Dime un personaje más icónico que Samantha Jones. Estoy esperando. El personaje sexualmente más activo de Sexo en Nueva York ha supuesto un antes y un después para las mujeres solteras y “mayores” dentro del mundo de la televisión. Antes de que la cachonda de Sam apareciese en nuestras pantallas, las mujeres solteras de más de 40 se pasaban sus mejores años desayunando avena para ir bien al baño y no dudaban en arrastrarse ante hombres del tipo Danny DeVito para que las compadecieran y salieran con ellas. Ahora, esas mismas mujeres podrían llevarse a cualquier joven semental a la cama para pasar toda una noche de pasión. ¡Eso se llama progreso!
Para rendir homenaje al mayor fenómeno sexual de nuestro tiempo, he decidido recordar sus aventuras sexuales más memorables y recrearlas con mi afortunado/aterrorizado maridito. Las chicas de cierta edad necesitamos algo que nos dé vidilla. Y Samantha me ha dejado claro que ese algo... puede ser un buen pene.
Acrobacias
¿Qué es lo primero que se te viene a la cabeza cuando piensas en Samantha Jones? Vale, podría ser la palabra cáncer. ¿Y lo segundo? Una butaca encima de la cama, sin duda.
En el segundo episodio de la sexta temporada, titulado "Grandes Sexperanzas", Samantha logra imponerse a todas las mujeres que van al Raw atraídas por un atractivo camarero llamado Smith Jerrod, para llevárselo a casa y acostarse con él. La noche termina con Sam sentada a horcajadas sobre el camarero que, a su vez, está sentado en una butaca colocada encima de la cama... porque Samantha no tiene miedo ni a la muerte ni a quedarse parapléjica.
Como no soy Samantha Jones y sí tengo miedo (¡mucho miedo!), mi marido y yo decidimos poner encima de la cama una butaca que tenemos en el salón, la cubrimos con una toalla y la apoyamos contra la pared. Como he dicho, me gustaría seguir viviendo unos años más y tampoco quiero destrozar los recuerdos de familia que tengo en el dormitorio. Mi marido se sentó en la butaca y yo me subí encima de él, rezando para que la cama resistiera todo el peso y ni mi marido ni yo acabáramos en urgencias. Os voy a ser sincera. No soy muy creyente, pero me santigüé para que todo saliera bien.
¿Quién no ha probado alguna vez posturas sexuales nuevas o a tener relaciones sexuales en una silla o en una butaca? Esto fue más o menos igual, pero con un pequeño matiz: no es fácil mantener el ritmo cuando estás saltando sobre una cama. Cuando subes no hay problema, pero cuando caes hacia un lado y vuelves a rebotar para donde no debes… Cuando después de tres minutos, mi marido me preguntó si podíamos parar, porque veía que su pene peligraba, le dije que sí, porque yo también estaba muerta de miedo. Sinceramente, cuando estás a metro y medio del suelo, cualquier movimiento en falso puede acabar con tus huesos en el hospital … y no digamos si encima te estás moviendo encima de un pene. ¡Qué miedo, Sam!
Juegos de rol
Sam es de ese tipo de personas a las que les gusta probar cosas nuevas, por ejemplo, un juego de rol a altas horas de la madrugada. En “Charla un poco, machaca un poco” (temporada 6, episodio 4), Sam está pasando la aspiradora cuando Smith entra, la ata con una cuerda y le dice que "cierre la puta boca". Y luego lo hacen.
Para mí sí que es una fantasía, porque hay que pasar la aspiradora. Tareas domésticas ¿qué es eso? ¡Me parto de risa! Mi marido empezó a bromear diciendo que esperaría 30 minutos fuera antes de entrar para que pudiera terminar de limpiar. Le di un puñetazo y le amenacé con el divorcio. ¡Ya nos estábamos divirtiendo y todavía no había comenzado lo mejor!
Si alguna vez has fantaseado con un ladrón cachas que entra en tu casa, te habrás sentido identificada. En mi caso, no me gusta eso de la típica damisela en apuros y prefiero ser la que domine y controle la situación, así que no fue fácil. ¡Añádele lo de pasar la aspiradora y lo doy por imposible! Mi marido se dio cuenta de que yo no las tenía todas conmigo y no puso mucho interés… hasta que llegó la parte en la que Sam paga a Smith con su propia moneda y le dice: "Ciérrala tú y fóllame antes de que llegue mi marido ¡Vamos!". Eso fue lo mejor. Hay algo en dar órdenes a un hombre que me pone mucho. En ese momento, la Sam Jones que llevo dentro tomó la iniciativa y acabó siendo maravilloso.
Vídeo erótico
Estaba un poco nerviosa, porque, en 1998, Samantha no tenía que preocuparse por que alguien "le robara un video que hubiera subido a la nube y lo compartiera con un millón de tipos guarros" ("Modelos y mortales”, temporada 1, episodio 2). Si bien no estaba demasiado preocupada, porque mi marido no es de esa clase de tipos que se vengaría de mí haciendo público un video erótico, sí que lo estaba por si algún aspirante a Julian Assange me robaba el vídeo. Así que colocamos la cámara frente a nosotros, pero no le dimos al botón de grabar. Sé que es hacer trampa, pero no me gustaría terminar el año en el disco duro de ningún hacker.
A pesar de todo, fue divertido hacer como si estuviéramos grabando la escena. La sensación era la misma que si hubiese alguien más en la habitación con nosotros ... pero no me refiero a un mirón. No sé cómo explicarlo, deberías probarlo para saber qué se siente. Nosotros lo hicimos ¡dos veces en una misma noche! ¿Qué más puedo decir? Que Samantha Jones es todo un ejemplo a seguir.
Sexo en el campo
¿Quién no recuerda el capítulo en el que Sam se va con Carrie de fin de semana al campo y allí conoce a Luke, un granjero cañón que intenta enseñarle a ordeñar una vaca? Como no tengo una granja, ni una vaca, ni siquiera una bandana, mi marido y yo utilizamos unos monos que tengo en el armario para recrear la escena. Hice como si estuviera ordeñando una mesita auxiliar que tenemos en el salón, mientras él hacía flexiones en mi esterilla de yoga para tener un aspecto tan varonil como el de aquel granjero. Somos gente de la ciudad, ¿vale? Lo hicimos lo mejor que pudimos. Luego (aquí es donde la cosa se puso interesante) salimos al patio trasero para hacerlo en lo más parecido que tenemos a un montón de heno: ¡el césped! Y ¿a que no sabéis qué? Estuvo muy bien. Hacerlo al aire libre (de forma legal, por supuesto ... esperad, ¿es legal hacerlo en el patio de atrás de tu casa?) fue una pasada.
Masturbación
A pesar de que a Sam le gustan mucho las acrobacias en la cama, también disfruta masturbándose, mientras piensa en uno de los pocos hombres inalcanzables para ella, un fraile católico al que decide llamar Fray Polvo. En “Agonía y Éxtasis” (temporada 4, episodio 1), Samantha quiere averiguar qué esconden estos hombres debajo del hábito.
Vale. Sí. Puedo hacerlo. Me aseguré de que la cama estaba sin hacer, puse la canción “Aleluya” (la que tienen más ritmo, no la depresiva de Leonard Cohen) y entré en faena. Hay algo que tengo que confesarte sobre masturbarse en mitad de la tarde, mientras piensas en un fraile: HAZLO AHORA MISMO. Masturbarse es lo mejor del mundo.
Conclusión
Disfrutar del sexo al estilo Samantha Jones fue algo de locos, pero me hizo vivir una especie de liberación. Lo que he sacado en claro de esta experiencia es que Sam se siente muy cómoda con su cuerpo y eso es lo mejor. Una de las cosas que más deseo es que todas las mujeres se sientan igual de cómodas con ellas mismas como hace Samantha. Aunque ella cuente con el atractivo físico que demanda la sociedad actual, hay algo de liberación en su actitud ante el sexo. Gracias por haberme ayudado a sentirme así, Samantha. No cambies.













