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Cuando le dije a mi mejor amiga que me iba a poner unos pendientes de perlas en mi boda, me contestó: “Yo no lo haría, dan mala suerte”. Este es sólo uno de los mitos que rodean a estas piedras nacaradas. Cuenta la leyenda que Cleopatra disolvió una en vinagre y se la bebió para demostrar su riqueza a Marco Antonio, ya que antiguamente eran tan raras que sólo la aristocracia podía permitírselas. Hay quien todavía las asocia a nuestras abuelas, que las lucían con elegancia en joyas, broches o en los botones de sus chaquetas. Y, aunque Coco Chanel ya se encargó en su día de romper estereotipos y defender que se pueden llevar en cualquier ocasión, aún muchas mujeres las reservan sólo para ‘looks’ clásicos y sofisticados.
La realidad es que el universo de las perlas ha vivido una transformación en los últimos años. “Durante mucho tiempo, se entendieron como un símbolo de elegancia, casi reservado a eventos formales o a una estética muy tradicional. Hoy, en cambio, se han liberado y son una declaración de estilo. Se llevan con ‘denim’, con camisetas blancas o negras, con ‘tailoring’ masculino, con vestidos de noche, con cadenas, con oro, con piezas más escultóricas… Esa versatilidad es lo que las hace tan actuales”, afirma Isabelle Aberman, CEO de Majorica, la popular firma española con 135 años de historia que fabrica perlas artificiales de calidad en Mallorca.
La generación Z y las perlas
Todas las ‘millennials’ recordaremos que durante nuestra adolescencia se pusieron de moda los pendientes de perlas con una sola premisa: cuanto más grandes, mejor. Los combinábamos con polos de rayas creando un estilismo ‘preppy’. Supe que las perlas habían trascendido a la generación Z cuando mi sobrina Alicia, de 18 años, me pidió una gargantilla de esas gemas por su cumple. Ella se las pone de forma relajada, con un ‘casual look’ de vaqueros y top, por ejemplo.
Ahora es común verlas mezcladas con otras joyas plateadas o doradas, con metales, desparejadas o superpuestas. “La gen Z conecta con las perlas porque ya no las percibe como una regla, sino como una herramienta de expresión. Esta generación no quiere códigos cerrados: reinterpreta, ironiza, rompe categorías y estilos. La perla tiene algo muy poderoso: es orgánica, luminosa, imperfecta y emocional. Y cuando se combina con diseños más contemporáneos, con volúmenes inesperados o con un ‘styling’ menos formal, deja de parecer heredada y pasa a sentirse absolutamente personal. Ahora se llevan con looks urbanos, con prendas deportivas o incluso de forma más ‘genderless’. Lo interesante es que no destruyen el valor de la perla, sino que lo amplían.”, afirma Aberman.
Las novias y las perlas
Tal y como pensaba mi amiga, existe la creencia de que las perlas traen mala suerte a las novias porque simbolizan lágrimas. Sin embargo, son muchas las firmas de joyas que lanzan colecciones nupciales con estas gemas y cada vez más chicas se animan a lucirlas el día de su boda. Además de aportar luz al rostro, se pueden llevar de forma actualizada: “Más allá del clásico collar, me encanta la idea de un pendiente protagonista, una pieza asimétrica, una gargantilla muy limpia, una perla integrada en el pelo o incluso varias piezas pequeñas combinadas de forma muy sutil. Evitaría el exceso de literalidad. La clave es que dialogue con el vestido, no que lo recargue. También puede aportar un punto de sensualidad muy elegante si se lleva en la espalda, en un collar largo o en una pieza inesperada”, afirma Aberman.
Tres claves para combinarlas según las expertas de Majorica
- Llevarlas sin miedo. Las perlas ya no son solo para momentos formales, pueden formar parte del día a día.
- Mezclarlas. Con oro, con cadenas, con piezas más minimalistas o más escultóricas. La mezcla les da actualidad.
- Hacerlas personales. No hay una única forma correcta de llevar perlas. La mejor manera es aquella que encaja con tu energía, con tu estilo, con el momento vital en el que estás o, simplemente, con lo que te apetece ponerte hoy.
Mitos sobre las perlas que hay que desterrar en 2026
Como conclusión, hay dos creencias sobre las perlas que deberíamos olvidar para lucirlas con estilo: que son antiguas y que son solo para ocasiones especiales. “Una perla puede llevarse todos los días. Puede ser minimalista o muy protagonista. Puede acompañar un ‘outfit’ de oficina, una cena, una boda o un fin de semana informal. La clave está en cómo la haces tuya. Pocas joyas tienen tanta capacidad de transformarse. Una perla puede ser romántica, moderna, rebelde, minimalista, sofisticada o muy sensual. Depende del diseño, del styling y de la persona que la lleva. La perla no envejece; evoluciona. Y eso es precisamente lo que la hace eterna, sentencia Aberman.

Carmen Pita es experta en moda. Está siempre al día de las tendencias, no se pierde ningún desfile de los diseñadores más ‘top’ de las ‘fashion weeks’ internacionales y encuentra los mejores estilismos del ‘street style’ de París, Milán, Nueva York, Copenhague o Madrid.
En su día a día, asiste a presentaciones y viaja a diferentes ciudades europeas para descubrir y probar los últimos lanzamientos de las marcas. Conoce las colecciones de Zara, Stradivarius o Pull&Bear como la palma de su mano, pero también es muy fan de pequeñas firmas españolas o tiendas ‘vintage’ donde comprar ropa o accesorios de segunda mano. La sostenibilidad en el sector textil es una de sus preocupaciones, por lo que estudia qué tejidos o procesos de producción son más respetuosos con el planeta, así como los certificados que lo acreditan.
Carmen Pita se graduó en Periodismo en la Universidad Complutense de Madrid y ha pasado por revistas femeninas de renombre, como Yo Dona y ELLE. En 2017, aterrizó Cosmopolitan, donde no sólo escribe de moda, también ha entrevistado a cantantes, actrices, modelos o ‘influencers’ de la talla de Becky G, Maluma, Isabeli Fontana, Milena Smit, Hajar Brown o Addison Rae.
Además de su experiencia profesional, esta periodista ha vivido en Londres y en Perú. Dos aventuras muy diferentes que le han aportado una visión más amplia de la cultura y la moda. ¿Su pasión? Escribir poemas y relatos cortos en su cuenta de Instagram.




















