Aunque es más común que se de en la adolescencia (ese compañero de clase que después del verano aparece cambiadísimo), el fenómeno “nuevo guapo” puede presentarse en cualquier momento de la vida de un hombre. Pero ¿qué es un nuevo guapo?
Nuevo guapo es ese chico o ese hombre que tras un pequeño (o un drástico) cambio de estilo pasa de ser un pan sin sal, a ser muy atractivo o hasta estar cañón. Del estado en que nadie le hacía ni caso a tener toda una corte de admiradoras.
A veces basta con un corte de pelo y mandar a la basura esas camisetas XL de Sepultura. Otras es un extreme makeover: pelo, gimnasio, armario completo, algún que otro tatuaje… Siempre y cuando no se les vaya la mano con la pinza de depilar las cejas, y que no le copien el sentido del tallaje a Rafa Mora, todo bien.
El problema es que el nuevo guapo, si no sabe llevar con dignidad su nuevo estatus, puede resultar peor que si hubiera sido siempre un adonis. Si antes no tenía un cuerpo cincelado en el gimnasio y ahora sí, te dará la turra constantemente sobre los dos o tres kilos que -según él- te sobran. Es posible también que pase más tiempo mirándose al espejo que a ti. Y como antes no se comía un rosco y ahora tiene tirón, la fidelidad no es precisamente lo suyo.
CASO PRÁCTICO DE “NUEVO GUAPO”: Calvin Harris
No tenemos pruebas de si es o no infiel, pero el ejemplo más claro de lo que un cambio de estilo puede hacer por un tipo.












