• Los lácteos no son lo mejor para tu piel, aunque el azúcar es peor... Te contamos todo sobre la relación lácteos-acné.
  • ¿Sabías que la dieta antiacné existe? Descubre sus pautas.

Seguro que tú también tienes a una amiga o a una amiga de una amiga que dejó de ingerir lácteos y que, desde entonces tiene una piel envidiable. Acné, tono apagado o incluso eccema son algunos de los problemas cutáneos que están directamente relacionados con el consumo de lácteos. De hecho, el acné afecta al 80% de la población y alimentos como el chocolate, los fritos, los embutidos, los frutos secos, las bebidas azucaradas y los lácteos agravan el problema; por lo que hay que tomarlos con moderación.

“Los lácteos contienen proteínas como las caseínas tipo 1 y las betacaseínas de tipo 1 que pueden producir reacciones exacerbadas a nivel inmunológico; es decir, tienen la capacidad de aumentar los episodios de enfermedades autoinmunes de la piel como pueden ser la psoriasis, el vitíligo o algunos tipos de dermatitis”, asegura Salvador Ferrando, endocrino y nutricionista de Instituto Médico Ricart. Los expertos aseguran que esto muchas veces está relacionado con la capacidad inmunológica y, por lo tanto, con la microbiota intestinal. Por eso es tan importante que sigas una alimentación que garantice una buena salud intestinal, sobre todo si tienes una piel con tendencia acnéica. “Una membrana intestinal con la permeabilidad aumentada o un tránsito alterado provocan una absorción anómala de endotoxinas y el organismo intentará eliminar esas toxinas por otra vía: la piel”, explica la doctora María José Martínez, creadora de de la marca cosmética Archangela.

Hormonas a flor de piel

A estas alturas ya sabes que tus hormonas pueden afectar al estado de tu piel: los granitos y las machas pueden aparecer en ciertos momentos de tu ciclo menstrual. Pero tanto lo que comes como el estilo de vida que llevas también interfieren en el funcionamiento de tus hormonas. “Los lácteos contienen mucha leucina, además de la hormona IGF-1 y algunos factores de crecimiento que pueden empeorar las situaciones de acné, ya que aumentan los niveles de IGF-, que está relacionada con una mayor producción de sebo”, aclara el experto.

De hecho, algunos estudios han concluido que las personas con acné presentan niveles más altos de la hormona IGF-1 y se ha establecido una relación entre una dieta alta en azúcar, lácteos y carbohidratos con una mayor incidencia de acné. Por lo que los lácteos por sí solos no son el único problema, sino que cuando los combinamos con otros alimentos procesados y azúcar, este mix altera los niveles de insulina y desequilibra otras hormonas. Y esto se debe a que cuando digerimos la leche descomponemos las proteínas que contiene, convirtiéndolas en hormonas que son muy similares a la insulina.

Los lácteos por sí solos no son el problema, sino la combinación con alimentos procesados y azúcar.

Las hormonas de crecimiento y los niveles de insulina están relacionados como consecuencia del componente IGF-1, el factor de crecimiento tipo insulínico 1 –se ha visto que tiene cierto efecto de crecimiento celular–, por tanto puede hacer que crezcan determinados tipos de células, como las relacionadas con el acné”, aclara Ferrando. ¿El problema? Cuanto más altos son nuestros niveles de insulina, más susceptibles somos de sufrir inflamación, lo que desencadena en brotes de acné y piel enrojecida. Además, si la inflamación sigue presente en nuestro cuerpo a largo plazo, provocará una descomposición del colágeno, que pronto se hará visible en nuestro rostro en forma de arrugas y pérdida de firmeza.

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D. R.
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Sin embargo, esto no significa que debas dejar de tomar productos lácteos a lo bestia, ya que no todos afectan a la piel como lo hace la leche; es más, ningún estudio ha demostrado por el momento que los lácteos fermentados (yogures, kéfir o quesos, siempre que estos últimos no sean demasiado grasos) aumenten el riesgo de padecer acné. “Estos productos tienen menos problemática porque la lactosa se convierte en ácido láctico en el proceso de fermentación y también porque desaparecen algunos tipos de proteínas como algunas caseínas. Además, al fermentarlos aportan lactobacilos y bifidobacterias, que son dos probióticos que pueden mejorar la capacidad inmunológica a nivel microbioma intestinal”, afirma el endocrino y nutricionista.

No se trata de dejar todos los lácteos: el que más afecta a la piel es la leche.

Muchos expertos aconsejan a las personas que padecen acné que tengan un diario de alimentos. Si tu sufres este problema puedes probar a anotar qué comes a diario para así descubrir cuáles son los alimentos que pueden provocarte los brotes y así oder establecer paralelismos personalizados sobre tu dieta y el estado de tu piel.