Llevamos toda la vida escuchando que el sol, el viento y el salitre nos hacen polvo la melena. Y que hay que protegerla en verano de los rayos ultravioleta del sol como si no hubiera un mañana. ¿Y si te dijéramos que el invierno es peor y te contáramos, de una vez por todas, por qué?

Hemos hablado con tres expertos para que nos desvelen las razones por las que hay días que, paraguas en ristre, hemos tenido que hacer un alto en el secador de manos del baño de un restaurante para poder continuar camino, que hemos echado al bolso el spray anti-frizz para utilizarlo en caso de emergencia, o nos hemos comprado 'la boquilla mágica' para tu secador.

¿Alguna vez te has visto peor el pelo que esos días en que el solo contacto del cuello del abrigo con las puntas de tu melena han creado un halo que las ha levantado como por arte de magia? Te contamos qué pasa ahí dentro, en la médula de tu pelo, y cómo evitar que te vuelva a pasar.

El problema está en tu cabeza

Como lo lees. Aunque no es lo que crees. De lo que hablamos es de los vasos sanguíneos que se encuentran bajo el cuero cabelludo y que nutren los bulbos capilares. Cuando hace frío, "se produce una vasoconstricción, es decir, disminuye el calibre de estos vasos sanguíneos, por tanto, le llegan menos nutrientes al folículo piloso y, por ende, al cabello, con lo cual va adelgazando y se debilita", dice Cristina Arruabarrena, médico estética y directora de Clínica Arruabarrena.

Como prosigue la experta, "se altera el cuero cabelludo porque también hay un desequilibrio en el funcionamiento de las glándulas sebáceas, con lo que desciende la lubricación natural del cuero cabelludo y el cabello, y por tanto aumenta la descamación y la tendencia a un cuero cabelludo extremadamente seco o al exceso de caspa. Las glándulas sebáceas aminoran su actividad, lo que se traduce en un cuero cabelludo y un pelo más deshidratado y difícil de peinar; por eso se abren las cutículas". Al estar más deshidratado, el pelo se va debilitando, por lo que cualquier incidencia le afecta más. Por si fuera poco, "el aumento del uso de planchas y secadores con aire caliente no facilita las cosas", dice Diana Daureo, peluquera y directora del salón que lleva su nombre.

Los cambios de temperatura, la calefacción y la contaminación también alteran las glándulas sebáceas. Y no solo en cabellos normales. "Durante el invierno, algunas enfermedades como la dermatitis seborréica empeoran porque el sol, que actúa como antimicrobiano y antiinflamatorio, está más limitado en esta época del año", recuerda Cristina Serrano, dermatóloga en Clínica Dermatológica Serrano en Granada, y miembro de GEDET (Grupo Español de Dermatología Estética y Terapéutica) y del Grupo Español de Tricología.

Y lo del aumento del encrespamiento, 'sancta-sanctorum', tan a nuestro pesar, de la melena en invierno tiene que ver con una falta de hidratación en el pelo. Si este está muy seco, cuando la humedad en el ambiente aumenta, el cabello se hincha y abre su cutícula para absorber la que pueda pillar del ambiente. ¡El horror!

Consejos para cuidar el pelo en invierno

  • Masajea el cuero cabelludo todas las noches con las yemas de los dedos a base de movimientos circulares. Tienes que sentir como si separaras el cuero cabelludo del hueso del cráneo. Así activarás la microcirculación.
  • Elige champús sin sulfatos porque resultan irritantes y agresivos para el cuero cabelludo, además de que resecan mucho el pelo. Aunque son efectivos contra la grasa, también retiran los aceites naturales del cuero cabelludo y del pelo, arrastrando la capa de protección natural de este.
  • Espacia un poco los lavados para no retirar antes de tiempo la pequeñísima cantidad de grasa natural que generan tus glándulas sebáceas.
  • Hazte con vitaminas específicas en la farmacia (mejor del tipo B, C y E, así como zinc y magnesio) y comienza a suplementarte al final del verano.
  • Deja secar el cabello al aire en la medida de lo posible. Lávalo un par de horas antes de salir a la calle en invierno para que no te enfríes.
  • Aliméntate bien. Este es un superconsejo prácticamente para todo. Muchas veces nos obsesionamos con vitaminarnos y suplementarnos, cuando lo más importante es seguir una dieta equilibrada en la que haya de todo (menos lo que todas sabemos: alimentos procesados y azúcares). "Nunca te equivocarás si incluyes en tu dieta frutos secos, legumbres, carnes rojas, verduras de hoja verde, carnes rojas, cereales integrales, huevos, cítricos y pescado azul)", dice Cristina Arruabarrena.
  • Huye de los gorros apretados, y no abuses de la coleta.
  • Dale en invierno el doble de hidratación y nutrición que el resto del año. Si te pones acondicionador todos los días, y mascarilla una vez por semana. Deja actuar el doble de tiempo al acondicionador (elige los mejores), y ponte mascarilla cada tres a cuatro días.
  • Da preferencia a los acondicionadores sin aclarado. Cuanto menos estrés y manipulación, mejor.
  • Si quieres un tratamiento profesional en clínica estética, la doctora Arruabarrena propone el protocolo Hydrafacial Keravive. "Es indoloro, no invasivo y diseñado para exfoliar, nutrir e hidratar el cuero cabelludo, mejorando la microcirculación y la absorción de nutrientes para conseguir un cabello mucho más abundante, fuerte y con un aspecto saludable”, cuenta Arruabarrena. Se divide en 3 pasos: limpieza y exfoliación (gracias a sus cabezales vórtex-fusión), hidratación y nutrición, y masaje y tratamiento en casa (3 sesiones/1.200 €).

¡Y aquí tienes nuestra selección de productos capilares anti-invierno!

Productos para tu melena frente al frío
Headshot of Amelia Larrañaga

Periodista especializada en belleza, bienestar y estilo de vida desde hace más de 25 años. Desde que se licenció en Periodismo en la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense, ha escrito para medios como Elle, Vogue, Woman, Yo Dona, Mujer Hoy, Elle Gourmet o Harper’s Bazaar.  Dentro del mundo de la belleza, es experta en peinados, cortes de pelo y cabello en general (en una alfombra roja, no se le escapa el más discreto de los postizos ni el más escondido de los trucos) y lo sabe todo acerca de color y las últimas tendencias capilares, gracias a que se tituló en Peluquería en la Academia Guallar de San Sebastián mucho antes de estudiar periodismo.  Si no hubiera sido reportera, le hubiera gustado ser antropóloga o socióloga, por eso disfruta como una niña con ensayos que le ayuden a entender mejor al ser humano y su conducta, individual y en masa, o entrevistando a los expertos para sus artículos sobre psicología y tendencias sociales. Probadora profesional de experiencias, es capaz de sumarse a cualquiera de sus valientes retos “30 días sin…” para luego contar cómo es transitar durante un mes fuera de su zona de confort.