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La cultura pop tiende a idealizar las relaciones apasionadas y disfuncionales, hasta el punto de que ciertas dinámicas intensas –pero tóxicas– han llegado a parecer normales (como en 'Babygirl' o 'Cincuenta sombras de Grey'). Este tipo de desensibilización puede trasladarse a la vida real, dificultando el darse cuenta de cuándo una relación se ha deteriorado.
Por suerte, todos tenemos algo en nuestro interior capaz de indicarnos si ha llegado realmente el momento de pasar página. Sólo hay que aprender a escucharse. Seguro que has comentado algunas de estas señales con tus amigas, o puede que las vieses en un vídeo viral de enero de 2025 que preguntaba: "Chicas, ¿cómo supisteis que vuestro cuerpo estaba rechazando a vuestro ex?".
Un sinfín de síntomas
Como respuesta a este interrogante, unas 2.000 personas compartieron en comentarios una serie de síntomas físicos y mentales que experimentaron en relaciones problemáticas: náuseas, hongos, infecciones urinarias crónicas, vaginosis bacteriana, fluctuaciones de peso, dolor durante las relaciones sexuales, depresión, ansiedad, etc.
"Las relaciones tóxicas pueden conducir a cuerpos tóxicos", afirma la psicóloga Candice Nicole Hargons. "Tu cuerpo responde constantemente a tu entorno, incluidas tus relaciones", añade la terapeuta matrimonial y familiar Cheryl Groskopf. "Cuando estás en una relación que te hace sentir insegura, inestable o emocionalmente agotada, tu sistema nervioso reacciona".
Esto es lo que le sucedió a Sandra*, quien tuvo su primera migraña casi un año después de empezar a salir con su exnovio. Los dolores de cabeza eran constantes y resistentes a todos los remedios que probaba. Al volverse a quedar soltera, sus migrañas remitieron. Lamentablemente, los médicos pueden ignorar estos síntomas o atribuirlos a otra cosa. Muchas veces, los doctores los achacan al estrés y, aunque no se equivocan, el origen de este también es importante.
El cuerpo percibe la relación como una amenaza, aunque no lo reconozcas de modo consciente. Si los trastornos mejoran cuando estás sola, rodeada de personas que te apoyan o después de pasar un tiempo lejos de tu pareja, es un indicio claro de que la causa es tu relación. Los problemas con tu pareja no tienen por qué ser extremos para que esto sea así. Sandra dice que su relación "era horrible", pero no en el sentido en el que la mayoría suele pensar: "Él no me apoyaba emocionalmente y no encajábamos".
Mejoría tras romper
También le ocurrió a Alicia*, que seis meses después de separarse de su exmarido, por fin "volvía a parecer ella misma". Mientras estuvo casada, tuvo que lidiar con mucho abandono, bloqueo emocional y frialdad. "Mi infelicidad se reflejaba en mi rostro", afirma. Tenía la cara siempre hinchada y propensa al acné. No había explicación para ello... hasta que puso fin a su matrimonio.
"Experimentar síntomas como estos no significa que tengas que terminar con la relación inmediatamente", afirma Groskopf. En ocasiones, los trastornos pueden desaparecer después de que la pareja aborde sus preocupaciones. Otras veces, realizar pequeños experimentos, como darse un tiempo antes de tomar una decisión definitiva, también puede darte una mejor perspectiva.
El consejo más importante
Escucha a tu cuerpo: él te envía estas señales para mantenerte a salvo. "Presta atención a tus emociones antes de que tu organismo tenga que gritar para llamar tu atención", dice Groskopf. Puede ser más fácil decirlo que hacerlo, por lo que anotar los síntomas y sentimientos en un diario o en tu 'app' de notas es una forma práctica de seguir los patrones.
Ser consciente de cuándo aparecen los problemas también es una información clave. Así podrás establecer un marco de referencia y saber cómo se comporta tu cuerpo cuando está en equilibrio o experimentando cambios negativos, de modo que puedas trabajar para alcanzar una sensación de bienestar general. Tal y como dice Hargons: "Cuando tu relación es sana y feliz, tu salud es mejor".
*NOMBRES FICTICIOS PARA RESPETAR EL ANONIMATO DE LOS PARTICIPANTES.











