Durante los años 90, el cine vivió una auténtica explosión de talento. Fue la década dorada para muchas actrices y actores que hoy son considerados leyendas vivas del séptimo arte. Nombres como Julia Roberts, Tom Hanks, Denzel Washington, Winona Ryder o Leonardo DiCaprio se convirtieron en rostros habituales de las salas de cine, protagonizando películas que marcaron a toda una generación. El público acudía en masa no sólo por las historias, sino por los intérpretes que sabían transmitir como nadie emoción, carisma y verdad. Entre ellos, dos figuras muy distintas pero igual de icónicas compartieron pantalla en 1999: Kate Winslet y Harvey Keitel.

Kate Winslet se convirtió en una estrella mundial tras su papel de Rose en 'Titanic' (1997), una película que no sólo arrasó en taquilla, sino que la consagró como una de las actrices más prometedoras de su generación. Pero mucho antes de enamorar a medio mundo en ese barco condenado, Winslet ya había demostrado su talento en 'Criaturas celestiales' (1994) o 'Sentido y sensibilidad' (1995). Por su parte, Harvey Keitel ya era una institución en Hollywood desde hacía décadas. Miembro clave del círculo de Martin Scorsese y Quentin Tarantino, se había labrado una reputación como actor intenso y sin miedo a papeles complejos en títulos como 'Taxi Driver' o 'The Piano' (varias de las mejores películas de la historia). Fue así como, en 1999, coincidieron en 'Holy Smoke', un provocador drama dirigido por Jane Campion, en el que ambos interpretaban a personajes emocionalmente extremos y en constante confrontación.

1/10/2000 kate winslet and harvey keitel at the holy smoke premiere. photo robin platzer/twin images/online usa, inc.
Robin Platzer/Twin Images

Recientemente, Kate Winslet recordó aquella experiencia durante una ponencia privada, en la que habló con mucho respeto (y algo de humor) sobre su compañero de reparto. La actriz explicó que trabajar con Keitel fue, para ella, una experiencia reveladora: "Es absolutamente brillante, y me sentí muy honrada de trabajar con él. Le gusta mucho improvisar, lo cual era nuevo para mí, y durante los ensayos quería improvisar constantemente para descubrir distintos matices posibles de su personaje, del mío y de la relación que tenían, así como del nivel de intimidad que compartían".

Winslet reveló que, durante los ensayos, Keitel llegaba con ideas inesperadas para explorar nuevas emociones y conexiones. Una en particular la marcó para siempre: "Un día vino al trabajo y dijo: 'Vamos a probar algo'". De esta manera, comentó la actriz: "Vino hacia mí y me dijo que tuviese paciencia con él. Después comentó: 'Yo soy un perro y tú eres mi dueña, me ha atropellado un coche y estoy muriendo, y tú me estás ayudando a morir'. Y Harvey empezó a ladrar. En ese momento yo estaba allí de pie, literalmente me meaba de la risa, me arrodillé y le decía entre risas: 'Shh, todo va a estar bien'", contó Winslet entre carcajadas.

kate winslet and harvey kietel at the new york premiere of jane campions holy smoke by miramax films, 1/10/00. (photo by frank micelotta/imagedirect)
Frank Micelotta Archive

La surrealista escena, más propia de un ejercicio teatral que de un ensayo cinematográfico convencional, fue tolerada y hasta potenciada por la directora Jane Campion, que buscaba captar la máxima naturalidad entre sus dos actores protagonistas. "La directora nos dijo: 'Usad vuestro diálogo'. Escuchamos, al menos, cinco canciones de Enya. Cuando todo terminó, pedí ir al baño y me caí al suelo de la risa", concluyó Winslet.

kate winslet at the new york premiere of jane campions holy smoke by miramax films, 1/10/00. (photo by frank micelotta/imagedirect)
Frank Micelotta Archive

Su cinta juntos no es para todos los públicos. Su tono onírico, sus giros psicológicos y su exploración del deseo, la espiritualidad y el poder hacen que sea una cinta difícil de clasificar. Pero precisamente por eso sigue siendo una joya escondida del cine de autor de los 90. La química entre Winslet y Keitel, tan dispares como complementarios, da forma a un relato intenso que desafía al espectador a mirar más allá de lo que ya es evidente.

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Álvaro Alonso es redactor de actualidad y ‘celebrities’ en Cosmopolitan y experto en famosas y cultura Y2K desde hace varios años. Si no está escribiendo, seguramente esté encontrando las mejores anécdotas y contenidos en redes sociales sobre los años 2000s y las tendencias de moda que vuelven a llevarse hoy en día. Es un apasionado de los realities show, por lo que conoce al detalle las vidas de las hermanas Kardashian y todas esas palabras y expresiones de la cultura pop que la Generación Z utiliza. 

En su día a día en Cosmopolitan, Álvaro Alonso está enfocado a la redacción de contenidos de celebrities y actualidad, siempre con tilde ‘fashion’, pues es un apasionado de las pasarelas. No se le escapa ningún contenido que se haga viral en Instagram, Twitter y TikTok. Conoce muy bien las redes, pues compagina la redacción con la creación de contenidos, sobre todo en TikTok, donde comparte vídeos non-stop. Álvaro Alonso está graduado en Periodismo por la Universidad Rey Juan Carlos y estudia un Máster en Comunicación Audiovisual en la Nueva Era Digital por la Universidad Complutense de Madrid. 

Comenzó a escribir como redactor en una agencia de comunicación sobre contenido de actualidad en la Comunidad de Madrid, pasando por varios medios digitales e impresos como Togayther, donde escribe cada vez que puede sobre moda, televisión, ‘celebrities’ y contenido enfocado desde la perspectiva LGTBI. De la misma forma, en Why Not Magazine colabora de manera frecuente, hablando sobre temas de cultura, música y televisión.