos muestra en redes sociales, tú la primera. Así que deja a un lado tu imagen a través de la pantalla, deja de pensar en cuántos ‘likes’ has acumulado en tu última foto y vuelve a los orígenes. Vuelve a rodearte de lo bueno, de lo auténtico. Rodéate de las personas que te quieren tal y como eres. Libre de filtros, con tus imperfecciones y todo. Junto al vino blanco y rosado de Viña Esmeralda y sus refrescantes aromas, vamos a darte unas pistas para coleccionar recuerdos maravillosos junto a tus amigos. Lo primero y más importante de todo: olvida los clichés sobre la amistad perfecta. Una vez hayas comprendido esto, tan solo tendrás que esperar a que alguno de tus amigos meta la pata para brindar con él o ella por todo lo alto. Como si de un juego se tratara. Te aseguramos que no tardaréis mucho en terminaros esta elegante botella.
Un brindis por tu amiga la torpe
Cada cena o fiesta igual. Parece que tu amiga del alma tiene las manos de mantequilla porque siempre termina tirando tu copa de vino al suelo. Nuestro consejo es que optes por respirar profundo, partirte de risa y servirte de nuevo una copa bien fresquita del vino blanco Viña Esmeralda. Después tan solo tendrás que alzar la copa por ella y disfrutar de las notas florales y tropicales. Eso sí, date prisa en bebértela porque cuando está cerca, nunca se sabe dónde puede terminar. Que todos la conocemos.
Los viajes improvisados siempre son los mejores
Los planes más divertidos siempre parten de una idea loca. ¿Cuántas veces habéis terminado discutiendo porque no os poníais de acuerdo? Como en cualquier grupo de amigos, seguro que cientos. Sin embargo, las aventuras que surgen sobre la marcha y en las que nadie lleva la voz cantante siempre terminan en éxito. Aunque cada cinco minutos surjan complicaciones, al final lo más divertido siempre es buscarles remedio. Ahora que llega el verano, aprovechad para improvisar un viaje. En coche y sin ataduras. Dejad que todo fluya escribiendo vuestra propia ruta, parando tan solo cuando sintáis que el sitio lo merece, no cuando las guías lo indiquen. Y algo fundamental, comed y bebed donde os plazca en cada momento. Tan solo tendréis que preocuparos de que la neverita de picnic siempre esté llena para acampar, brindar con el vino blanco Viña Esmeralda por todo lo bueno que os rodea y gozar de lo lindo. Como es una referencia vegana, el grupo entero se unirá a 'chin chin'.
Devuélvesela en cuanto puedas
Si lo que buscas es acumular recuerdos únicos, pilla a tu amiga más ‘posturas’ por sorpresa y sácale una foto en la que no esté posando. Sí, nos referimos a esa amiga que siempre sube la foto en la que tú sales peor porque justo ella sale divina. Róbale un ‘selfie’ en el que las dos salgáis lo más naturales posibles. Al día siguiente, imprímela y colócala en la balda más visible de tu estantería. Cada vez que la veas, recordarás lo mucho que la quieres porque es imperfecta. No porque salga regular, sino porque después de capturar su cara de susto se echó a reír, te rellenó la copa con el vino blanco Viña Esmeralda y te suplicó que nunca le enseñaras la foto a su ‘crush’ para no echar por tierra sus avances.
El bocado de la vergüenza
Todos, absolutamente todos, tenemos un amigo que siempre coge la última croqueta sin ofrecérsela al resto de la mesa. Si tú no tienes ninguno, significa que el amigo eres tú. Aunque en ocasiones esto nos ponga los pelos de punta porque con las croquetas no se juega, en realidad sabemos que al rato se nos ha pasado el enfado. Dale la vuelta a la situación y en vez de quejarte por no haber sido la que diera el último mordisco, brinda en su honor con una copa del vino blanco Viña Esmeralda. Sinceramente, o la cogía alguien pronto o se iba a quedar fría en el plato por culpa de tanta cordialidad.


















