- Tipos de asexuales: qué es la grisasexualidad
- Dudas sobre pareja y salud mental, resueltas por expertos
- Qué es la anarquía romántica, el tipo de relación que visibiliza el personaje de Kira Miró en la serie 'Machos Alfa'
Mientras que la adicción al sexo o la hipersexualidad se refieren a una conducta sexual fuera de control que genera a quien lo padece repercusiones a nivel personal, laboral, emocional, económico, etc., y que, por tanto, se ha de tratar, como aclara a COSMOPOLITAN Lucía Jiménez Sacristán, de Diversual, la ninfomanía no existe como categoría diagnóstica. Por el contrario, se trata de un término completamente obsoleto que se utiliza en el lenguaje coloquial para hablar de una mujer que mantiene muchas relaciones sexuales.
“Las ninfas eran unas deidades femeninas que vivían en la naturaleza y seducían a hombres y mujeres, manipulándolos a sus antojos. De ahí la palabra nínfula, que se ha utilizado en la literatura para referirse a mujeres jóvenes supuestamente precoces, que realmente están siendo sexualizadas por la mirada de otros hombres, como ocurre en la novela de Vladimir Nabokov, 'Lolita'", explica. “El homónimo masculino de la ninfómana es el sátiro. Los sátiros provienen de la mitología grecorromana, son criaturas amantes del vino, de las mujeres, de lo voluptuoso. Pero por algún motivo, este término no ha tenido tanto éxito. Tanto es así que, si preguntas de forma general, pocas personas sabrían cuál es el masculino de ser una ninfómana”, aclara.
Hay varios factores a tener en cuenta a la hora de comprender por qué suele ser el concepto en femenino mucho más habitual. “A nivel histórico, las mujeres hemos vivido una sexualidad mucho más reprimida y estigmatizada, generando sentimientos de culpa en las mujeres en comparación con los hombres que lo han vivido con muchísima más libertad. En el momento en que alguna mujer ha expresado su deseo y atracción por tener relaciones sexuales continuas o en mucha cantidad, a menudo se le ha etiquetado de manera negativa con términos como ninfómana”, dice Alba Povedano, sexóloga clínica y encargada de amantis Gràcia.
“A nivel psicológico, el término ninfomanía se considera algo anticuado o inexacto. Aunque a nivel social es mucho más conocido, en el ámbito clínico se utiliza el diagnóstico de “trastorno hipersexual o trastorno del deseo sexual excesivo”. Este trastorno se caracteriza por un deseo sexual que se vuelve patológico cuando la persona experimenta preocupaciones constantes sobre el sexo, impulsos recurrentes e incontrolables que afectan negativamente su vida diaria, generando angustia y dificultades significativas en su bienestar”, señala Povedano. Lydia Parrilla, sexóloga de Gleeden, coincide en aclarar que usamos el término de manera incorrecta, pues el concepto sólo tendría que emplearse cuando hay un problema real.
“Una persona ninfómana es aquella cuyo deseo y cuya actividad sexual realmente le perjudica a nivel personal; es una adicción que no se puede controlar. Ser una persona muy sexual y que ello no dañe ningún área de tu vida no es un problema y no puede considerarse ninfomanía”, asegura Parrilla.
Como refleja en 'Feminismos y sexo' Elena Lázaro Real, el deseo sexual femenino fue analizado por la comunidad médica desde la perspectiva de la patologización. Así, cualquier intención sexual femenina que no tuviera por objetivo la reproducción fue catalogada como enfermiza. “El deseo sexual se consideraba anómalo y fue conocido como ninfomanía o furor uterino; una enfermedad con sintomatología, origen y tratamiento claramente difundidos entre la profesión. En 1876, la enfermedad era definida en España como "manía caracterizada por la violenta inclinación a la unión sexual", según aparece presentada en la edición del 3 de mayo de 1876 en la revista 'Semanario Científico Literario'”, escribe.
Hablamos de escritos del pasado, pero incluso en la actualidad el uso del término sigue siendo habitual y por descontado, cuenta siempre con matices peyorativos. Incluso en la serie 'Sex Education' el personaje de Eric habla de Maeve como de "una ninfómana", por lo que la cultura pop actual sigue perpetuando el estigma. Mientras que en la serie de Netflix se lucha por derribar infinidad de estigmas sexuales, nadie alude jamás al problemático uso de este término. Es más: en la última temporada, el material promocional de la serie es un claro homenaje a los carteles de la película de Lars von Trier 'Nymphomaniac'.
“A medida que el deseo sexual femenino se fue normalizando en la sociedad, el término ninfomanía se transformó en hipersexualidad, que se aplica a personas de cualquier sexo que muestran un comportamiento sexual compulsivo”, comenta Mónica Chang, experta en bienestar sexual de Iroha Nature. Lázaro Real señala que en algunos casos, los remedios eran físicos, como la prohibición de la masturbación, o más radicales, como la extirpación de ovarios y útero.
En la actualidad, la hipersexualidad se trata como cualquier otra adicción, explica Lucía Jiménez Sacristán. “Se identifican las conductas adictivas y se intenta reducirlas o eliminarlas. Hay que trabajar sobre una mejor gestión emocional por parte de la persona, para que aprenda a regularse de un modo alternativo al sexo, analizando la educación sexual que se ha recibido y cuáles han sido las experiencias sexuales que la persona ha vivido, y ampliando los focos de placer para que no recaiga todo sobre el sexo; mejorando las relaciones personales, familiares, la satisfacción profesional, personal, los hobbies…”, comenta a COSMOPOLITAN.
Parrilla señala que en la actualidad, las terapias en grupo ofrecen grandes resultados. “No podemos ignorar que hemos crecido en una sociedad, donde la culpa ha estado siempre presente, condicionando nuestra forma de vivir la sexualidad. Esta culpa genera un gran malestar cuando intentamos relacionarnos libremente y expresar nuestro placer, convirtiéndose en una barrera para disfrutar nuestra propia experiencia”, advierte Povedano, que cree que lo oportuno sería dejar de emplear la palabra ninfómana por su connotación machista y despectiva.
“Las personas, en general, pueden sufrir un trastorno hipersexual. Da igual el género o identidad que tengas, puesto que afecta a ambos por igual. El uso despectivo de la palabra ninfómana no hace más que perpetuar el estigma que sufrimos las mujeres cuando nos empoderamos y queremos expresar nuestro deseo y ganas de relacionarnos sexualmente”, explica.
“No hay goce sano que no sea reproductivo. Los deseos culpables y dañinos son los de las infértiles, las nodrizas, las prostitutas, las lectoras, las tísicas y las histéricas”, escribió en 1876 el ginecólogo Ángel Pulido. Afortunadamente, el deseo femenino cada vez está menos demonizado, y por nuestra parte no sólo es importante visibilizarlo, sino dejar de emplear términos que puedan ir en su contra. “Deberíamos anular esa palabra de nuestro léxico, a menos que se use para explicar sus connotaciones machistas”, dice para finalizar Lucía Jiménez Sacristán.
Marita Alonso es experta en cultura pop y estilo de vida. Escribe acerca de fenómenos culturales desde una mirada feminista en la que la reflexión está siempre presente. No tiene miedo de darle una pincelada de humor a las tendencias que nos rodean e intenta que el lector ría y reflexione a partes iguales. Cuando escribe sobre relaciones, su objetivo es que la toxicidad desaparezca y que las parejas sean tan saludables como las recetas que intenta cocinar... Con dramáticos resultados, claro. Los fogones no son lo suyo.
Ha publicado dos libros ("Antimanual de autodestrucción amorosa" y "Si echas de menos el principio, vuelve a empezar") y colabora en diversos medios y programas de radio y televisión luchando por ver las cosas siempre de una manera diferente. Cree que la normalidad está sobrevalorada y por eso no teme buscar reacciones de sorpresa/shock mediante sus textos y/o declaraciones.
Licenciada en Comunicación Audiovisual por la Universidad Complutense, imparte master classes de cultura pop, estilo de vida y moda en diversas universidades. En Cosmopolitan, analiza tendencias, noticias y fenómenos desde un prisma empoderador.











