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Ya no es un susurro, sino un estruendo de amor en femenino. Hoy, la música se ha convertido en un espacio de libertad para las mujeres lesbianas, un lugar donde mostrarse como son y como sienten, y tejer comunidad. Detrás hay décadas de invisibilidad, de silencios. Una nueva generación de creadoras ha dado un salto al centro del escenario para poner el foco en ellas mismas.
Artistas como Chappell Roan, Javiera Mena o Hayley Kiyoko –a la que sus fans conocen como 'Lesbian Jesus'– hablan abiertamente de amar a otras. Billie Eilish se define 'queer'; Miley Cyrus, pansexual; Halsey y Lady Gaga, bisexuales… No es sólo música, es cambiar la narrativa: de invisibles a protagonistas.
Entornos seguros
En 2025, Fulanita Fest marcó un punto de inflexión. Con más de 8.500 asistentes en su encuentro del pasado mes de mayo en Marenostrum Fuengirola, se posicionó como el festival LBT (Lesbianas, Bisexuales y Trans) más grande de Europa. "Lo que empezó como un proyecto un poco loco se convirtió desde el primer momento en un evento con una gran acogida", dice Bea Fernández, una de sus organizadoras. En cuanto acaba una edición, muchas de las que acuden, cuenta, reservan hotel para el año siguiente porque "para ellas es una cita anual obligatoria, unas prevacaciones de verano que alivian el estrés acumulado".
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La energía bonita que se respira en Fuengirola no es un cliché, sino un reflejo de transformación social, una muestra de los espacios seguros y festivos que están proliferando. En ellos, pueden vivir su deseo y su identidad sin tener que ocultarse. "Supone la normalidad absoluta, existir sin pedir perdón, mostrarse tal cual una es", afirma Fernández. "Muchas nos trasladan que pasar por Fulanita Fest les genera un sentimiento reparador", dice. La mayoría de festivales 'mainstream' no ofrecían un entorno inclusivo para mujeres 'queer'. Ahora, la música se ha transformado en un vector de cambio: clubes, conciertos y fiestas son chispas que avivan este renacer.
Pluralidad real
Según Paula Iglesias, presidenta de la Federación Estatal LGTBI+, este cambio no es casual. "Que haya artistas LGTBI+ visibles contribuye enormemente a la naturalización de la diversidad afectiva, de género, familiar y corporal. Además, crea referentes para la comunidad", afirma. Ya no basta con exponer relaciones homosexuales en series, películas o canciones ni con naturalizar la pluralidad desde la representación normativa, "sino mostrar la diversidad que existe en los vínculos que construimos entre nosotras", afirma.
Antes, muchas se refugiaban en mensajes genéricos para identificarse. Y pese a que, en 1988, Mecano publicó 'Mujer contra mujer', seguramente la primera canción abiertamente lésbica en español, "durante muchos años hemos tenido que buscar en las letras ambiguas un clavo al que agarrarnos para poder sentir que alguien hablaba de nosotras", recuerda Iglesias. Ahora, "quizás estemos viviendo un 'destape lésbico', más que un renacimiento", reflexiona. Y este cambio no sólo da visibilidad, sino que alimenta la autoestima. Tener referentes con nombres propios transforma. "Muchas, en nuestra adolescencia, creíamos que éramos la única lesbiana del mundo", cuenta Iglesias. Pero esa soledad se diluye al ver a alguien como tú en portadas, escenarios, vídeos...
Ellas alzan la voz
Una nueva generación canta sin tapujos. No necesita disfrazar su amor ni su deseo: es motivo de orgullo y alegría. Hace poco, la cantante Sabrina Carpenter confesaba que tenía que confirmar con pena su heterosexualidad: 'And since the Lord forgot my gay awakening' ('Y ya que el Señor olvidó mi despertar gay'), cantaba. Las jóvenes, ahora, reclaman su lugar con naturalidad. La cantante y compositora Jimena Amarillo considera que "estamos haciendo algo más que música. Para las personas a las que lleguemos, esto va a significar mucho más que escuchar una melodía con una letra disimulada".
Amarillo señala que su visibilidad no es sólo un acto creativo, sino político. Pero tiene costes. "Con la viralidad que hay, también se viraliza la crítica, los 'haters', aunque en la mayoría de las ocasiones me dan igual", asegura. Desde México, Roberta Nikita, cantante, compositora y productora española, reconoce: "No he crecido con referentes lésbicos y menos aún de mujeres en puestos de producción musical. Si algo puedo hacer es intentar que las más jóvenes sí los tengan".
Fundadora de girl.wav, comunidad de compositoras, productoras e ingenieras de sonido, para ella la música ya no es un nicho. "Hace años se trataba de una canción de lesbianas, ahora sólo es una canción. Y cada vez hay menos miedo a que te encasillen. Eso permite que todas cantemos de forma natural, sea a quien sea". Por su parte Laura Put, 'dj' y cineasta, reflexiona sobre la normalización: "Cuando empecé a pinchar, en 2007, jugabas en dos ligas nicho por ser mujer y lesbiana. Por suerte, esto ha cambiado mucho. Hay más libertad y menos prejuicios". Aunque el camino no termina aquí: "Faltan más voces lésbicas, contar historias de lesbianas que no acaben mal o sean una tragedia".
Redes 'queer'
Un mayor protagonismo que no implica que todas las batallas estén ganadas. Un estudio del Instituto de las Mujeres señala que más del 80 % de las lesbianas y bisexuales en España ha sufrido violencia psicológica o verbal por su orientación. Por eso, los festivales 'queer' no son sólo una plataforma artística. Para muchas asistentes, poder estar sin esconder su forma de amar es motivo de alegría y tranquilidad.
"Cuando vives esa libertad, sientes la necesidad de trasladarla a todos los ámbitos de tu vida las 24 horas del día", dice Bea Fernández. También sirven para construir redes. "Me parece esencial que cada vez haya más espacios 'queer' para chicas porque, hasta el momento, lo que más abundaba eran los entornos para hombres 'queer'. Y, sobre todo, normalizarlos dentro de la sociedad", recalca Laura Put. Paula Iglesias lo analiza: "Este tejido social importa, en él mostramos nuestras necesidades propias y también, a la vez, reivindicamos derechos".
Un horizonte abierto
Pero para entender qué se celebra, hay que mirar el camino recorrido. Hubo un tiempo en el que los referentes eran escasos, y el camino, estrecho y peligroso. Hoy, ese sendero se ha hecho autopista. "Hemos tomado las referencias y les hemos sumado más puntos", dice Amarillo. Laura Put destaca: "Ya no se le da tanta importancia a la orientación sexual. Está todo más normalizado y fluido". Y Roberta Nikita añade: "No crees posible hacer lo que no ves. Ahora sí nos vemos. Hay más libertad de expresarse y ya no sólo hay dos caminos: hay muchísimos más".
Celebrar... y reivindicar
Llegó el momento de festejar la visibilidad, pero sin olvidar ciertas demandas.
- Un dato clave. Según el informe Estado del Odio 2025 de la Federación Estatal LGTBI+, el 42,5 % del colectivo ha sufrido algún tipo de LGTBfobia.
- Políticas valientes. "Hay que aprobar un Pacto de Estado que nos proteja frente al auge de los discursos de odio", reclama Paula Iglesias.
Ellas son referentes
Gracias a pioneras como ellas, el terreno está pavimentado para que puedas mostrarte con plena libertad.
- Ma Rainey. La llamada madre del blues expresó abiertamente su bisexualidad en 1930, cuando era peligroso hacerlo.
- K.D Lang. Se convirtió en una de las artistas más famosas al salir del armario públicamente en 1992.
- Ellen DeGeneres. Presentadora de televisión, salió del armario en 1997 en la portada de la revista Time con el titular "Sí, soy gay".
- Dusty Springfield. Aunque ya en los 70 reivindicó la homosexualidad, hasta 1998 no reveló ser lesbiana.
- Melissa Etheridge. La cantante se declaró lesbiana en 1993. Jimena Amarillo reconoce que "sin figuras como ella no estaríamos aquí", y reivindica también a quienes "despuntamos con un discurso rompedor y sin remordimientos".
Periodista, guionista y escritora especializada en feminismo y cualquier tema que tenga que ver con los derechos humanos y la igualdad de género y el colectivo LGTB+. Además de viajar, sus otras pasiones son los libros, el cine, la música. La podéis encontrar de festivales y conciertos, dándolo todo bailando. Coautora con Mabel Lozano del libro ‘Te invito a un mojito', sobre el cáncer de mama. Le encanta entrevistar a mujeres 'power' y se motiva en 3, 2, 1...









