Las acusaciones de acoso sexual y maltrato psicológico a Íñigo Errejón subrayan la importancia de no sólo reconocer las 'red flags' que alertan que alguien puede ser un maltratador, sino de advertir incluso aquellas que son más sutiles para saber cómo actuar. Por eso hablamos con Olga Barroso Braojos, autora de ‘El amor no maltrata’ (Shackleton books, 2024), un libro en el que analiza el comportamiento de los maltratadores. Pero antes de comenzar, resulta esencial señalar de qué hablamos cuando hablamos de un maltratador.

"Un maltratador es quien emite agresiones emocionales, sexuales, psicológicas y físicas"

“Lo habitual es que nos centramos en las acciones que puede cometer y por supuesto, decimos que un maltratador es quien emite agresiones emocionales, sexuales, psicológicas y físicas, pero resulta también relevante analizar el fin y la motivación que tiene la relación de pareja. Son hombres que buscan subordinar a la mujer y que pretenden que ella viva para ellos; que lo haga todo para y por ellos. Este modo de estar en pareja y esa motivación son puntos clave para definir a un maltratador más allá de las agresiones”, dice Barroso.

‘Red flags’ a tener en cuenta

Olga Barroso comenta que al comenzar la relación, en muchas ocasiones los maltratadores, lejos de emitir una conducta negativa, ponen en marcha el denominado 'love bombing'. Se trata de los gestos exageradamente románticos que llevan a cabo aquellos que emplean el romanticismo para maquillar una personalidad controladora. Lo complicado de este tipo de comportamiento, que se adentró en la cultura pop de la mano del romance exprés entre Julia Fox y Kanye West, es determinar cuándo realmente se trata de un gesto romántico y cuándo en realidad es una estratagema cuya finalidad es el control y la vigilancia.

"El funcionamiento tan narcisista y la búsqueda de control y poder los terminará por hacer contigo"

“Hay que aprender a ver si ese hombre está siendo excesivamente afectuoso contigo pero en otros contextos, como el laboral, el social y el familiar, está buscando siempre ser el que destaca y el que maneja los temas importantes. Si estás viendo que en esas esferas funciona así y contigo tiene esas muestras de afecto exageradas, es una enorme 'red flag', porque ese funcionamiento tan narcisista y esa búsqueda de control y poder los terminará por hacer contigo, aunque todavía no haya hecho nada negativo. Este es un aspecto que se mira poco y creo que con el caso de Errejón, queda aún más claro. Hay que aprender a mirar cómo es su relación en general, en otros contextos y si está movido por el poder y por buscar dominar en otros ámbitos. Es importante saber que lo terminará por hacer igual contigo”, advierte Barroso. “Cuando esas manifestaciones afectivas son extremas, nos tiene que alertar, porque si todavía no te conoce y si aún no sabéis el uno del otro, ¿a qué viene ese interés tan exagerado? No pinta bien”, añade.

"Es vital analizar si la relación es ecuánime"

Considera igualmente interesante analizar cómo reacciona esa persona cuando tienes éxito, cuando eres la que puedes tomar decisiones dentro de la relación o ser quien está decidiendo algún modo de funcionar. Es entonces cuando es vital analizar si la relación es ecuánime, pues es cuándo serás capaz de negociar y entender que hay una alternancia. “Si ve mal que tomes decisiones, es una 'red flag', al igual que si te acusa de ser dominante o competitiva. También hay que ver si es capaz de emitir conductas de cuidado hacia ti y si lo vive bien, porque a veces alguien puede cuidarte, pero notas que no hay tanta satisfacción en el cuidado como en otra cosa”, explica.

Cómo actuar

Resulta esencial hablar y analizar la situación con gente de confianza que sea capaz de ofrecer un análisis externo. “Hablar fuera de la relación es importante. A veces cuesta entender en los casos de maltrato que la víctima no lo haya detectado, pero ocurre porque cuando estás en una relación y la vives como protagonista, no lo ves desde el papel de crítica y observadora externa. Si estuvieras en el papel de analista, te darías cuenta de lo que ocurre, pero la relación te exige ser la protagonista que se confía encariña y confía, y desde esa posición es desde la que te va a anular. La única forma de vencerlo es recurrir a tus amigas y a un contexto de confianza para que analicen lo que pasa y así poder obtener una valoración esencial”, asegura.

Por descontado, también es importante hablar con la persona implicada, aunque resulta completamente normal que esa persona cohiba a la víctima e incluso la pueda coaccionar en el instante en el que la acuse de tiquismiquis o de ser susceptible. “La información es poder. La reacción de alguien saludable sería comprender que puedas tener dudas y aportes tu punto de vista y que reaccione con respeto y comprensión. Si ante esa exposición se molesta o si no puede aceptar que no sea él quien pone las normas y cree que no se le puede desautorizar, esa información te vendrá bien”, dice la experta en violencia de género, trauma y apego.

"Muchas víctimas no denuncian ante el riesgo de revictimización"



Considera que es muy importante que el contexto alrededor sea lo suficientemente protector para que la víctima se pueda sentir segura al hablar y se agarre a la confianza necesaria para poder contarlo. Como el contexto social no es protector, es lógico que la mujer tenga miedo, pues al hablar, como hemos observado en el caso Errejón, en muchas ocasiones las mujeres no se encuentran protegidas, sino que son puestas en duda. La actriz Elisa Mouliaá empleó las redes sociales para contar su experiencia de forma anónima y después, desveló su identidad. Esa misma noche, cuando algunos medios pusieron en duda la veracidad de sus palabras, decidió poner una denuncia en la que describe un episodio de agresión sexual. Lo que evidencia la situación es que muchas víctimas no denuncian ante el riesgo de revictimización y la forma en la que la cultura de la violación hace que las palabras de tantas mujeres sean puestas en duda.

“Automáticamente vas a ser etiquetada como boba por meterte en esa situación y aguantar; habrá siempre algún comentario que diga que has hecho algo mal y que por eso te ha ocurrido lo que te ha pasado. Hay que conseguir que a nivel global, el que una mujer diga eso no implique de forma automática que va a recibir comentarios negativo. Es vital también ser consciente de haber vivido violencia, ponerle nombre y darle un sentido a lo ocurrido, pues eso nos puede ayudar a no repetir ciertos patrones", asegura.

Pero, ¿cómo evitar volver a caer en un patrón de maltrato? “Conviene observar otros modelos de relación, modelos sanos, modelos basados en el respeto, en la confianza, en el amor, y de ahí tratar de vincularte con personas que te puedan ofrecer eso mismo. Ser consciente y verbalizar qué cosas estás dispuesta y no estás dispuesta a tolerar a su vez te pueden ayudar a no repetir patrones de este tipo: si tienes claro qué cosas no quieres tener y vivir en tu vida , dónde están tus limites y cuáles son tus necesidades, te puede ayudar a que, en el caso de que experimentes alguna situación desagradable, te puedas ir de ahí cuanto antes”, explica Deborah Murcia, autora de ‘No soy yo, eres tú’ (Grijalbo, 2024).

Para finalizar, en el caso de que creamos que una amiga está en situación de maltrato, ¿cómo hemos de actuar? Olga Barroso indica que lo fundamental es estar a su lado, permitir que pueda hablar y dejarle claro que si habla, tiene contigo la garantía de que no va a ser juzgada, sino cuidada, porque es víctima de un delito. “Mientras que no tenga esa garantía, si es inteligente, se va a callar. En el caso de que sea posible, es conveniente darle ayuda profesional”, dice para terminar.

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Marita Alonso es experta en cultura pop y estilo de vida. Escribe acerca de fenómenos culturales desde una mirada feminista en la que la reflexión está siempre presente. No tiene miedo de darle una pincelada de humor a las tendencias que nos rodean e intenta que el lector ría y reflexione a partes iguales. Cuando escribe sobre relaciones, su objetivo es que la toxicidad desaparezca y que las parejas sean tan saludables como las recetas que intenta cocinar... Con dramáticos resultados, claro. Los fogones no son lo suyo.

Ha publicado dos libros ("Antimanual de autodestrucción amorosa" y "Si echas de menos el principio, vuelve a empezar") y colabora en diversos medios y programas de radio y televisión luchando por ver las cosas siempre de una manera diferente. Cree que la normalidad está sobrevalorada y por eso no teme buscar reacciones de sorpresa/shock mediante sus textos y/o declaraciones.

Licenciada en Comunicación Audiovisual por la Universidad Complutense, imparte master classes de cultura pop, estilo de vida y moda en diversas universidades. En Cosmopolitan, analiza tendencias, noticias y fenómenos desde un prisma empoderador.