Cada vez más nos estamos acostumbrando a leer la etiqueta en los supermercados antes de adquirir un producto de alimentación. Y eso mismo es lo que deberíamos hacer antes de comprar un cosmético: leer su INCI (International Nomenclature Cosmetic Ingredient). Es decir, su listado de ingredientes. Y, por si no lo sabías, el orden en el que aparecen ordenados no es caprichoso: el primero que aparece es aquel del que hay más cantidad y así sucesivamente, en orden decreciente según el porcentaje que hay en la fórmula. De hecho, lo primero que verás citado en la inmensa mayoría de los cosméticos es “agua”, que salvo que la crema sea ‘waterless’, suele significar más del 70% de la fórmula.

Partiendo de la base de que todos los ingredientes que figuran en los cosméticos que se venden en los canales legales han sido autorizados y son seguros, dos especialistas nos recomiendan que evitemos estos ingredientes sobre los que hay cierta controversia y nos explican las razones para dejarlos de lado.

Fragancias

Muchos son los expertos que coinciden en señalar que los perfumes no son necesarios en las fórmulas cosméticas y, de hecho, cada vez son más los cosméticos que no las llevan. Para otros, en cambio, las fraganciascontribuyen a la sensorialidad del producto y aportan bienestar. “Su única función es que un cosmético huela bien, sin embargo, según la normativa europea el perfume es un término genérico que puede contener potenciales alérgenos. La presencia de perfume es el motivo más común de alergia por contacto con los cosméticos, según Dermatology Times”, explica la doctora Candy Hernández, experta en medicina estética, con más de 15 años en el campo ‘antiaging’.

Aceites esenciales

Para muchas personas estos compuestos químicos que se extraen de las plantas son maravillosos, y realmente tienen unos poderes extraordinarios como antioxidantes, calmantes, etc., pero siempre se deben utilizar diluidos, nunca puros porque son tóxicos. “Como agentes fragantes en los cosméticos, los aceites esenciales están cargados de potenciales alérgenos que es mejor evitar, incluso si no notamos una reacción inmediata”, explica la experta.

Nuez en polvo

La cáscara de nuez pulverizada suele incorporarse como uno de los ingredientes esenciales de los cosméticos exfoliantes, pero la doctora Hernández no aconseja usar productos que lo contenga: “La razón es que estos trozos de nuez pueden ocasionar microcortes en la piel, favoreciendo así los procesos de irritación e inflamación y, por otra parte, acelerando la aparición de los signos de la edad”.

Sodium Lauryl Sulfate

Este tipo de sulfato aparece de forma habitual en ingredientes cosméticos desmaquillantes y champús, porque crea espuma, tiene un alto poder de detergencia y eso ofrece una sensación extraordinaria de limpieza. “En pieles secas o mínimamente sensibles, es un limpiador tan potente que puede irritar la piel y debilitar su función barrera”, alerta la médico estético.

Extractos cítricos

Según indica la doctora Candy Hernández, los cítricos son componentes que están de moda, especialmente en la cosmética natural, sin embargo, pero no son la mejor forma de añadir esta vitamina C a la rutina diaria de cuidado de la piel. “Los aceites cítricos contienen un alérgeno conocido como ‘limonene’. De hecho, están compuestos por más de un 85% de este alérgeno. El limonene puede causar reacciones alérgicas, incluso de forma silenciosa, que causan inflamación y aceleran la aparición de los signos de la edad”.

Pedro Catalá, profesor de Química Cosmética en la Universidad de Siena, cosmetólogo, doctor en Farmacia y fundador de Twelve Beauty, añade a la lista de ingredientes cosméticos que habría que evitar tres conservantes.

MIT (Methylisothiazolinone)

“Desde siempre ha sido un conservante tradicional que ganó y mantiene su popularidad cuando los fabricantes eliminaron de sus fórmulas los parabenos de larga cadena después de su prohibición y los remplazaron con este conservante de amplio espectro. Pero es un conocido irritante y está ligado a diferentes alergias. Afortunadamente la Unión Europea ya ha limitado su uso solo a productos que se enjuagan”, puntualiza el experto.

Phenoxyethanol

“A pesar de que la Unión Europea lo considere seguro hasta una dosis máxima del 1%, hay varias voces que indican posibles alergias entre los usuarios más jóvenes. Es tal vez uno de los conservantes más utilizados, ya que cubre la gran mayoría de microorganismos y es eficaz en un rango de pH notable. También es importante advertir de que muchos cosméticos "naturales" contienen este conservante sintético, así que hay que poner mucha atención a las etiquetas”, recomienda.

Sodium Benzoate

Los ingredientes naturales tampoco se libran de estar bajo sospecha, como es este caso. “La polémica de este conservante natural es que se puede convertir en benceno, que es un conocido carcinogénico”, subraya Pedro Catalá.

Headshot of Virginia de los Ríos

Virginia de los Ríos es experta en Belleza y Grooming, temas de los que escribe habitualmente en Cosmopolitan: cremas faciales, cosmética corporal, tratamientos capilares, protocolos en cabina, perfumes, nuevos activos… Desde Dior a Chanel, pasando por Loewe, Sephora, Augustinus Bader o Cantabria Labs, sigue al milímetro los lanzamientos de las marcas del sector beauty, desde las más prestigiosas a las firmas nicho o las marcas low cost.

A esta periodista especializada en belleza y tratamientos –y a la que muy pocas cosas le harían renunciar a un pintalabios rojo satinado– le sigue apasionando, después de 15 años escribiendo sobre belleza, colarse en los laboratorios cosméticos para conocer cómo se desarrollan los ingredientes más punteros, destapar el frasco de las nuevas esencias y meter los dedos en los tarros de crema. Antes de que Instagram fuera un embrión, creó la plataforma The New Millesime, con el formato de tablero, para dar a conocer y analizar lo último en cosmética de lujo y lifestyle.

Virginia de los Ríos se licenció en Filología Hispánica por la Universidad de Deusto, posteriormente se diplomó en Edición y Publicación de Libros por la misma universidad y tiene el Máster en Periodismo por la Universidad del País Vasco. Fue profesora de Lengua y Literatura españolas durante dos años en la Universidad de St. Andrews (Gran Bretaña) y cuenta con una experiencia de más de dos décadas como periodista en distintos medios de comunicación, entre los que destacan algunas de las cabeceras de HEARST, como Elle, Cosmopolitan, Harper’s Bazaar, Men’s Health o Esquire. Además, ha sido redactora jefe de Women’s Health y ha colaborado en numerosos grupos editoriales y publicaciones de relevancia, como Prisa, Unidad Editorial, El Semanal XL, MujerHoy, Yodona, Fuera de Serie, etc.