Acabas de cumplir los 20 y todavía puedes salir de miércoles a domingo sin agotarte y las arrugas están muy abajo en tu lista de preocupaciones. ¿Te suena familiar? Si crees que todavía no necesitas utilizar ninguna crema específica porque, al final, todavía eres joven, puede que te equivoques.
Y es que, según los expertos, no deberíamos descuidar la piel hasta que lleguen los maravillosos 30. La farmacéutica Marta Casasnovas de la Farmacia Castany en Menorca nos lo deja bien claro: "A pesar de que creamos que el mundo de las cremas es matemático, no es así, ya que no hay una edad para empezar con algunos cosméticos, sino que es algo que dependerá de la piel de cada uno".
"Existen mucho factores que aceleran el envejecimiento, como la exposición solar, el estrés, el tabaco, la genética, la edad, el tipo de piel... Lo que sí sabemos con seguridad es que a partir de los 25 años la piel empieza a sufrir cambios. A partir de esta edad, el colágeno y la elastina comienzan a disminuir de forma gradual, por lo que nuestro rostro va a perder elasticidad y firmeza. Así que también los jóvenes deben tener como objetivo el cuidado de la piel", añade la experta.
Hay que proteger la piel de los agentes externos
"La piel es el órgano más grande de nuestro cuerpo, que nos envuelve y nos protege. Este es uno de los motivos por el cual deberíamos cuidar su superficie ante diversos agentes externos, como la contaminación, los cambiantes estados climatológicos, el aire acondicionado, la calefacción, las bacterias, etc. La piel está provista de su propia capa de protección natural, el manto ácido (o emulsión o capa hidrolipídica), compuesto por una segregación equilibrada entre su glándula sebácea y sudorípara, junto con la humedad y queratinización. Esta capa ha de estar en condiciones y con un pH algo ácido para que pueda protegerla adecuadamente, pero todos los multifactores anteriormente mencionados interfieren sobre su estabilidad. Tan solo por este motivo, es necesario contribuir a compensar la falta o exceso de los componentes necesarios para la correcta protección, salud, belleza y, por lo tanto, la prevención de su envejecimiento", nos explica Yvette Pons, facialista y terapeuta, creadora de la terapia Sulyfth y directora del su centro Institut Yvette Pons.
La experta señala que cada vez hay más niños que empiezan a tener alteraciones cutáneas a corta edad. "Hay que ayudarles con alguna crema hidratante o emoliente, ya que su piel pierde la humedad que necesita para autoprotegerse, respondiendo con hipersensibilidad. Por eso, creo que hoy en día, no tan solo por los factores externos mencionados, sino por desequilibrios en la alimentación, el estrés, falta de sueño, el tabaco, etc., es necesario proteger la piel y cuidarla sobre todo con productos de limpieza que respeten el pH y nada astringentes, y cosméticos que aumenten su grado de humedad e hidratación, y por lo tanto, su autoprotección", explica.
Eso sí, recuerda que siempre debemos utilizar productos adecuados a nuestro tipo de piel. "Pero si a la vez, por más jóvenes que seamos, tenemos algún otro desequilibrio, como exceso de grasa, acné, falta de lípidos, deshidratación, etc., también hay que tratarlos, ya que si no, las funciones bioquímicas celulares no serán las adecuadas y este podría ser el origen de una piel apagada, mal nutrida, carente de oxígeno y, por consiguiente, signos prematuros de envejecimiento. Tenemos que estar atentos a los cambios e ir personalizando los tratamientos con los cosméticos adecuados en función de las necesidades y alteraciones de la piel", destaca la experta.
Prevenir mejor que curar
En realidad, este bulo solo necesita de una palabra para ser combatido: prevención. "La medicina preventiva es, sin duda, la que salva más vidas. En el caso de la medicina estética, donde lo que está en juego es el envejecimiento de nuestra piel, la prevención es también nuestra mejor arma. Ahora bien, ¿significa eso que tengo que utilizar cremas antiedad a los 20 años? Evidentemente no, cada etapa presenta unas necesidades específicas. Con 20 años ni hay pérdida de volúmenes ni manchas por la edad, por lo que no tendrían sentido el uso de cremas reafirmantes o despigmenantes, pero sí resulta imprescindible una buena rutina de higiene e hidratación con cremas fluidas, así como protección solar que debe estar presente en todas las franjas de edad", nos cuenta la médico estético Natalia Ribé.
La prevención e instauración del hábito de cuidado de la piel, debe comenzar cuanto antes, pero siempre de manera personalizada. "A partir de los 20-25 años, la disminución del colágeno interno es del 70%. Por lo tanto, si no activamos el colágeno que vamos perdiendo con cremas y después con tratamientos médico estéticos, el proceso de envejecimiento irá haciendo su curso. De aquí la importancia, otra vez, de la prevención", advierte la experta.
Las pieles jóvenes necesitan mantener una piel hidratada y sana, consiguiendo que la barrera cutánea esté en perfecto estado. "Y todo esto lo podemos conseguir con una limpieza profunda todos los días, hidratación, antioxidantes como vitamina C y un fotoprotector adecuado para nuestra piel. Como tratamiento semanal, sería ideal incorporar los alfahidroxiácidos. Mi recomendación es empezar con bajas concentraciones y de forma pautada para mejorar la luminosidad, difuminar las marcas de acné e ir renovando la capa epidérmica", señala Marta Casasnovas.
¿No tienes mucho tiempo? "Para ahorrar pasos, lo ideal es una crema hidratante con un FPS de amplio espectro que debe aplicarse todos los días del año, incluso en invierno", destaca María Pérez de Villaamil, directora del Centro Mem en Madrid.
¿Te preocupa el acné y la piel grasa?
Lo más importante que necesitan las pieles jóvenes es realizar una limpieza facial diaria con productos suaves que no resequen la piel. "Esto resulta imprescindible para que no se acumule un exceso de sebo en la piel que tapone los poros, lo que favorece la aparición de puntos negros y espinillas", señala la doctora Carmen Martín, médico especialista en Medicina Estética.
"Necesita también hidratación pero conviene elegir tratamientos adecuados a cada tipo de piel y también ‘oil free’ para evitar la formación de comedones. Además, una piel joven necesita protegerse del sol, para prevenir el envejecimiento, y también porque es un factor externo que también puede desencadenar brotes de acné. Cuando el acné se convierte en un problema, lo más recomendable es acudir a un dermatólogo que paute un tratamiento adecuado a las necesidades de cada piel. Las consecuencias de un acné no tratado pueden ser unas indeseadas cicatrices", concluye la experta.

Especializada en belleza, trabajó en Cosmopolitan hasta 2022 hablando de manicuras, trucos para el pelo y los mejores tratamientos para tu cuerpo. Adicta a Instagram, pasa el tiempo entre cosméticos y es de las que piensa que la vida es demasiado corta para comer poca pizza (y poco queso).














