Incluso quienes tienen más respeto al mar, pese a saber que las aguas no están precisamente en calma, se han planteado alguna vez darse un chapuzón. "Sólo voy a meter los pies" o “apenas me voy a alejar de la orilla” son los pensamientos que emergen pese a que la bandera indica claramente que lo óptimo es no abandonar la toalla. Ya sabéis lo que, lamentablemente, ocurre en tantas ocasiones: quien se ha lanzado al mar pese a las señales que le advertían que lo mejor era que no lo hiciera termina ahogado. Y hasta aquí la metáfora de hoy, porque venimos a hablar de relaciones, no de olas.

Si algo hemos aprendido de la cantidad de vídeos en TikTok que intentan enseñarnos cuáles son las claves para mantener una relación saludable es que aquellas cosas que nos perturban del otro al comienzo de la relación terminan por ser los motivos por los que finalmente cortamos. Sin embargo, ¿por qué ignoramos de forma tan habitual las 'red flags', por más que ahora estemos en teoría más preparadas que nunca para verlas y ser conscientes de las situaciones peligrosas de las que nos advierten?

"Las hormonas nos ciegan y minimizamos las 'red flags'”

“Porque hablamos de relaciones trampa, que son aquellas en las que por más que vemos los banderines rojos, nos empeñamos en pensar que no pasa nada. Sin embargo, al final, la marea termina por arrastrarnos. Ignoramos las 'red flags' a causa de las fases del amor, siendo la primera la de la idealización. En esa etapa somos incapaces de ver estos banderines porque entra en juego la bioquímica del amor, por lo que no somos nosotras mismas; las hormonas nos ciegan y minimizamos las banderas”, asegura Lara Ferreiro, psicóloga experta en relaciones de pareja. “Luego llega la fase del enganche, cuando caemos en las redes de la relación y quedamos atrapadas. O no vemos las banderas, o las minimizamos o tenemos la esperanza del cambio. Se produce además una disonancia cognitiva, pues emerge el conflicto entre ese amor que sentimos y lo que vemos. La zona emocional domina sobre la lógica, que se apaga, y estamos en modo emocional”, asegura.

Raúl López, autor de 'Amores ideales, rupturas reales', añade que en ocasiones solemos pensar que el amor será la solución a todos los problemas. "Como suelen expresar algunos de mis pacientes: 'Yo ya sabía que era infiel e impulsivo con sus ex, pero pensé que el amor que sentíamos podría cambiarlo'. A esto lo llamamos el mito del amor romántico. Todos nos engañamos pensando que con nosotros será distinto", explica.

"Una relación marea parece al inicio segura a pesar de haber algunas señales de alerta"

Una relación marea es, según asegura a ‘Stylist’ la creadora del término, Yvonne Castañeda, ese tipo de relación que inicialmente parece relativamente segura, a pesar de que para sorpresa de nadie, existen ya algunas señales de alerta. “Quizás la otra persona parezca amable, interesante y divertida. Después de un par de citas, no puedes evitar 'nadar' un poco más hacia la relación. Seguro que hay una o dos banderas rojas pero, en general, las aguas son demasiado atractivas para resistirse y no avanzar”, asegura. Advierte que, como pasa con las corrientes oceánicas, las emocionales pueden pillarnos por sorpresa y arrastrarnos.

“Una relación marea te alejará de la orilla, que es tu red de apoyo y la que forman amigos y familiares. Es posible que la corriente no te arrastre del todo, pero ante los inmensos esfuerzos puestos en marcha para regresar a la orilla, puedes sentir como si te estuvieras 'ahogando' en las aguas tóxicas de la relación, lo que te llevará hacia la desesperación", asegura Castañeda.

"Una 'red flag' se basa en un número de comportamientos capaz de interferir en la relación"

El psicólogo Raúl López advierte que no hay nada que hacer para conducir la relación hacia un sitio de confort y bienestar común cuando la relación nace muerta. "Nadie te dice lo importante que puede llegar a ser observar cada una de esas banderas rojas en su conjunto, pues son las que van a impedir que la relación prospere. Pero debemos tener cuidado con no convertir un único comportamiento en una 'red flag'. Una 'red flag' debe basarse en un número de comportamientos suficientemente amplio como para interferir la relación. Debido a la gran difusión de contenidos de psicología de la pareja sobre narcisismo y banderas rojas, vemos comportamientos tóxicos en todos y cada uno de los comportamientos de la pareja, y eso tampoco resulta objetivo. Coger el móvil en una cita es inapropiado, pero no es la expresión de su absoluta insensibilidad o falta de generosidad", señala.

Preguntamos a Lara Ferreiro cómo evitar caer en estas corrientes que son tan peligrosas como habituales. “Hay que hacer una lista de banderas rojas que tú tengas en las relaciones y otra con las que la persona a la que estás viendo tiene y, cuando coinciden, hay que tenerlo claro y romper por más que esa persona te guste, porque una cosa es la atracción y otra cosa, la compatibilidad. Tienes que pensar en tus objetivos y anticiparte a las consecuencias. Es importante también cambiar las creencias limitantes, es decir, huir de frases como 'no voy a encontrar a nadie' o 'no hay nadie como él/ella', así como no perder la fe, saber que el dolor se termina y confiar en la intuición”, explica. “Hay que tener cuidado con los hombres champán, que son esos que en los primeros meses te dicen que eres la mujer de su vida y luego se desencantan, porque se les va el efecto de la novedad. En ocasiones hay que buscar apoyo externo para cortar, tener claro el plan de ruptura y enfocar de nuevo la forma en la que te hablas a ti misma”, asegura.

"Hay que tener cuidado con las banderas rojas, con las corrientes y con los imbéciles”

Advierte que es importante tener cuidado con el efecto halo, porque cuando alguien nos parece extremadamente bello, nos empuja a que minimicemos esas 'red flags' y esas señales negativas que advertimos y agrandemos las buenas. “En terapia les pido a mis pacientes que escriban una lista con cosas compatibles e incompatibles que tenemos con la otra persona e ir racionalizando. Hay que hacer una intervención con esa persona y, si no cambia, romper. Hay que tener en mente que, cada vez que te involucras con alguien, vas a dedicarle como poco un año. El comienzo dura entre tres y seis meses, luego entra en juego la etapa del 'si sí o si no' y, en el caso de que la cosa no vaya adelante, llega la ruptura. Por cada fracaso amoroso se nos va un año, por lo que tenemos que tener cuidado con las banderas rojas, con las corrientes y, en definitiva, con los imbéciles”, dice Ferreiro para terminar.

Como nadadora nefasta y como experta en elegir mal parejas, este año me he propuesto ponerme los manguitos pero, ante todo, hacer caso no sólo a las banderas rojas, sino también a las amarillas, y asegurarme de no ahogarme en dramas sentimentales y, si lo hago, que al menos sea por problemas de brazada, no porque me he empeñado en saltar en un mar con corrientes y/o con tiburones.

Headshot of Marita Alonso

Marita Alonso es experta en cultura pop y estilo de vida. Escribe acerca de fenómenos culturales desde una mirada feminista en la que la reflexión está siempre presente. No tiene miedo de darle una pincelada de humor a las tendencias que nos rodean e intenta que el lector ría y reflexione a partes iguales. Cuando escribe sobre relaciones, su objetivo es que la toxicidad desaparezca y que las parejas sean tan saludables como las recetas que intenta cocinar... Con dramáticos resultados, claro. Los fogones no son lo suyo.

Ha publicado dos libros ("Antimanual de autodestrucción amorosa" y "Si echas de menos el principio, vuelve a empezar") y colabora en diversos medios y programas de radio y televisión luchando por ver las cosas siempre de una manera diferente. Cree que la normalidad está sobrevalorada y por eso no teme buscar reacciones de sorpresa/shock mediante sus textos y/o declaraciones.

Licenciada en Comunicación Audiovisual por la Universidad Complutense, imparte master classes de cultura pop, estilo de vida y moda en diversas universidades. En Cosmopolitan, analiza tendencias, noticias y fenómenos desde un prisma empoderador.