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Está a la orden del día: apostamos a que, últimamente, has escuchado hablar de la palabra 'apego' más de lo que hubieras esperado. Y quizás hasta te sepas los nombres de los cuatro tipos de apego ya: apego seguro, evitativo, ansioso/ambivalente y desorganizado. Pero ¿has pensado alguna vez si existe la posibilidad que en ti destaque uno y que eso te esté afectando en todas tus relaciones? Como lo lees.
Según el psicólogo y autor del libro 'Cuatro estilos de apego', Lluís Rodríguez, el estudio de esta cuestión es una corriente que arrasó en la década de 1970 y que hoy se ha convertido en pieza fundamental de la terapia y la psicología. "En la infancia aprendemos a amar dependiendo del vínculo que creamos con nuestros cuidadores, y desarrollamos un estilo de apego que se activa en el momento en que tenemos una pareja sentimental. Existen formas de amar que son más conscientes y otras menos, pero esas conductas que repetimos con frecuencia son las que definen nuestro estilo de apego principal. Por ejemplo, las heridas de rechazo, abandono, humillación, traición o injusticia en la niñez, conforman un carácter que, de no trabajarse a nivel psicológico, generan sufrimiento, dependencia emocional...", cuenta.
Mónica Branni, psicóloga y sexóloga de Platanomelón, añade que, en pocas palabras, "las relaciones con las figuras parentales condicionan y determinan nuestro modelo de apego, es decir, la forma en la que nos disponemos a nivel emocional, cognitivo y conductual para vivir todas las relaciones futuras, especialmente, las de pareja. Entender los estilos de apego y las necesidades que estos cubren, nos ayuda a responder a preguntas como: '¿Por qué algunas personas tienden a buscar siempre el mismo tipo de pareja?', '¿por qué otras se sienten cómodas ligando, pero vulnerables cuando la cosa se pone seria?', '¿por qué hay quien tiene dificultades para tener relaciones estables y duraderas?'".
Todo esto parece complicado, pero en el fondo es más 'matemático' de lo que parece. Si te lo estás preguntando, sí, "se puede cambiar el estilo de apego, gracias a la terapia y los avances en neurociencia, que permiten la posibilidad de conseguir relaciones sanas, distinguir los elementos que imposibilitan la comunicación con la pareja y superar los obstáculos que impiden recibir y ofrecer afecto", completa Rodríguez. Pero para ello, primero hay que conocerlos bien.
LOS TIPOS DE APEGO EN LAS RELACIONES AFECTIVAS
Cada estilo de apego produce unos esquemas mentales que actúan como guiones a la hora de relacionarnos con una pareja. Branni nos ayuda a desgranarlos:
APEGO SEGURO
"La persona con un estilo seguro tenderá a elegir una pareja similar y buscará con más facilidad personas que cubran su necesidad de sentirse amada y aceptada. Por lo tanto, intentarán que su pareja le demuestre interés sin dobleces ni ambigüedades. No suelen tener dificultades en mantener vínculos estables y duraderos, confiando en la otra persona y creando espacios de autonomía y crecimiento individual. Por lo general, se sienten a gusto en la intimidad y con su independencia, enriqueciendo ambas generosamente", cuenta.
APEGO EVITATIVO
"La persona con un apego inseguro/evitativo suele mostrar carisma: es ingeniosa y le gusta ligar y recrearse en ello. Aunque se enamore, su tendencia a huir en cuanto sus coqueteos se convierten en algo más, es más fuerte que la confianza en el vínculo. Por lo general, le asusta vulnerarse y cuando se aleja de las personas con las que estableció un vínculo romántico, estas intentan reparar lo que se ha roto, sin resultados. Sus relaciones suelen ser intensamente sexuales y menos emocionales y, en cualquier caso, necesita cambiar de vínculos con frecuencia. La idea de amor para estas personas es algo difícil de creer y han desarrollado una coraza que les da la falsa ilusión de sentirse invulnerables a las emociones", continúa.
APEGO ANSIOSO/AMBIVALENTE
"La persona con un apego ansioso/ambivalente, cada vez que conoce a una nueva pareja experimenta momentos iniciales de gran euforia: la necesidad de simbiosis es fuerte, tanto que puede buscar con urgencia construir experiencias y nuevos recuerdos con ella. Aun así, a menudo elige personas que mantienen distancias, generando una duda perenne de si el sentimiento de amor es verdadero y mutuo. Puede que en estas relaciones se insinúen con fuerza emociones como celos, angustia y excesiva necesidad de proximidad, asimismo, cariño y enfado aparecen y desaparecen de forma impredecible. La fase de enamoramiento lo atrapa y su ansiedad de separación es intensa: la posibilidad de ser feliz y de amar desde la seguridad que puede ofrecer una relación consolidada es algo demasiado arriesgado e incluso desconocido", desarrolla.
APEGO DESORGANIZADO
"La persona con apego desorganizado suele ser inconsistente con la forma en que se relaciona con los demás, ya que su historia de vida contempló traumas o estructuras familiares desordenadas: aunque sienta necesidad y deseo de tener una relación amorosa puede que la evite por miedo al sufrimiento o al abandono. Tiende a proyectar sus inseguridades en los demás y anticiparse a ellas, lo que les hace percibir a las personas que aman de forma negativa, ya que son potencialmente peligrosas. Su forma de estar en las relaciones puede ser intermitente y caótica, intentando conciliar su necesidad de autonomía soledad y el deseo de ser amada", concluye.
CÓMO CAMBIAR EL ESTILO DE APEGO
Como todo proceso psicológico, el paso principal es identificar qué estilo de apego destaca más en tu forma de vincularte, y por supuesto, eso será más fácil gracias a un proceso de terapia. "A través del acompañamiento de profesionales, podemos entender de dónde venimos y cómo expresamos nuestro estilo de apego", añade Branni.
Una vez que esto se estudia con acompañamiento (¡y paciencia!), nos servirá "para moldear nuestra forma de vincularnos y poder tener relaciones más sanas y equilibradas", concluye.
La conocida psicóloga María Esclapez, sintetiza en una de sus ilustrativas publicaciones los tipos de apego. Fíchalos en esta galería:
Silvia Lorente es experta en estilo de vida, 'celebrities' y sexualidad y especializada en cultura pop 'millennial'.
Se licenció en Periodismo en la URJC de Madrid, estudió un módulo de doblaje, un máster de DJ y tiene más de 10 años de experiencia en el manejo de plataformas digitales y redes sociales (escribió y ganó premios con su blog de moda y 'celebrities', 'La Otra Horma del Zapato', y coordinó el equipo de moda y belleza en el departamento digital de la agencia Globally durante dos años). Colaboró con InStyle, Harper's Bazaar y GQ, y genera contenido para Cosmopolitan desde 2015.
En sus ratos libres, pincha como DJ en eventos y echa las cartas del Tarot a quien tiene dudas sobre su futuro.
'Pss': Si te apetece jugar con ella al Trivial de 'Friends' o 'Sexo en Nueva York', has de saber que tienes las de perder.











