Nathy Peluso tuvo una cuenta de OnlyFans durante un tiempo y decidió cerrarla ante el terror con el que se encontró. Lily Allen asegura ganar absolutas mini fortunas subiendo fotografías de sus pies a la plataforma. Incluso David Brocano confesó a Arturo Valls en La Revuelta que en una ocasión, le propusieron abrirse una cuenta. ¿El resumen? La plataforma se ha infiltrado en la cultura pop y al hacerlo, ha abierto un debate acerca de si en realidad es una nueva forma blanqueada de prostitución y cosificación de la mujer.
Esta pregunta sobrevuela la novela Solo para fans, de Aäron Sáez Escolan, de la que Inés Hernand ha dicho que es una reflexión de cómo el deseo y el cuerpo han sido hackeados a través del consumo en la era hipermoderna. “Muchas veces ponemos el foco en las chicas que tienen OnlyFans, pero lo importante es reflexionar acerca del porqué. Y al final, lo que ocurre se debe a cómo el deseo, sobre todo el de los hombres, está totalmente hackeado y ha estado mediado y dirigido hacia un formato de comportamiento que nos hace tener relaciones que pueden ser complicadas”, dice el autor.
Considera que para redirigir ese deseo es menester hacer una lectura crítica del espacio de los hombres, cómo se comunican con las mujeres y la manera en la que se comunican con el sexo, con su masculinidad y con la forma de entender el sexo y la pasión.
El informe OnlyFans. Un espacio blanqueado del negocio del sexo tiene como objetivo visibilizar cómo la plataforma forma parte del negocio del sexo (pornografía y prostitución online) que reproduce el sexismo, la violencia contra las mujeres y la dominación masculina.
Las estadísticas de Hubite determinan que en la plataforma, más de un 97 % de los cuerpos expuestos son de mujeres frente a menos de un 3% de cuerpos de hombres, y acorde a datos provenientes de GfK, el perfil del usuario mayoritario es un hombre joven entre 25 y 44 años.
Un comienzo diferente
Onlyfans nació en Reino Unido en 2016 a manos de la compañía Fenix International Limited. En sus inicios se trataba de una herramienta empleada especialmente por artistas independientes hasta que el actual dueño de la plataforma, Leo Radvinsky, compró en 2018 el 75 % de OnlyFans. El empresario y productor de cine para adultos se aseguró de cambiar el enfoque hasta ser lo que hoy es la plataforma.
El estudio Prostitución en contextos digitales asegura que se trata de un fenómeno de deslocalización y digitalización del espacio prostitucional al convertirse el entorno virtual en el nuevo espacio en el que ocurre la interacción entre hombres que consumen prostitución y mujeres prostituidas.
“Para mí es absolutamente evidente que está basado en los mismos sistemas de opresión y de control que ha tenido el mercado del sexo históricamente. No creo que haya absolutamente nada distinto, por más que no se intente vender la diferencia. En realidad, repite los mismos patrones y las mismas estructuras que han existido siempre en la dominación sexual del hombre o de la mujer”, dice Aäron Sáez Escolan.
Al hablar del boom tecnológico y de la facilidad de acceso a mujeres jóvenes mediante las redes como factor determinante para la industria proxeneta, Carmen Ruiz Repullo, Profesora de Sociología de la Universidad de Granada que forma parte de la Red Académica Internacional de Estudios sobre Prostitución y Pornografía, explica en el informe de la Federación Mujeres Jóvenes que ese es uno de los factores que ha aprovechado la industria proxeneta.
“Como lo digital está en todo y está tan normalizado y todo el mundo tiene un móvil (…). Es decir, no necesitas irte a la calle a que te vean que eres una puta. ¿Me entendéis? No hay ese estigma, no hay ese estigma. Es tú en tu casa, vendes una foto erótica, que eso te empodera y se acabó. Tenemos el cacharro. Ese es el tema. Lo digital está en nuestra vida. No lo puedes quitar”, asegura.
Lo peligroso de que muchos medios se estén haciendo eco del dinero que muchas creadoras de contenido ganan mediante la plataforma es que pueden glamourizar y normalizar OnlyFans. Es más: muchos quieren vender su uso como un acto empoderador a partir de la hipersexualización. “Curiosamente siempre son los hombres los que invierten y se hacen millonarios mientras que son las mujeres las que tienen que vender su cuerpo. Esos discursos súper avanzados y súper ultra capitalistas que aseguran que todos son muy libres, que tenemos que ser empresarios y hacer lo queramos con nuestro cuerpo devienen en que casualmente, son ellas las que tienen que vender su cuerpo y nosotros, compararlo”, advierte Aarön Sáez Escolano.
El informe de la Federación Mujeres Jóvenes asegura que la plataforma es un espacio de falso empoderamiento para las mujeres. Su estrategia consiste en vender el mensaje de que la mujer tiene poder cuando un hombre está dispuesto a pagar por verla desnuda. “Hay una normalización de esa hipersexualización a través de la cultura. Porque si tú te ves los vídeos que ven las chiquillas, se basan en chicas semidesnudas, eh, ¡súper empoderadas!”, dice con sorna Laura Selena Báez, Jurista con especialización en violencia sexual, derechos humanos, análisis internacional y geopolítica.
Para finalizar, es importante hablar de cómo la plataforma y la soledad que invade a la sociedad se interrelacionan. Mientras que hay quienes aseguran que OnlyFans hace que quienes buscan conexiones terminen aún más solos, una investigación puesta en marcha por Business Insider desvela 9 de 10 creadores de contenido aseguraron haber construido vínculos emocionales con algunos de sus seguidores y que algunos usuarios entran para tener “la experiencia de tener una novia”.
El autor de Solo para fans explica que al entrar en juego las redes sociales, se activa el juego morboso de hacer sentir al usuario que está conectando con esas mujeres en esa búsqueda de carnalidad. “Y entonces es todavía más salvaje el uso del cuerpo, porque de alguna forma no es lo mismo estar viendo una película, apagarla y seguir con tu vida, que sentir que estás de verdad manejando la vida de otra persona, que está ahí. No se debe solo a la ilusión de poder sino también a un déficit de atención personal, de cariño y de soledad. Esa soledad que se transmite se vuelve de repente un poder extraño que ejerce con esa persona”, asegura.
Marita Alonso es experta en cultura pop y estilo de vida. Escribe acerca de fenómenos culturales desde una mirada feminista en la que la reflexión está siempre presente. No tiene miedo de darle una pincelada de humor a las tendencias que nos rodean e intenta que el lector ría y reflexione a partes iguales. Cuando escribe sobre relaciones, su objetivo es que la toxicidad desaparezca y que las parejas sean tan saludables como las recetas que intenta cocinar... Con dramáticos resultados, claro. Los fogones no son lo suyo.
Ha publicado dos libros ("Antimanual de autodestrucción amorosa" y "Si echas de menos el principio, vuelve a empezar") y colabora en diversos medios y programas de radio y televisión luchando por ver las cosas siempre de una manera diferente. Cree que la normalidad está sobrevalorada y por eso no teme buscar reacciones de sorpresa/shock mediante sus textos y/o declaraciones.
Licenciada en Comunicación Audiovisual por la Universidad Complutense, imparte master classes de cultura pop, estilo de vida y moda en diversas universidades. En Cosmopolitan, analiza tendencias, noticias y fenómenos desde un prisma empoderador.











