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Al habla una castaña natural quien, una buen tarde de aquel 2020 catastrófico, decidió abandonar su tono de pelo original para pasar a llevar un color negro que marcaría su personalidad para siempre. Creo que casi todas hemos pasado por ese punto alguna vez y más aun en la cuarentena, pues aquella época ―que parecía interminable en aquel entonces― sacó a la luz la supuesta capacidad creativa de muchas, provocando el terror posterior de las peluqueras. Flequillos mal cortados, mechas con trasquilones e incluso alisados de queratina en casa que causaron auténticos daños capilares, ¿te suena? Bueno, digamos que yo fui una de aquellas que jugó a las peluqueras y a quien, por supuesto, el resultado no le quedó como esperaba.
A pesar de haber tenido siempre el pelo graso, después del tinte negro ―aplicado por mí malamente y el cual no era de muy buena calidad― mi cabello comenzó a secarse y mis puntas a abrirse con mayor facilidad. Esto, sumado a pasarme la plancha todos los días religiosamente sin protección térmica, hizo que el color negro se fuese apagando poco a poco hasta lucir fosco y sin brillo. Ante esta situación, probé casi todo lo disponible en mercado: mascarillas "milagrosas", sérums, aceites etc... Todo ello sin obtener ningún resultado, hasta que, finalmente, elaboré la rutina capilar para pelo negro teñido que, personalmente, me ha funcionado como mano de santo. Pero, ¿y si te digo que todo fue gracias a un champú?
Cómo conseguí que mi pelo teñido de negro volviese a brillar
Primero que todo, he de aclarar que en mi caso comencé a utilizar productos profesionales de peluquería, lo cual considero una de las mejores inversiones de mi vida en términos estéticos. El tinte, si no me era posible acudir a mi peluquera, lo compraba en una tienda específica donde ellas adquirían estos mismos tintes. Del mismo modo, empecé a usar siempre protector de calor antes del secador, dejé de plancharlo tanto y, después de salir de la ducha, aplicaba un poco de spray desenredante para evitar que el pelo se rompiese.
Pero el punto fuerte vino cuando decidí probar un champú que verdaderamente devolvió la vida a mi pelo. Se trata de este champú descalcificante de Kérastase, un producto que, a pesar de no ser específico para pelo teñido, consiguió hacer en mi cabello un enorme cambio antes y después.
Champú descalcificante: una gran opción parael pelo teñido
El agua de la ducha cuenta con una serie de agentes que, si no se filtran, empeoran ciertamente la calidad del agua y provocan que el pelo se dañe más. Uno de estos componentes es el calcio ―si se junta con el magnesio, este mineral es el que forma la cal en la mampara de la ducha― el cual, si se queda en nuestro pelo, puede llegar a debilitarlo y a no limpiar el cuero cabelludo correctamente. Precisamente lo que hace este champú es actuar en aquellas zonas del pelo que el calcio haya dañado, para así devolverle la vitalidad.
Aunque parezca que no influye, lavar tu cabello con un champú y acondicionador de estas características ayuda mucho al pelo teñido, porque restauran la fibra capilar y hacen que esté visiblemente más fuerte. De hecho, en mi caso ha acabado incluso con las puntas abiertas, cosa que hace unos meses me parecía impensable. Sin embargo, además de este champú, también hay otras opciones profesionales que aseguran marcar la diferencia:
Es uno de los más conocidos por su acción anti-metales. Este champú de la gama profesional de L'Oreal promete una limpieza profunda y ayudar a mantener la intensidad del color, un punto a favor dado que en verano el pelo teñido sufre, adicionalmente, las consecuencias del sol, el cloro y la sal.
Los champús de peluquería de Redken también tienen su línea para cabello teñido y este producto, en concreto, devuelve la luminosidad y protege el color hasta 32 lavados. Perfecto para mantener el brillo de la peluquería en casa.
¿Lista para transformar tu pelo?
Irene Barrado es experta en moda ‘street style’. Le apasiona seguir las tendencias urbanas y cuando no está cotilleando cuáles serán las zapatillas que se llevarán el próximo mes, posiblemente esté creando ‘outfits’ en su mente con las combinaciones más imposibles. Adora el ‘sport wear’ combinado con prendas de estilo ‘preppy’ y en sus conjuntos nunca puede faltar un buen toque de ‘animal print’. Lleva casi diez años comentando su estilo en redes sociales, por lo que no es de extrañar que se atreva con todo, desde ‘looks’ básicos que ella califica como “tremendamente sobrios” hasta aquellas propuestas que harían temblar a los minimalistas.
Comenzó a interesarse por el mundo de la moda desde que tiene uso de razón, prestando especialmente atención a las creaciones de diseñadores como Vivienne Westwood, Miuccia Bianchi y Roberto Cavalli, entre otros. Aunque siendo sinceras, siempre le llamó más la atención la moda exótica que lo convencional. Por ello, cuando tuvo la oportunidad de elegir su camino, empezó a trabajar a tiempo parcial como modelo de ropa urbana para marcas independientes, donde inició también su interés por el mundo del maquillaje y la cosmética, sobre el cual también escribe.
Actualmente, está finalizando sus estudios en el doble grado de Periodismo y Humanidades por la Universidad Carlos III de Madrid, en vistas a seguir especializándose al máximo en periodismo de moda y belleza. A pesar de haber trabajado en un diario digital y colaborar en una revista cultural independiente durante dos años, Irene llega a COSMOPOLITAN en 2024 para continuar su camino como periodista digital, un camino que, según ella “no ha hecho más que empezar”.
Pista: ¿Quién sabe? Quizás tú también quedes hechizada por la magia del leopardo.















