Si pensabas que el uso del colorete se limitaba a ponerlo sobre las manzanas de las mejillas, te equivocabas. Tanto la forma de aplicarlo como el lugar donde hacerlo determinan que el resultado sea diferente, desde el más discreto o natural al más trabajado. Sigue leyendo para descubrir cómo sacarle mayor partido a tu 'blush'.

Natural
Este es el método clásico y más común para aplicar el rubor, ya que emula a la rojez que nos aparece de forma natural tras sofocarnos. Consiste en aplicar un toque de color sobre las mejillas y difuminarlo haciendo círculos con la brocha. Un truco para que el colorete quede justo donde tiene que ir es aplicarlo a unos dos dedos de distancia de la nariz y a otros dos dedos de la parte inferior del ojo.

Dramático
En las últimas temporadas hemos podido ver sobre la pasarela que el colorete ya no solo se aplica sobre las mejillas, sino que este se extiende también sobre sienes e incluso párpados. Para que el efecto sea más contundente tan solo tendrás que sustituir la habitual brocha de colorete por el pincel que utilizas para difuminar las sombras. Aplica el color en la sien y difumínalo hacia los ojos y también hacia los pómulos.

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D. R.
Liquid Blush, de Nars (31,50 €). Nudies All Over Face Color Matte, de Nudestix para Sephora (28,95 €). Blooming Blush, de Sensai (48,50 €). Magic Blush, de Camaleon (12,50 €).

Tocada por el sol
No importa que tu piel no haya visto la playa desde hace meses porque con unos polvos adecuados parecerá que acabas de volver de vacaciones. Para que el efecto no quede my artificial la clave está en mezclar los polvos de sol con un colorete rosado, que aportará un toque de frescura y luz a tu rostro. Usa una brocha grande y aplica sutilmente la mezcla sobre pómulos, frente, sienes, punte de la nariz y en el mentón.

Rubor
Las fórmulas en gel y los tonos rosados serán tus aliados para emular las mejillas sonrosadas que tenías después de jugar en la calle cuando eras pequeña. Gracias a ellos parecerá que el color proviene de dentro de tu piel. Aplica el color en la zona superior de tus mejillas, algo más pegado a los ojos de lo habitual y difumina con la yema de los dedos. Y posa el producto sobrante justo del puente de la nariz, ya que este gesto hará que el rubor parezca más natural aún.

Esculpido
El colorete también puede servirte para definir ligeramente tu rostro, sin necesidad de recurrir a la técnica del contouring. Tan solo tienes que aplicar el color justo en la zona de debajo y de arriba del pómulo, difuminando el producto de dentro hacia afuera y hacia arriba.