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Así viven el sexo los 'millennials'
¿A qué edad se inician los jóvenes? ¿Cuáles son las prácticas más habituales? Os hemos preguntado y aquí tenéis las respuestas.

¿Qué significa el sexo para las millennials y las centennials? Esta es la pregunta del millón, y para despejar dudas, os lo planteamos en esta encuesta y la respuesta no se hizo esperar.
Para el 63% de las participantes el sexo representa diversión, placer y aventura. Que el objetivo sea pasárselo bien asegura, como poco, un buen rato compartido. Sin embargo, para el resto de las jóvenes se trata de una actividad con otros matices.
El 16,5% lo enfoca como una manera de conocer mejor a alguien que ya suscita interés y buen rollo, y esto implica una experiencia más emocional-espiritual. De hecho, para casi el 11%, intimar con otra persona supone una forma de comunicación más: otra fantástica manera de acercarse a las relaciones. El problema es que el 7,1% reconoce que acude al sexo porque le hace sentirse querida y guapa. Es cierto: hacer el amor sienta genial. Pero, ¿por qué nos consideramos mejores si somos más deseadas?
En realidad, lo ideal sería que nos deseen mejor, ¿no? Esto merece una reflexión...

No recibimos información suficiente
La información sobre sexualidad que recibís no es suficiente. Algo alarmante, si se tiene en cuenta que más de la mitad se ha iniciado siendo menor de edad (entre los 14 y los 17 años). La mayoría (58,9%) sabe lo que saben sus amigas (una fuente muy poco fiable).
Un 15,9% recurre al confuso revoltijo de internet (aquí es donde se refugia la educación sexual más tóxica, la del porno mainstream). El 14,9% ha accedido a cierta orientación en clase y el 10,3% lo ha hecho a través de sus padres, dos buenas opciones que, sin embargo, sólo pueden ser óptimas si han recibido algún tipo de actualización a través de profesionales.
Para resolver tus dudas, recurre a un especialista. La Federación Española de Sociedades de Sexología encontrarás un listado de centros de toda España. En la Ciudad Condal hay una academia de sexualidad, Sex Academy Barcelona, que imparte cursos y talleres prácticos. Si prefieres documentarte desde el anonimato, el canal de Youtube de la sexóloga Nayara Malnero, Sexperimentando, es perfecto: sus vídeos te muestran desde cómo poner un preservativo hasta cómo estimular el punto G.

La masturbación, a la orden del día
El 59% de las mujeres la practica de forma esporádica; el 16,9% de dos a tres veces por semana; un 6,8% cada día y, aquí viene lo sorprendente, el 17,4% no lo hace jamás. Sea cual sea tu caso, hay diferentes recursos que te pueden guiar a la hora de autoexplorarte.
La web OMGYes cuenta con testimonios de miles de féminas que comparten técnicas y trucos, así como simulaciones que te ayudan a llevarlos a cabo. Cuesta 39 euros y la ha recomendado la mismísima Emma Watson. Por algo será, ¿no?
En Youtube SXO Sentido se centra en la autosatisfacción y da consejos muy interesantes. Además, es gratuito. Aemás, tiendas eróticas como Los Placeres de Lola (Madrid), organizan talleres impartidos por sexólogas.

El placer, ¿lo fingimos?
No hay duda, alcanzar el clímax es nuestro objetivo. Un 45,8% de las 'cosmoencuestadas' no para hasta lograrlo: amigas, esa es la actitud.
Sin embargo, no es fácil llegar hasta este tipo de empoderamiento sexual. El 18,3% rara vez lo consigue, mientras que el 17% lo hace una de cada diez veces. El 5% finge una de cada diez y el 7% ¡una de cada cinco!
La solución pasa por dejar de convertirlo en una meta y estimular el clítoris (el principal órgano del placer femenino) mientras se realiza la penetración. Y aquí hay otro dato que revela que algunas necesitan un fuerte chute de autoestima: el 7% se centra más en su pareja que en sí misma.

Cuidado con el porno (puede ser mala influencia)
Que levante la mano quien no haya cogido alguna vez alguna idea del porno. El 34,1% de las chicas reconoce haberlo hecho y el 11,9% admite que le han tratado como en las pelis X o que le han pedido prácticas como las que aparecen en ellas (5,5%).
Precaución con el consumo online: los vídeos que se difunden hoy gratis no tienen nada que ver con los que se veían en los ochenta y noventa. Las sexólogas ya advierten de que este tipo de cine se ha ido haciendo cada vez más sexista y violento, con conductas que ignoran el placer femenino. El peligro es que pueden fijar un guión de comportamiento inadecuado, sobre todo en las parejas más jóvenes. Mejor busca inspiración en otra parte.

El peligro de 'jugársela'
No lo vamos a negar: existe cierta inquietud entre los especialistas debido a las prácticas, cada vez más arriesgadas, de los centennials. Precisamente por la falta de información, se acercan al sexo como un juego y sin usar preservativo. Como este tipo de situaciones surge muchas veces en contextos en los que están presentes el alcohol o las drogas, el control sobre la situación es aún menor.
Para colmo, suelen ser bastante activos en cuestiones de cama: según nuestro estudio, el 32,1% de las mujeres hace el amor de dos a tres veces por semana. La gran mayoría confiesa realizar sexo oral (91,7%) y coito vaginal (96,7%), y un porcentaje apreciable (29,5%) lo hace en la calle o en lugares públicos. ¡Con condón, por favor! Va subiendo poco a poco el porcentaje de las que se atreven con la penetración anal: un 23,7%.
Recuerda: esta práctica requiere lubricación máxima y profilaxis obligada, porque es fácil que se produzcan pequeñas lesiones que dejan el organismo aún más expuesto a contagiarse. Importante: no solemos pensar que una persona que conocemos en clase o en el trabajo, con buena apariencia, pueda 'pegarnos' algo. Error: la belleza o la simpatía no son antídotos de nada. Quienes practican tríos (5%) y sexo en grupo (2,8%) multiplican el riesgo por tres o por las personas que participen. ¿Moraleja? No hay que bajar la guardia.

¿Hablamos en la cama?
Según nuestra encuesta, el 34,3% de las lectoras se comunica con su pareja sexual con gemidos y suspiros... exclusivamente. Sin decir ni palabra. Y un 4,5% reconoce que prefiere no hablar durante el coito. En cambio, un 43,5% deja claro lo que le gusta (y lo que no) sobre la marcha: probablemente son las mismas que han reconocido que no cesan hasta conseguir su orgasmo. Esta es la cuestión: es prácticamente imposible alcanzar el clímax si no lanzas algún tipo de mensaje a tu amante. Y que sea un poco más explícito que un ¡ay! para no que no se frustre.
La psicóloga, sexóloga y terapeuta de pareja Nayara Malnero no se cansa de repetir que el único truco que existe para disfrutar
y hacer gozar en la cama es dialogar y solicitar sin temor lo que se quiere. Una herramienta que no caduca ni depende de la edad, la forma física o la belleza.
En general, las expertas insisten en romper dos presunciones: que lo que deseamos es una obviedad (aunque a nosotras nos parezca evidente, si no lo pedimos en voz alta probablemente nos quedaremos sin ello) y que hablar es una cortesía y un gesto de afecto básico que se lo pone mucho más fácil a nuestro acompañante, sea habitual u ocasional. Un plus: si encuentras el tono de susurro adecuado, comprobarás que, además de práctico
y cariñoso, resulta supersexy

Aprende a decir no
El dato no es bueno: un 52% de nuestras lectoras se ha sentido forzado a tener relaciones sexuales o realizar determinadas prácticas. Entre las principales razones están la insistencia de su pareja (28%), el hecho de querer gustarle (21,2%) o, sencillamente, el miedo (afortunadamente, este último motivo sólo lo ha esgrimido el 2,7% de las encuestadas).
La cruda realidad es que este nivel de tensión está bastante normalizado entre los millennials y los centennials. De hecho, un 11% de los universitarios cree que obligar a alguien a acostarse con otra persona no es violencia. Es un dato de una investigación desarrollada por Diversitat i Salut, el grupo interuniversitario de investigación de género de la Universitat de Girona, que también reveló que los gestos e insinuaciones obscenas no son considerados como una forma de coacción por el 63,7% de los chicos ni por el 51% de ellas, mientras que un 14,3% de los estudiantes no percibe los acorralamientos como intimidatorios. Tres de cada diez estudiantes admiten que han sido agresores, mientras que el 90% de las chicas asegura haber sufrido acoso, abuso o agresión.
Ante este panorama, no nos extraña lo que sostienen las expertas de Diversitat i Salut: cuando ellas se niegan a tener sexo, la primera reacción de ellos es insultarlas. Grábate en la cabeza esto: los hombres no tienen ningún derecho a reclamarte esto. Si no quieres hacerlo, pero no puedes decir que no, acude a los teléfonos de apoyo. Te echarán una mano.

No te sientas presionada, ¡y defiéndete!
Cuando las presiones, las críticas y las exigencias de control sobre el móvil, las redes, las salidas o el vestuario hacen su aparición, muchas mujeres tienden a aceptarlas, incluso a valorarlas como muestras de un amor desaforado.
Las amigas son las primeras que suelen dar la voz de alarma, pero no es fácil hacer ver que esta aceptación es síntoma de una autoestima que necesita apoyo o de una dependencia emocional excesiva. Un buen recurso donde consultar a una voz autorizada son las aplicaciones de diagnóstico, como DetectAmor. Si eres una víctima y quieres hackear a tu oponente, la mejor estrategia es pedir tiempo muerto. Hacer un alto en la relación o alejarte un par de días te permitirá tomar distancia, reflexionar e incluso consultar con un profesional que ponga contexto a lo que te ocurre. Sólo tienes que buscar un tiempo a solas para solicitar ayuda. No estás sola.

La orientación sexual está cambiando
El campo de la orientación sexual mayoritaria está en plena mutación, aunque sea en el territorio de los deseos o las oportunidades. Un 79,2% de las chicas se declara heterosexual, pero podríamos estar ante una etiqueta que, cada vez más, adquiere matices.
El 13,4% de nuestras lectoras ha tenido relaciones con personas de su mismo sexo, al 11,5% le gustaría tenerlas y el 23,2% no lo descarta. Entramos en el terreno de una apertura a la posibilidad de la heteroflexibilidad notable: de hecho, un 10,5% ya se declara así, heteroflexible.
El segundo porcentaje importante entre las encuestadas es el de la bisexualidad: un 9,3% se atreve a salir del marco de la norma mayoritaria. No lo olvidemos: a pesar de que a través de las series y en la cultura pop vemos cada vez más diversidad, con personajes y artistas lesbianas, gays o bisexuales, en el día a día sigue existiendo señalamiento, bromas que ridiculizan, marginación y acoso a estas personas. Protejámoslas.

Usamos el preservativo para no quedarnos embarazadas (y deberías hacerlo por algo más)
Aunque nuestras cosmofollowers, al menos las que han contestado la encuesta, se acercan al sexo de una manera bastante liberada, desde el disfrute y sin querer atarse demasiado a las etiquetas heredadas, en el asunto de la protección siguen pensando como sus madres o, peor, sus abuelas.
Nuestros datos, como los oficiales, apuntan a que su máxima preocupación es no quedarse embarazadas. Un miedo extemporáneo, porque la píldora del día después permite atajar deslices que en otras décadas eran insalvables: de hecho, un 52,5% de nuestras lectoras ya ha recurrido a ella. Sin embargo, sólo un 8,7% utiliza la píldora más el preservativo porque, además de hacerse cargo de una anticoncepción responsable, es consciente de que, hoy por hoy, las enfermedades de transmisión sexual son el verdadero enemigo invisible.
Un 44,5% no usa jamás el preservativo, sino la píldora (24,5%), el DIU, el parche, el anillo o ¡nada! (13,6%): sin barreras profilácticas, todas ellas son candidatas a contraer clamidia, gonorrea o herpes genital. Por suerte, un 45,5% recurre al preservativo: es la opción más segura para evitar sustos, tanto con embarazos no deseados como con enfermedades indeseables. Eso sí: la clave está en emplearlo no solamente durante la penetración, sino también cuando hagas a tu novio una felación.

Tenemos (mucho) riesgo de infectarnos
Las asociaciones médicas dan la voz de alarma: uno de cada cuatro adolescentes se infectará de una ITS (Infección de Transmisión Sexual), causante de una ETS (Enfermedad de Transmisión Sexual), antes de graduarse.
El 91% de las encuestadas no ha tenido nunca una ETS, aunque en el caso de las mujeres muchas veces son asintomáticas. Esto facilita la transmisión del VIH, la clamidia, la gonorrea, la sífilis, los tricomonas, el herpes genital o el papilomavirus.
Primordial: acudir a un experto en salud sexual para saber cómo protegerte. Si no conoces los recursos de tu zona, llama a tu ayuntamiento: allí te informarán de cómo acceder al servicio de orientación y atención a jóvenes en el que te resolverán todas las dudas. Si no te puedes desplazar, pide hablar por teléfono con un médico.

¿Dónde pedir ayuda?
Si tienes dudas o sufres violencia de género, puedes
llamar al 016 o al 900 116 016 (para mujeres sordas o con dificultad en el habla).
Otra alternativa que no deja rastro son las silenciosas apps:
- Relación sana. Te dice qué hacer si estás inmersa en una relación tóxica.
- Liad@s. Se trata de un juego interactivo para detectar el sexismo.
- SMS Amor 3.0. Test para saber si eres víctima de violencia machista.
- DetectAmor. Ideal para conocer modelos de pareja sanos.
- Por mí. Para mujeres con discapacidad que son objeto de violencia
de género.
- Alertcops. Alerta a la policía de casos de acoso.
- Enrédate sin machismo. Un juego que le hace un diagnóstico a tu relación.
- Libres. Ofrece vídeos, testimonios y guías. Es del Ministerio
de Igualdad.

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