Ahora mismo, mientras escribo este artículo, tengo una enorme y protuberante espinilla en mi barbilla. Ahí, quietecita al ritmo de la canción ‘The Final Countdown’ para recordarme —como si lo pudiera olvidar— que las cosas no están bien en este momento. Odio este grano, lo detesto. Odio que parezca simbolizar mi miedo y ansiedad actual y que, por si fuera poco, estos sentimientos hayan encontrado un lugar en mi cara. Ahora me siento culpable incluso con actos tan reconfortantes como comer y dormir la siesta.

Pero vamos, también sé que no estoy sola con todo este rollo de la piel repentinamente deteriorada, porque tengo la bandeja de entrada de mensajes llena de mensajes de todas vosotras pidiéndome ayuda con esta repentina embestida de granos, protuberancias y rojeces. Que nada de esto te extrañe: el mundo está patas arriba, tememos acerca de nuestro futuro y nuestros niveles de estrés están por los aires. Vaya, que una crisis cutánea parece algo casi inevitable llegadas a este punto.

Blue, Orange, Light, Wall, Line, Design, Sky, Architecture, Material property, Illustration,
Khadija Horton

“Cuando te preocupas y te estresas tus hormonas se disparan y activan de sobremanera tus glándulas sebáceas”, afirma el dermatólogo Joshua Zeichner, profesional del hospital Monte Sinaí de Nueva York, que añade: “Estos picos provocan inflamación, espinillas, sequedad, untuosidad e incluso erupciones en la piel”. Por eso, después una larga noche de insomnio, una ruptura o, en el peor de los casos, una pandemia, tu piel se resiente. No es tu culpa y no está bajo tu control, esta es simplemente una respuesta evolutiva que, bueno, es lo peor.

Aunque si ponemos esta tesitura en una escala actual de ‘cosas que nos preocupan’, seamos honestas, una espinilla es una completa nimiedad. Pero todo esto no impide que sea otra cosa por la que preocuparnos. Otra cosa más. Algo frustrante con lo que lidiar cuando ya estás hasta arriba de otras preocupaciones. Entonces, si eres como yo, y te has preocupado, has ‘googleado’, o te has tocado la cara (incluso las tres cosas a la vez), probablemente hayas optado por dejar de lado los lácteos, el azúcar y todas las cosas que valen la pena en la vida.

Aquí tenemos la solución, algo en lo que probablemente no hayas caído: no tienes que hacer absolutamente nada. No te pelees con tu piel, ni derroches en potingues y tampoco te obsesiones con que estas espinillas desaparezcan (que lo harán). Porque ahora mismo tenemos preocupaciones mayores y están pasando cosas mucho peores, tanto en el mundo como en tu cuerpo. Esto, al final, es algo que está fuera de tu control.

Ya tendrás tiempo para preocuparte y para hacerte con un armamento de productos. Te recomendamos que, entonces, contactes a un dermatólogo y evalúes reequilibrar tu dieta, rutina y hábitos, pero no tiene por qué ser en este momento. Ahora es tiempo de que seas afable contigo misma y aceptes —aunque parezca difícil— que tu piel va a reaccionar como tenga que hacerlo. No puedes controlar tus hormonas.

Face, Skin, Eyebrow, Nose, Cheek, Lip, Head, Forehead, Beauty, Colorfulness,
Khadija Horton

¿Cómo combatir el acné? Si te ves con ganas, intenta llevar a diario una sesión de ejercicio y meditación (tienes mil aplicaciones que te pueden ayudar en esto), que te ayudará a regular la hormona del cortisol y el estrés. Por otro lado, intenta no obsesionarte con el espejo (no te mires cada 10 minutos, sí, la espinilla sigue ahí), y si te pasas la noche comiendo chocolate y galletas acuérdate de que la fruta y la verdura también es un ‘snack’ ideal. Lo sentimos, pero el azúcar que tienen los dulces revolucionan las hormonas que causan el acné.

O, ya sabes, no hagas nada. Nada, excepto lo que te haga sentir bien en este momento. Recuerda, no importa por lo que estés pasando, la piel es piel y en algún punto mejorará. Los granos se irán, las cicatrices se cerrarán y nada de esto durará para siempre.

Headshot of Chloe Metzger
Chloe Metzger
Subdirectora de Belleza
Chloe Metzger es la subdirectora de belleza de Cosmopolitan y supervisa el contenido editorial y la estrategia de crecimiento del espacio del cabello, el maquillaje y la piel en formato digital, y también escribe obsesivamente sobre los mejores productos para el cabello para cada tipo de cabello (aquí hay una chica rizada; whattup) y las rutinas de cuidado de la piel que realmente funcionan (síguela en Instagram para ver fotos entre bastidores de la vida en esa revista). Aporta casi una década de experiencia en escritura y edición, y su trabajo ha aparecido en Allure, Health, Fitness, Marie Claire, StyleCaster y Parents. También siente una adoración enfermiza por Tom Hanks y le gustaría conocerlo algún día, si pudieras organizarlo. Gracias.