No siempre se trata de correr más rápido, saltar más alto o resistir más. A veces, lo que realmente hace la diferencia es una mirada, una palabra o una presencia silenciosa desde la banda. Esa persona que está ahí, incluso cuando fallas. Que no te juzga, que simplemente cree en ti. En el deporte, como en la vida, el entorno lo es todo. Y eso es justo lo que han vivido Adrián Ben y Águeda Marqués, una pareja que ha convertido su vínculo en una fuerza compartida dentro y fuera de la pista. Ambos son los protagonistas de la campaña porque reflejan a la perfección el mensaje de YOU GOT THIS y el efecto banda.
Un mismo camino, una misma pasión
Adrián Ben, campeón de Europa y diploma olímpico en Tokio 2020, y Águeda Marqués, finalista de 1500 metros en los Juegos Olímpicos de París 2024, comparten más que el amor por el medio fondo: comparten vida, entrenamientos y un sueño olímpico que se ha hecho realidad para ambos. “Que uno de tus mayores apoyos esté contigo en los momentos de más nervios es una pasada”, reconocen los dos. “Es algo muy bonito y especial. Por supuesto, hay que saber llevarlo porque a veces hay mucha presión, pero que la persona con la que compartes tu vida comparta también tu misma pasión y te entienda es maravilloso”.
Su historia comenzó en 2014, cuando se conocieron en Segovia, la ciudad natal de Águeda. En 2016 coincidieron en una concentración y fue en 2018, tras la vuelta de Águeda de Estados Unidos, cuando su relación se consolidó. Desde entonces, entrenan juntos y viven en la residencia Joaquín Blume de Madrid. “Somos un verdadero equipazo”, dicen entre risas, con una complicidad que traspasa la pista.
El apoyo como parte del rendimiento
En un entorno donde la presión por rendir al máximo puede llegar a ser asfixiante, la nueva campaña de adidas, You Got This, pone el foco en lo esencial: el apoyo emocional. Porque detrás de cada atleta que brilla hay una red de personas que lo sostienen. La marca quiere desarmar esa presión negativa que a menudo viene desde la banda, el banquillo o incluso el entorno cercano, lo que ellos llaman el ‘Efecto de la Banda’, es decir, el impacto tanto positivo como negativo de los comportamientos desde la banda.
El estudio global que acompaña la campaña revela que 4 de cada 5 atletas han experimentado comportamientos poco útiles desde la banda: frases como “Tienes que ganar” o “¿Eso es todo lo que puedes dar?” que, lejos de motivar, desmotivan. Con You Got This, adidas invita a transformar ese ruido en aliento, en energía que empuje, no que frene.
Una carrera de fondo emocional
El caso de Águeda en París es un ejemplo de cómo el apoyo puede marcar la diferencia. Tras un proceso clasificatorio complicado, logró la mínima a última hora. Tuvo que enfrentarse a tres carreras, incluida una repesca, antes de llegar a la final de 1500 metros. Contra todo pronóstico, lo consiguió. Y allí, en esa pista olímpica, se hizo atleta con mayúsculas. “Que Adri estuviera ahí, viviendo todo conmigo, fue increíble”, ha contado en varias entrevistas. Su historia se volvió viral, pero para ella lo más importante no fue la visibilidad, sino el proceso compartido.
Para reforzar esta idea, adidas ha lanzado los Sideline Essentials, una guía con principios para ayudar a padres, entrenadores y compañeros a convertirse en ese soporte que los deportistas realmente necesitan. Porque el rendimiento también se entrena desde lo emocional. Y porque muchas veces el verdadero obstáculo no está en los músculos, sino en la cabeza.
En este sentido, otros nombres como Aitana Bonmatí o Lamine Yamal, también protagonistas de la campaña, han coincidido en una misma idea: sin apoyo emocional, muchos de sus logros no habrían sido posibles. Adrián y Águeda lo tienen claro: su mejor marca no está en el cronómetro, sino en el equipo que forman juntos.
You Got This no es solo un eslogan: es un recordatorio de que todos jugamos un papel. Desde la banda, desde casa o desde un carril contiguo en el tartán. Porque cuando alguien cree en ti, todo cambia.
Piluca Santos es periodista especializada en moda y belleza, aunque lo que realmente le hubiera gustado en la vida es ser modelo. Podría haber arrancado su trayectoria profesional ganando Elite Model Look, pero nunca se presentó (por falta de centímetros, obvio) y prefirió empezar su carrera en Vocento. Primero en la revista Pantalla, especializada en cine y televisión, y, más tarde, en Mujerhoy. Y, desde entonces, aunque nunca se ha subido a una pasarela, siempre ha estado vinculada al periodismo de moda y belleza en revistas de lifestyle, como la citada Mujerhoy, InTouch, Divinity, Mujer.es, Woman, Lecturas, InStyle, Clara, El Mueble, Elle, Marie Claire..., e incluso ha pasado por las revistas de 'Gran Hermano', 'La Voz'... Ahí es nada.
Actualmente, además de teclear en Esquire y Vozpópuli, trabaja en el departamento de comunicación de una marca cosmética. Vamos, esta chica es, como diría la gran Paquita Salas, una periodista 360: lo mismo te redacta una nota de prensa, que te recomienda los mejores retinoides o te cuenta las últimas novedades en champús anticaída. No hay nada en el mundo que le guste más que probar productos de belleza. Y sí, es de esas personas que cada vez que un pintalabios cae en sus manos tiene que estrenarlo, aunque siempre acabe usando el mismo 'lip combo'. Analiza con lupa los INCIS de los cosméticos y está encantada de ayudarte si alguna vez tienes alguna duda sobre belleza. A veces siente que Sephora se está perdiendo un gran talento.
Con 8 años les dijo a sus padres aquello de "papás, quiero ser periodista". En 2006, por fin, pisó por primera vez la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense. Allí, además de catar una buena cantidad de palmeritas de chocolate de la mítica cafetería, reafirmó su vocación: quería vivir para escribir (o sobrevivir escribiendo, que es parecido, pero no es lo mismo). Sin embargo, después de licenciarse, pensó que le podía sacar más partido a su don de gentes y estudió un Máster en Dirección de Comunicación en CESMA Business School, donde le explicaron que un relaciones públicas no era una persona que repartía flyers, sino un 'guest relation'. Y, oye, sí que lo aprendió bien porque esta formación, sumada a su experiencia como periodista, le sirvió para trabajar en la agencia de Comunicación y Relaciones Públicas Omnicon, catalogada como una de las mejores del mundo. Madrugadora por convicción (y obligación, Piluca tampoco quiere engañar a nadie porque los artículos no se escriben solos), todavía no ha sacado tiempo para escribir una chick lit, su gran proyecto de futuro. Casi todos los días lo intenta. Casi el lunes, casi el martes, casi el miércoles... Pero ese mañana nunca llega ¿o sí?






