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Las tendencias en maquillaje de este 2026 se decantan por la personalización de las texturas. No se trata de transformar, sino de potenciar nuestros rasgos sacando el máximo partido a los productos, teniendo en cuenta nuestro tipo de piel y necesidades. Sin embargo, a todas nos gusta estar bronceadas, ¿no?
Esto no significa que tengamos que achicharrarnos al sol, ni mucho menos. Todo lo contrario, hablamos de usar los productos de maquillaje y la técnica adecuada para realzar ese primer moreno del año sin dañar nuestra piel y luciendo un rostro lleno de vida y color. Vamos, lo que viene siendo un uso de los claroscuros con cabeza.
Para lucir un moreno de piel ideal, el maquillaje debe quedar unificado, sin parches ni manchas. Para ello, es importante tener la piel bien preparada para acoger el maquillaje y que tenga una buena adherencia. Además, usar las texturas adecuadas resulta fundamental. Como siempre, primero los productos en crema o líquidos y, luego, los productos en polvo. Además, con el paso de los años, los expertos recomiendan priorizar los productos en crema que se integran mucho mejor y no resecan. Por supuesto, tampoco nos podemos olvidar de usar las brochas adecuadas para cada tipo de textura, ya que esto —en gran medida— es lo que condiciona que el producto no se integre bien y aparezcan parches.
Cómo potenciar el bronceado este 2026
"La tendencia este verano 2026 va bastante en la línea de piel natural, de aprovechar el tono que ya tenemos cuando nos da el sol y no taparlo. Al final, más que maquillar, es acompañar ese bronceado y hacerlo ver mejor. Yo lo estoy notando mucho en cómo trabajamos la piel las maquilladoras, menos base cubriente y más producto ligero, que deje que se vea el tono natural", sostiene Martha Obeo, maquilladora experta en novias y televisión.
Y luego está el tema del 'blonzer' (mezcla de 'blush' y 'bronzer'), que se está usando muchísimo y está en tendencia. Básicamente, es mezclar un poco el 'bronzer' con el colorete y aplicarlo todo junto, sobre todo en mejillas y un poco subiendo hacia la sien. "Yo comienzo aplicando 'blonzer' en el pómulo, sien, en la frente junto al nacimiento del pelo y, si es necesario, en la zona de la papada, todo muy difuminado. Luego, encima, el colorete", añade.
La experta explica que, de este modo, queda todo mucho más integrado, como cuando te da el sol de verdad, y rejuvenece un montón porque da ese efecto de buena cara inmediato.
Iluminador sí o sí para potenciar el bronceado
En los últimos tiempos, no sólo se han venido arriba los productos multifunción, también los 2 en 1, que consiguen doble efecto. En este sentido, el 'blonzer' no es el único, también encontramos otros híbridos como 'blushlighter' (mezcla de 'blush' y de iluminador). Sólo tienes que coger ese colorete que resulta muy apagado y combinarlo con producto iluminador que realce la luz natural hasta conseguir el resultado deseado.
¿Rizamos más el rizo? Pues también existe lo que se conoce como 'blunsher' ('blush' + 'bronzer' + 'highlighter') o, lo que es lo mismo, colorete, bronceador e iluminador, todo en uno. Recuerda que lo ideal es que todos los productos que utilicemos tengan una textura similar para que no se forme una pasta.
También puedes ir a lo fácil y adquirir un producto que ya tenga los tres efectos para no tener que mezclarlos tú. ¿Uno de ellos? El clásico y ya famosísimo 'Soft Pinch Luminous Powder Blush', de Rare Beauty, que combina colorete ultrapigmentado, con efecto cromado (que broncea) y toques de iluminador.
Por su parte, el uso del iluminador —además de mezclarlo con el colorete para conseguir unas mejillas saludables y luminosas— también tiene la capacidad de delimitar y crear contraste gracias a la técnica de los claroscuros, estilizando las mejillas y potenciando los pómulos.
Dicho de otro modo, el iluminador se puede mezclar con otros productos para unificar y crear efectos más naturales, o usarlo por separado (y en zonas concretas) para crear volumen.
Fíjate en esta foto de Jenna Ortega. Mira el uso del color en la zona de los pómulos. En la zona de la izquierda y de forma ascendente, encontramos los tonos oscuros que aportan sensación de bronceado a la piel, consiguiendo definición; y en el lado inverso, encontramos el iluminador, formando un círculo. Así potenciamos la redondez de la zona, ya que los tonos claros aportan volumen y contraste.
Para hacerlo fácil, hay que tener en cuenta dos puntos clave:
- Los tonos oscuros potencian el bronceado y aportan definición.
- Los tonos claros favorecen el volumen y fomentan el contraste para destacar más el bronceado de las zonas oscuras.
Así que lo ideal es combinar ambos. Por separado son bonitos, juntos, imparables. Además, como asegura la experta maquilladora, "el contorno ha cambiado bastante también; ya no se busca marcar tanto, sino algo mucho más sutil, en crema y bien difuminado, simplemente para dar un poco de forma sin que se note". En este sentido, se ha dejado un poco atrás el 'contouring' (el contorno tan marcado), para pasar a algo más suave y sutil.
Ojos: sombras cálidas, doradas y marrones
"En ojos también se ha suavizado todo bastante. Se están usando tonos cálidos, tipo dorados, cobres, marrones, pero muy difuminados, sin líneas marcadas. "Incluso los delineados se hacen más en marrón que en negro, porque endurece menos", asegura la experta. Esto nos encanta porque son tonos que se funden a la perfección con nuestra piel natural, nos ayudan a potenciar ciertos rasgos sin que quede artificial y, además, al ser colores de la misma gama cromática, potencia muchísimo el bronceado.
Hay que reconocer que a las que somos amantes del 'eyeliner' marcado con tinta (el de toda la vida con productos en gel negro intenso) nos cuesta cambiar el hábito, pero lo cierto es que cuando queremos ganar en naturalidad, para conseguir ese efecto natural, los perfilados difuminados con lápiz o sombra son los mejores aliados.
Algo que queda muy bonito en verano es dar un puntito de brillo en el párpado o en el lagrimal, que abre la mirada sin recargar. En definitiva, se apuesta por lo natural.
Labios: tonos melocotón jugosos
"Los labios van muy en esa línea también: labios más jugosos, más hidratados, mucho 'gloss', tonos que tiran a melocotón y rosados cálidos, que parezcan naturales. Los mates muy secos, por ejemplo, ahora mismo apagan bastante el bronceado", añade Obeo.
Vale, hablemos de esto, que es importante. Los tonos mates pueden ayudar mucho a ganar en tamaño y grosor del labio. Además, estas texturas tan pigmentadas (eligiendo el color adecuado) también nos van a ayudar a que los dientes parezcan más blancos, porque crean contraste con nuestra sonrisa; sin embargo, estas texturas no son las mejores amigas del bronceado. No porque te hagan más blanca, sino porque apagan ese efecto bronceado luminoso, y aquí queremos luz, luz y más luz.
Dientes blancos y piel bronceada: así se consigue
Seguro que te has dado cuenta de que en verano tienes los dientes más blancos. El contraste de la oscuridad de la piel con el blanco de la dentadura hace que se potencien ambos (teoría del contraste).
Por su parte, las diferentes tonalidades de la rueda cromática (el famoso círculo de colores que nos enseñaron de niñas) no sólo aportan alegría a nuestro 'look', también tienen la capacidad de neutralizar o maximizar determinados aspectos. Y esto es clave para conseguir potenciar el blanco de los dientes. ¿Cómo? Neutralizando los colores indeseados con su tono complementario en la rueda de color. Aquí hablamos de la teoría del color. Cuando mezclamos ambas teorías (contraste y color), tenemos la clave del éxito.
Si lo que queremos es neutralizar el amarillo de los dientes y que parezcan más blancos, tendremos que apostar por su color complementario, que es el azul. ¿Y esto qué significa? Que si apostamos por colores de pintalabios con subtono frío y matices azulados, conseguimos un efecto visual más blanco y menos amarillo. En conclusión: cuanto más oscuros y fríos sean los colores, más blancos se ven los dientes.
Ahora bien, si en verano no queremos optar por los colores oscuros en los labios (completamente entendible), nuestra piel es más cálida o nos gusta seguir las tendencias, ya que sabemos que estos tonos son muy rejuvenecedores, una buena opción es optar por lo que se conoce como ponche de frutas, una coloración que cuenta con una mezcla de rojo y rosa, que, al tener un cierto acabado neón, resalta el brillo de los dientes y el bronceado, al mismo tiempo. En caso contrario, podemos optar por los rojos más cereza (con base azul) o un rosa frío, evitando los 'nude'.
Así que lo ideal aquí para conseguir ambos efectos es apostar por una textura satinada (que además suele ser más duradera y permanente que un labial cremoso convencional) con un tono coral, pero no demasiado cálido. "En general, es un maquillaje que no intenta transformar, sino mejorar lo que ya uno tiene, y eso al final siempre rejuvenece más que cualquier técnica muy marcada", sentencia la experta.
Isa Espín es periodista especializada en moda, belleza y estilo de vida. Escribir es su profesión y usarse como conejillo de indias, para probar todas las tendencias cosméticas, su pasión. Tiene una manía: no puede llevar más de seis meses el mismo corte de pelo y ya no recuerda cómo son sus uñas sin pintar. Le encanta probar diferentes tipos de maquillaje, coleccionar perfumes y las cremas naturales. A lo mejor se olvida las llaves en casa, pero un buen iluminador facial, un eyeliner y una máscara de pestañas son obligatorias en su bolso. Estudió el Grado en Documentación y el Grado en Periodismo en la Universidad de Murcia. Además, cuenta con el posgrado de Locución y Presentación de Televisión, de RTVE, y el de Marketing Digital de Moda, de la UCJC, de Madrid. Tuvo un blog de moda y belleza que terminó derivando en su propia newsletter personal y ha trabajado en varios medios como redactora y Social Media.
Lleva una década escribiendo en medios digitales. Ha trabajado para La Verdad, XLSemanal (ABC) y 20minutos, entre otros. Actualmente, colabora en Cosmopolitan y Mujer.es. Es adicta a las gangas, enamorada del café y la gastronomía, y -en su tiempo libre- practica ballet. Experimentar es lo suyo, a veces las cosas le salen bien y otras veces, se ríe y nos las cuenta.






























