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Vale, sabemos que un "no tengo ganas" o un "me muero de sueño" cuando estás a cien son respuestas como mínimo incómodas. Sobre todo, si te pillan por sorpresa. Por eso, pueden confundirte, hacer que te sientas un pelín insegura o incluso desafiar el vínculo que compartes con tu pareja. Sin embargo, tienes que saber que el rechazo sexual es más frecuente de lo que piensas (¿es imprescindible el sexo para que una pareja funcione?) y que, aunque ahora te parezca un drama, puede ser una oportunidad para crecer y reforzar la conexión.
Por qué se apaga la chispa
Hay mil y un motivos para que la libido disminuya. Lisa Torney, graduada en Salud Sexual por la Universidad de Sidney y con más de 25 años de experiencia, lo deja claro: "El estrés es una de las causas más habituales para un bajo deseo sexual". Y puede haber mucho más. Las responsabilidades familiares, las preocupaciones económicas, el cansancio, el malestar físico, algunos problemas de salud mental como la ansiedad o la depresión, los cambios hormonales, la paternidad, las enfermedades o dificultades sexuales, distracciones como el móvil y las redes sociales… Con varios de estos ingredientes resulta bastante complicado que tenga ganas.
Estos factores pueden pesar mucho en tu pareja, dificultando así que se sienta a gusto cuando comienza el acercamiento. Además, si uno de los dos tiene más responsabilidades–lleva las finanzas o se encarga de la casa–, es normal que el agobio se traduzca en un "no estoy de humor". Y ojo, que la rutina tampoco ayuda. "Cuando todo es monótono, la falta de novedad puede provocar aburrimiento y disminuir la excitación", dice Torney. Si es tu caso, es el momento de dejar de preguntarte por qué no te apetece y empezar a meterle un poco de chispa al asunto, ya sea probando actividades nuevas, haciendo realidad una fantasía sexual con la que ambos estéis cómodos, o leyendo juntos una novela erótica (te dejamos el mejor libro sobre relación de pareja y sexo).
Cómo reaccionar sin dramatizar
Tu reacción es muy importante para superar la situación. Te han dicho que no, pero tienes que ser consciente de que no es el apocalipsis. Según la experta, "lo mejor es abordar el tema con sensibilidad, centrándose en la comprensión más que en la culpa". La frase perfecta no existe, pero busca un ambiente relajado (sin distracciones) y di algo así: "Echo de menos nuestros momentos de intimidad". De este modo, compartirás cómo te sientes sin acusaciones. Un paseo por el parque o la playa puede facilitar una charla tranquila y evitar la confrontación (también es una buena idea llevar a tu pareja a un restaurante romántico). Recuerda: esto no va de buscar culpables.
Cuándo puede haber algo más
Si tu pareja muestra falta de interés a menudo y el "hoy no" se convierte en rutina, puede que haya algún otro problema subyacente. Torney explica cuáles son las señales de alerta: "Si parece triste o manifiesta desesperanza, podría ser un signo de depresión". También son indicios que debes tener en cuenta la indiferencia por actividades o hobbies que antes le encantaban, las migrañas, la tensión muscular, los problemas estomacales, la irritabilidad, el no estar contento en el trabajo, el exceso o falta de sueño, las dificultades de concentración y la ansiedad, circunstancias que a menudo afectan en todos los aspectos y también al deseo sexual. En estos casos, pregunta cómo puedes ayudar, ofrece tu apoyo y sé cuidadosa con las palabras, sobre todo si hablas del cuerpo (tanto del suyo como del tuyo). La experta lo resume genial: "Sé sincera sobre tus preocupaciones y celebra cualquier paso que dé para sentirse mejor". Mostrar las vulnerabilidades propias suele abrir un espacio para que la otra persona se sienta segura, hable de sus problemas y eliminéis incómodas barreras.
Intimidad no es sólo sexo
Que no cunda el pánico: la conexión de dos personas enamoradas no depende sólo de la vida sexual. Por eso, redefinir la intimidad puede ayudar a mantener la solidez de la relación durante los periodos de escasa actividad en la cama. ¿Cómo puedes conseguir reforzar el vínculo? Según Torney, con gestos como "besos, abrazos, masajes o cogerse de la mano" (hay muchas maneras de disfrutar sexualmente). Empieza por potenciar el afecto físico y no sexual.
¿Otra idea? Dedica tiempo a disfrutar con tu pareja sin expectativas. Una experiencia romántica; un paseo por el campo; un domingo de sofá y manta con vuestra serie favorita, o, simplemente, una cita sin presiones (te echamos una mano proponiéndote planes de pareja en los que no tendrás que gastar mucho).
El momento de buscar ayuda
Si un día te das cuenta de que tus puentes no funcionan y el rechazo es recurrente, entonces, hay que actuar. Torney recomienda recurrir a un profesional si surge el resentimiento o la frustración, si hay falta de autoestima o rechazo a la imagen corporal, si os cuesta hablar sin discutir, o si ya no os entendéis ni emocional ni físicamente. Cuando la crisis interfiere en el día a día, ha llegado el momento de plantearse seguir una terapia de pareja. En consulta te ayudarán a identificar y trabajar los problemas subyacentes y a proporcionar un espacio neutral para tratar el tema.
Conversar para reconectar
Lograr una buena comunicación es el objetivo. "Es importante hablar abierta y honestamente de tus miedos. De ahí que, si esto es difícil, lo mejor sea acudir a un profesional para que te ayude", dice la experta. En lugar de afrontar la discusión como un conflicto, plantéala como una oportunidad para descubrir qué necesitáis cada uno y encontrar un punto en común que funcione para los dos. "Mantener conversaciones periódicas sobre la relación puede fomentar la confianza", dice Torney. Según la terapeuta, convertir estas charlas en una costumbre crea un ambiente agradable, en el que ambos os sentiréis cómodos hablando sobre vuestros deseos y preocupaciones sin ningún miedo a ser juzgados.
Lo que no hay que confundir
Aunque el rechazo sexual duela un poquito, una negativa no tiene que suponer una ruptura ni que ya no haya amor, y, por supuesto, no es culpa de nadie. Por eso, conviene replantearse estos momentos de forma que se proteja la autoestima. En lugar de interiorizar la falta de interés de tu pareja, Torney pone de relieve algo que no se debe olvidar: "Su respuesta tiene más que ver con su estado de ánimo actual que con tu atractivo físico". Vamos, que no es personal. Además el deseo fluctúa, y lo que hoy es un "no", mañana puede ser un "sí, sí, sí".
Hay que esforzarse en ser racional y amable tanto contigo misma como con tu pareja. Sentirse un poco chof es comprensible, pero es igualmente importante no dejar que estos sentimientos afecten a tu autoestima porque, según la experta, son dos temas que no tienen nada que ver. Por eso, mantener otros momentos íntimos de calidad en la relación resulta crucial. No existe una fórmula mágica pero sí algunos consejos para que una pareja sea duradera. Mostrar gratitud puede ser un game-changer. "Expresar aprecio por sus cualidades y contribuciones hará que tu pareja se sienta querida y valorada, lo que puede aumentar la cercanía emocional", explica la terapeuta. Buscar el equilibrio entre dar y recibir afecto es a menudo la clave. Y la llama volverá. ¿Ya notas el calorcito?
Empieza a trabajar
Estas son las claves para reencontrar el deseo.
- Establece tiempos. Es importante tener un espacio de intimidad sexual (aunque suene poco romántico) y explorar nuevas formas de conectar.
- Respeta los límites. Sé paciente y mantén abiertas todas las líneas de comunicación. Habla sobre cómo te sientes sin culpar ni atacar.
- Practica el ‘mindfulsex’. Se trata de una forma de meditar desde la atención plena. Entre sus beneficios, disminuye la cantidad de cortisol y aumenta la libido.
- Atrévete a jugar. Dale un giro divertido a tus encuentros con juegos eróticos. ¿Qué tal una partida de cartas? Una buena opción son las de Sex Play (8,99 €), de Secret Play. Pero hay muchas más opciones con las que podrás dominar a tu pareja.












