La depilación femenina es un debate candente que de un tiempo a esta parte ha generado opiniones de todo tipo. Y, si bien es cierto que la depilación como tal ha ido evolucionando y cambiando en tendencias a lo largo de los años, sí que es cierto que la femenina se ha ido imponiendo como algo indiscutible: "la mujer, mejor con las piernas, ingles y axilas depiladas" (palabras del imaginario colectivo).

Tanto es así que, actualmente, aún habiéndonos colocado las gafas violeta y entendiendo que la depilación es una imposición (ahora trataremos esto), ver a una mujer con las axilas naturales (las que todas tendríamos si no nos depiláramos), nos genera impacto. Ya sea de apoyo (porque nosotras tampoco nos depilamos) o de rechazo, porque nos preguntamos cómo es posible que una mujer lleve vello en las axilas.

LA DEPILACIÓN Y LA MUJER

La razón por la que hoy se considera que la mujer ha de depilarse las piernas, axilas (y también labio superior, cejas y pelos que "no correspondan" al género femenino) se remonta a tiempos remotos.

Si bien es cierto que en el antiguo Egipto ya consideraban la depilación como un signo de pulcritud (que ejecutaban con diversos ungüentos), lo que nos interesa es cómo hemos llegado a la imposición actual.

A principios del siglo XX, a medida que las prendas se fueron acortando (mangas y faldas), aparecieron los primeros prejuicios en contra del vello femenino. Una piel sin vello se veía más fina, limpia y cuidada, y esta concepción se atribuyó a la mujer a través de la publicidad.

Y, ¿quiénes ocupaban esos puestos de poder en la publicidad de los años 20? Todo señores. Por lo tanto, el mensaje que se emitía era puramente patriarcal, a merced de los deseos de unos hombres que simplemente legitimaban el sistema social. En este escenario, "el hombre había de ser seducido por la mujer. Y la mujer, mejor depilada". Además, la mujer no trabajaba (le correspondía ser ama de casa y cuidar de los hijos), por lo que la mejor idea era dirigir los anuncios a los hombres, para que regalaran las herramientas necesarias a las mujeres.

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Primer anuncio de una cuchilla para mujeres (1915).
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Anuncio para ridiculizar a la mujer que no se depilaba el "bigote".

A lo largo de las décadas, las marcas desarrollaron métodos depilatorios, (por aquel entonces arcaicos, si los comparamos con los que tenemos hoy) y, allá por los años 60, con la llegada y asentamiento de la minifalda, la depilación femenina ya estaba concebida como algo que había que hacer. Y sin miedo. "Atrévete, mujer, que es lo que toca".

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"El kit miedoso. Para las mujeres a las que les da miedo depilarse". Aquí hay un juego de palabras anglosajón, pero la traducción viene siendo esa (1960).

Exceptuando a las mujeres que han tenido claro –o se dieron cuenta en su etapa adulta– que esta era una imposición social, la realidad es que en el día a día todas fuimos adoptando el hábito de depilarnos y, a finales del siglo XX y principios del siglo XXI, los anuncios ya tenían una connotación distinta (que iba de la mano también de la evolución de la sociedad): estaban hechos por mujeres, dirigidos a mujeres.

Y AHORA, ¿QUÉ?

Actualmente, el feminismo, el acceso a la información y nuestra capacidad para debatir nos han hecho comprender de dónde viene este hábito, que todavía es una 'obligación' social, incluso para las más feministas.

Y ahora que sabemos dónde y por qué surgió, lo que tendríamos que conseguir entre todas y todos, con la reeducación y deconstrucción del sistema patriarcal, es que la depilación sea una opción que no genere opinión ni sea noticia cuando una mujer prescinda de ella (como por ejemplo, hoy ocurre con Amaia, o antaño pasaba con personajes públicos, como Julia Roberts).

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Mark Cuthbert//Getty Images

Pero lo más importante vuelve a recaer en la publicidad y grandes altavoces:

Los anuncios del futuro (o del presente) deberían mostrar la realidad, como este de la marca Billie, PORQUE LAS MUJERES-TENEMOS-PELOS.

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Silvia Lorente es experta en estilo de vida, 'celebrities' y sexualidad y especializada en cultura pop 'millennial'.

Se licenció en Periodismo en la URJC de Madrid, estudió un módulo de doblaje, un máster de DJ y tiene más de 10 años de experiencia en el manejo de plataformas digitales y redes sociales (escribió y ganó premios con su blog de moda y 'celebrities', 'La Otra Horma del Zapato', y coordinó el equipo de moda y belleza en el departamento digital de la agencia Globally durante dos años). Colaboró con InStyle, Harper's Bazaar y GQ, y genera contenido para Cosmopolitan desde 2015.

En sus ratos libres, pincha como DJ en eventos y echa las cartas del Tarot a quien tiene dudas sobre su futuro.

'Pss': Si te apetece jugar con ella al Trivial de 'Friends' o 'Sexo en Nueva York', has de saber que tienes las de perder.