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Está claro que si algo define esta estación es la bajada de las temperaturas. Una época, el invierno, en la que también bajan las defensas de la piel. ¿La razón? Las calefacciones, el frío y viento en el exterior; los cambios bruscos de temperatura, y una agenda que echa humo hacen que se resienta la barrera cutánea, esa película protectora que evita la pérdida de agua y mantiene a raya la irritación.
“Son factores que alteran la primera línea de defensa. En primer lugar, el descenso de la humedad ambiental reduce el contenido hídrico del estrato córneo. Al mismo tiempo, el frío provoca vasoconstricción cutánea, disminuyendo el aporte de oxígeno y nutrientes, y reduce los procesos de reparación. A esto se suman las duchas calientes, que eliminan lípidos esenciales (ceramidas y ácidos grasos) necesarios para mantener la integridad de la barrera cutánea. El resultado es una piel más permeable, más reactiva y menos capaz de defenderse frente a agresores externos como microorganismos, contaminantes o alérgenos”, explica Leticia Carrera, licenciada en Farmacia y especialista en Bioquímica clínica.
No te lo tomes a broma, porque, como señala esta experta, las consecuencias de una barrera cutánea alterada, que resume en estas cinco, no son banales:
- Prurito: “Es un efecto directo de la sequedad y de la exposición de terminaciones nerviosas. Es uno de los primeros síntomas y puede desencadenar un círculo vicioso de rascado–inflamación”.
- Descamación: “Los corneocitos se desprenden de forma irregular debido a la falta de unión, dando lugar a una textura áspera y apagada”.
- Rojeces y sensación de tirantez: “Reflejan inflamación y fragilidad en la piel, especialmente si es sensible o padece rosácea”.
- Deshidratación: “No debe confundirse con piel seca, puede aparecer incluso en pieles mixtas o grasas como consecuencia de la pérdida de agua”.
- Brotes reactivos: “Empeoramiento de patologías previas, como dermatitis atópica, eccema o acné inflamatorio”.
Si notas que la piel se te va a caer a pedazos después de ducharte, que se enrojece sin motivo cuando estás en el trabajo; que cuando te levantas está apagada; que se te descama o que te pica cuando te pones una crema que antes no te picaba, tenemos la clave para revertir todo eso. Porque si no tomas cartas en el asunto, la alteración de la barrera cutánea puede cronificarse. “La piel entraría en un estado de inflamación persistente que favorecería infecciones secundarias, hipersensibilidad progresiva y empeoramiento de enfermedades dermatológicas de base. Además, una barrera dañada envejece peor, pues aumenta el estrés oxidativo, se acelera la aparición de arrugas finas y se pierde luminosidad”, añade Leticia Carrera.
El kit al rescate de esa barrera cutánea alterada es una mezcla de tres cremas con estos activos: ectoína + urea + trehalosa. Juntos hacen magia… si eres constante y las aplicas convenientemente.
La ectoína organiza el agua alrededor de las células, ayuda a reducir la pérdida transepidérmica y protege estructuras clave(proteínas, lípidos) frente a estrés ambiental. En cuanto la uses de manera continuada notarás menos tirantez y menos enrojecimiento. “Es una molécula natural antiinflamatoria que mejora la tolerancia cutánea”.
La urea, por su parte, forma parte del Factor de Hidratación Natural (NMF) de la piel, así que con razón tiene que ser un activo esencial en tus cremas durante el invierno si quieres tener una barrera cutánea saludable. “A bajas concentraciones hidrata intensamente y mejora la función barrera; a concentraciones más altas tiene efecto queratolítico suave, favoreciendo la renovación del estrato córneo”.
Finalmente, la trehalosa “es un disacárido con gran capacidad para retener agua y proteger las estructuras celulares frente a la deshidratación y el estrés oxidativo. Contribuye a mantener la elasticidad y la viabilidad celular”.
¿Por qué funcionan tan bien juntos estos ingredientes?
Ahora que sabes qué es qué y cómo funciona cada uno de estos tres activos, entenderás por qué si sientes mal tu piel este invierno, los vas necesitas. La barrera sana precisa agua dentro, lípidos que la sellen y orden en la superficie, que es lo que hace este trío combinado. “Estas tres moléculas actúan de forma complementaria y sinérgica. La ectoína protege y calma; la urea hidrata y repara la barrera; y la trehalosa mantiene la hidratación profunda y la estabilidad celular. Juntas abordan los tres pilares clave en invierno: protección, hidratación y reparación”, precisa la especialista, quien apunta cómo aplicarlas para aprovechar todo su potencial.
La rutina que recomienda Leticia Carrera es por la mañana realizarse una limpieza suave, sin sulfatos agresivos, aplicarse una bruma o tónico con trehalosa, un sérum con ectoína; una crema con urea en concentración baja-media y fotoprotección. Por la noche, tras una limpieza suave, aportar un tratamiento reparador rico en lípidos (ceramidas) y un producto con urea (si la piel lo tolera) para favorecer la regeneración nocturna. Este trío, además, combina bien con otros activos, como “las ceramidas, la niacinamida, el ácido hialurónico y el pantenol. Pero hay que evitar su mezcla o espaciarla si se usan retinoides potentes, ácidos exfoliantes, alcoholes y aceites esenciales en pieles sensibles”.
Virginia de los Ríos es experta en Belleza y Grooming, temas de los que escribe habitualmente en Cosmopolitan: cremas faciales, cosmética corporal, tratamientos capilares, protocolos en cabina, perfumes, nuevos activos… Desde Dior a Chanel, pasando por Loewe, Sephora, Augustinus Bader o Cantabria Labs, sigue al milímetro los lanzamientos de las marcas del sector beauty, desde las más prestigiosas a las firmas nicho o las marcas low cost.
A esta periodista especializada en belleza y tratamientos –y a la que muy pocas cosas le harían renunciar a un pintalabios rojo satinado– le sigue apasionando, después de 15 años escribiendo sobre belleza, colarse en los laboratorios cosméticos para conocer cómo se desarrollan los ingredientes más punteros, destapar el frasco de las nuevas esencias y meter los dedos en los tarros de crema. Antes de que Instagram fuera un embrión, creó la plataforma The New Millesime, con el formato de tablero, para dar a conocer y analizar lo último en cosmética de lujo y lifestyle.
Virginia de los Ríos se licenció en Filología Hispánica por la Universidad de Deusto, posteriormente se diplomó en Edición y Publicación de Libros por la misma universidad y tiene el Máster en Periodismo por la Universidad del País Vasco. Fue profesora de Lengua y Literatura españolas durante dos años en la Universidad de St. Andrews (Gran Bretaña) y cuenta con una experiencia de más de dos décadas como periodista en distintos medios de comunicación, entre los que destacan algunas de las cabeceras de HEARST, como Elle, Cosmopolitan, Harper’s Bazaar, Men’s Health o Esquire. Además, ha sido redactora jefe de Women’s Health y ha colaborado en numerosos grupos editoriales y publicaciones de relevancia, como Prisa, Unidad Editorial, El Semanal XL, MujerHoy, Yodona, Fuera de Serie, etc.











