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"La gente no quiere un sexo menos malo: quiere un sexo fantástico". Es lo primero que dice Peggy Kleinplatz, directora del equipo de investigación 'Optimal Sexual Experiences' de la Universidad de Ottawa. Por suerte para nosotras, Kleinplatz no sólo ha dedicado su carrera a estudiar el placer, sino que ha publicado su investigación en un libro, 'Magnificent Sex: Lessons From Extraordinary Lovers' (ed. Routledge), donde consigue que varios amantes extraordinarios cuenten sus secretos. Prepárate, porque lo que desvela Kleinplatz y confirma la sexóloga Raquel Graña te va a volar la cabeza.
Mucho más allá del coito heterosexual
Nuestra referencia a la hora de sacar algunas conclusiones sobre cómo podría ser el mejor sexo posible es una encuesta que lanzamos a las lectoras de COSMOPOLITAN: sus respuestas sobre cómo vivir, sentir y producir placer son nuestro punto de partida. Por una razón muy sencilla: definir esta cuestión es casi imposible.
"Sólo es posible hacerlo desde una perspectiva reduccionista, pero que sigue siendo mayoritaria: la que relaciona el sexo exclusivamente con el coito heterosexual", explica Graña, cuya labor al frente de la plataforma Íntimas Conexiones, donde ofrece consultorio, terapia y retiros, tiene mucho que ver con ampliar las fronteras de la relación sexual.
"Es lo que nos han vendido socialmente y lo que vemos en series y películas: que todo va orientado a la genitalidad. En realidad, la erótica tiene que ver con todo tipo de contacto: un beso fogoso que dure segundos o caricias durante horas. Incluso pueden darse orgasmos sin tocarse, sólo con la respiración. No podemos generalizar. Cada persona tiene diferentes gustos y es necesario explorarlos", señala. Lo que sí tiene muy claro es qué es un mal sexo: "Aquel en el que te sientes desconectada o asumes que tienes que cumplir". Algo con lo que está de acuerdo el 33 % de las encuestadas.
El clímax no es el objetivo: los preliminares también importan
Existen otras asunciones que conviene desactivar. Por ejemplo, la de los preliminares como si fueran un aperitivo. "Hablar de preliminares reduce de nuevo el sexo a la penetración", explica Raquel Graña. Es algo que nuestras lectoras intuyen o saben, pues para el 58 % el juego previo es tan importante como el coito en sí. Efectivamente, no hay jerarquía de importancia entre las prácticas eróticas.
"Eso que se llama aperitivo puede ser el plato principal para muchas: un masaje genital, sexo oral, masturbación… Disfrutamos del contacto piel con piel. Tener un encuentro sólo para darse una ducha puede ser superexcitante: no necesitamos cumplir con el guión que nos han dicho que tenemos que seguir", apunta Graña. Lo que sí resulta incontestable es el orgasmo, destino deseado de cada encuentro.
En el caso de las mujeres heterosexuales está justificado: las investigaciones científicas desvelan que el 40 % lo alcanza únicamente en 10 de cada 100 relaciones sexuales. El dato coincide con nuestro estudio: sólo un 63 % de las participantes confiesa que llega al clímax casi siempre. Eso explica que el 40 % relacione el buen sexo con un buen orgasmo. Tiene lógica: no ver fuegos artificiales puede ser frustrante. Pero, ¿acaso no debería figurar como un básico y no en la lista de lo increíble? ¿No debe ir más allá del orgasmo un encuentro erótico genial?
En lo que coincide el 42 % es en que un buen sexo debe ir de la mano de una buena comunicación. Y ese sí que es un cabo del que tirar, confirma Raquel Graña. "Conviene hablar mientras se hace –dice–. Muchas veces pasa que una persona está cansada de la penetración (sigue siendo sexo aunque no haya penetración), pero aguanta porque cree que a su pareja le queda poco. Pero igual no tenemos que aguantar. Podemos proponer una alternativa o que él termine solo. Esto favorecería lo que yo llamo la chispa: si uno siempre sabe lo que va a suceder, acaba aburriéndose".
La frecuencia de las relaciones sexuales ¿importa?
La lógica es aplastante, pero en la encuesta la comunicación no figura como clave cuando preguntamos qué mejoraría la vida sexual: el 35 % dice que "tener sexo más a menudo", el 41 % "probar cosas nuevas" y sólo el 23 % quiere "hablar más de lo que me gusta". ¿Tenemos realmente claro qué necesitamos para disfrutar a lo grande?
"Cuanto más jóvenes somos, más importancia damos a la frecuencia. Y, además, el número siempre se refiere a coitos o eyaculaciones masculinas –apunta Graña–. Pero si me he abrazado a mi pareja y lo he gozado, eso es una relación sexual. Ni orgasmo, ni penetración ni sexo oral son obligatorios. Es preferible tener relaciones de calidad a cantidad".
La química y la confianza rivalizan como factores clave de una intimidad sobresaliente: un 32 % dice que el mejor sexo se basa en sentirte segura con tu pareja y un 61 % admite que lo que más valora es tener feeling. "La realidad es que la relación erótica no tiene tanto que ver con la confianza, sino con la química –explica Raquel Graña–. En cierta medida, es la que hace que la persona te parezca fiable, aunque realmente no tengas ni idea. Sólo con el tiempo descubres si es digno o digna de confianza y continúas o te planteas dejarla".
En lo que parece que somos poco innovadoras es en lo que se refiere a experiencias fuera de lo común o lugares favoritos para dar rienda suelta a nuestras fantasías. La mayoría de las lectoras sostiene que tiende "a lo tradicional" (un 68 %) o que prefiere la cama (un 64 %). Sin embargo, Graña matiza: "No creo que seamos tan tradicionales. A pesar de que tenemos tendencia a repetir patrones pasados, rompemos tabúes aunque no lo contemos. A día de hoy, una experiencia loca puede ser ir a un club de intercambio de parejas (hay otras formas de entender una relación), porque hay muchos jóvenes que van a este tipo de locales, o tener sexo en público (te dejamos las posturas más silenciosas). Muchísima gente te va a decir que lo ha hecho en la playa, las calas, campings, festivales… La cama está bien, pero a muchísimas personas les encanta el sofá. O el coche. O el campo, en un lugar donde no te vea nadie. En el cine, en probadores de ropa… Realmente la imaginación da para mucho".
Y añade: "Por cierto, rozarse o tener sexo con el vestido o la falda puesta es un caramelo y se hace mucho más de lo que se cree. ¡Y de forma mucho más disimulada de lo que se piensa!". Peggy Kleinplatz también valora estos juegos y les atribuye un fuerte componente mental (hay juegos eróticos de lo más divertidos que te darán un impulso). "El buen sexo no se construye con técnicas, trucos y juguetes que culminan en un orgasmo estremecedor. Lo que hace que merezca la pena son cualidades más profundas y menos centradas en la técnica", revela la especialista.
El poder del momento
Peggy Kleinplatz, experta mundial en placer sexual, ha descubierto que los amantes excelentes coinciden al mencionar ocho claves del mejor sexo: "Estar centrado en el momento, a la vez que sincronizado y conectado con la otra persona. Además, son muy importantes la intimidad erótica, la comunicación empática, la autenticidad, la vulnerabilidad, la diversión y la trascendencia". También ha comprobado que en este terreno no importa nada el género, la edad o la orientación sexual: todos deseamos todo lo anterior. Y una última cosa: los mejores amantes planifican los encuentros sexuales. "Les dedican tiempo y energía", concluye Kleinplatz.
Puede ser tu gran noche
Sobre todo, si tienes claro lo que te gusta y cómo te gusta.
- 58 %. Piensa que los preliminares son tan importantes como el plato principal y un 35 % cree que depende del momento.
- 75 %. Opina que lo importante en el sexo no es la duración (¿cuál es el tiempo promedio de una relación sexual?) siempre que se disfrute. El 18 % afirma que "un buen 'show' necesita tiempo".
- 61 %. Son las que en el sexo valoran sobre todo la química, mientras que el 32 % prefiere la confianza y un 6 %, la técnica.
- 68 %. Confiesa que es más tradicional que de hacer locuras. Un 16 % se ha enrollado con alguien casado y un 15 %, con dos personas en un intervalo de menos de 24 horas.
- 83 %. Ha tenido el mejor sexo cuando ha habido confianza; el 12 % en los primeros encuentros y el 4 %, con su vibrador (estos son los más vendidos).
- 63 %. Llega el orgasmo siempre o la mayoría de las veces; un 30% sólo a veces y un 6 % no suele alcanzarlo.
- 50 %. Admite que su frecuencia sexual va de mes en mes; un 44 % tiene relaciones varias veces a la semana y un 5 %, a diario.
Queremos más orgasmos, más creativos y más a menudo
Planteamos una encuesta para averiguar cómo es el sexo que tenemos y el que soñamos. Las respuestas son concluyentes: buscamos comunicación, originalidad y placer.
Un encuentro 'top' va de la mano de...
- 42 %. Comunicación: importa lo que se dice y lo que no.
- 40 %. Un buen orgasmo.
- 18 %. Un poco de improvisación, no me gusta la monotonía.
¿Qué crees que mejoraría tu vida sexual?
- 41 %. Probar cosas nuevas.
- 36 %. Hacer el amor más a menudo.
- 23 %. Hablar más de las prácticas que me gustan.
Un buen amante...
- 53 %. Tiene iniciativa.
- 43 %. Se preocupa más por el placer del otro que por el suyo.
- 4 %. Se limita a cumplir órdenes.
El principal enemigo del erotismo es...
- 33 %. Hacerlo sin ganas. Pereza máxima.
- 24 %. La falta de conexión. ¿Acaso estamos en una reunión de trabajo?
- 16 %. La monotonía, a veces hay que desactivar el piloto automático.
- 10 %. Las prisas, no me gusta sentir que me persiguen.
- 9 %. Pensar sólo en ti. ¡Qué egoísta!
- 8 %. La mala comunicación, no somos adivinos.











