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Nunca tendremos del todo claro si el responsable es el maldito algoritmo o el creciente interés, pero el cortisol se ha convertido en el protagonista de TikTok al ocasionar, según los usuarios, que haya quienes tienen un bajo deseo sexual, problemas para perder peso o incluso la denominada “cara cortisol”.
Entre las fórmulas que en las redes sociales se ofrecen para rebajar los niveles de cortisol se encuentra el abandono de la cafeína, incluir una ingente cantidad de suplementos en la dieta y superar los 10.000 pasos diarios. Y aunque por descontado abogar por un estilo de vida saludable no es nunca algo nocivo, sí lo es la batalla en ocasiones carente de sentido que tantas personas han emprendido contra el cortisol.
“Los niveles de cortisol se elevan como respuesta al estrés y sus receptores se encuentran repartidos por todo el organismo, por lo que interviene en los sistemas nervioso, inmunitario, cardiovascular y respiratorio, principalmente. Este proceso es natural de nuestro organismo, necesario para obtener energía y hacerle frente ante una situación estresante, pero puede provocar diversos síntomas si se prolonga en el tiempo por estados de estrés crónico”, explica el Dr. Jacinto Valverde, internista y colaborador de MARNYS.
Comenta que la forma de mantener unos niveles de cortisol estables es aprender a controlar los episodios de estrés con hábitos en nuestro día a día, como técnicas de relajación y la práctica de ejercicio habitual, llevar una rutina de descanso adecuada y una alimentación consciente que nos ayude a evitar la ansiedad con la comida. “Además, hay ingredientes que son especialmente útiles frente a estas situaciones de estrés y que promueven la relajación e incluso ayudan en el descanso nocturno, como la melatonina, la pasiflora, la valeriana y la L-Teanina, que podemos encontrar en forma de complementos alimenticios como 'Relahelp Dream'. También hay otros que, además de favorecer la relajación, también ayudan a mantener un buen estado de ánimo, como el L-triptófano o la ashwagandha”, dice.
Sole Urrutia, directora nutricional de 'Advanced Nutrition Programme', matiza que el cortisol no es el enemigo 'per se', pues lo necesitamos para funciones básicas como levantarnos por la mañana o mantenernos concentrados. “El problema llega cuando está constantemente elevado, porque el cuerpo no descansa y todo empieza a resentirse: duermes mal, te sientes agotada, acumulas grasa abdominal, y en la piel aparecen problemas como acné, rojeces o envejecimiento prematuro. En ese punto, ya no es sólo estrés, sino un aviso de que algo no va bien”, comenta.
Habla también de la denominada "cara de cortisol", que hace referencia a ese rostro algo hinchado, cansado, como si llevaras una temporada de poco descanso y mucho estrés. “Básicamente, cuando el cortisol, la hormona del estrés, está elevado durante mucho tiempo, puede provocar retención de líquidos e inflamación y se acaba notando en la cara. Eso sí, no toda la culpa se le puede echar al cortisol; muchas veces el problema viene de hábitos como una mala dieta, falta de sueño o incluso la deshidratación. En TikTok han simplificado el tema, pero lo importante es recordar que el estrés crónico afecta y no sólo al rostro, sino también a nuestra salud general”, advierte.
“Algo que también puede producir el cortisol es una alteración en la función barrera de la piel, que lleva desde a brotes de acné hasta a casos de hipersensibilidad muy similares a la rosácea. Por eso, relajarnos y cuidar nuestra piel es clave para evitar que el impacto sea visible”, dice.
¿Y si los efectos del cortisol alto son sistémicos?
Y es aquí donde conviene hablar del libro 'El cortisol no sube solo, sube con el alquiler' (Montena, 2025), de Sarah Belén Olarte. Frente al auge de discursos individualistas sobre la salud mental, la autora cuestiona el reduccionismo neuroquímico y la cultura del "todo depende de ti" que impera en la divulgación actual.
"Los neurotransmisores no se liberan por sí solos. Tu malestar no es un fallo individual. Es el sistema. Y también es tu historia. Conocerla es el primer paso para cambiar lo que puedas... y dejar de cargar con lo que nunca fue tuyo”, dice Sarah Belén Olarte.
Y si consideramos necesario hacer estas aclaraciones es porque los expertos consultados señalan constantemente que todo puede arreglarse “rebajando el estrés”, pero el sistema no ayuda a hacerlo, por lo que puede entonces entrar en juego la culpa y la sensación de no estar haciendo las cosas bien. Tampoco ayuda que las redes, cada vez más obsesionadas interesadas por el bienestar, hayan encontrando en el cortisol un imán e visitas y 'likes'.
“Esta tendencia refleja el cambio que observamos en la sociedad, impulsado por la creciente digitalización de la salud y el poder de las modas de bienestar en redes sociales", dice la Dra. Rachael Kent, profesora titular del King's College de Londres. “El lema central de esta tendencia es, en última instancia, reducir el estrés, pero la medicalización del lenguaje utilizado para promoverla está ganando popularidad”, apostilla.
Por supuesto, con la cercanía del verano, la silueta preocupa a las internautas, que acuden a las redes sociales para encontrar métodos para alcanzar la figura deseada. Y es aquí donde el cortisol vuelve a aparecer, pues se habla de la “tripita de cortisol”.
“El cortisol elevado está directamente relacionado con esa ‘tripita’ que tanto nos preocupa. Cuando vivimos en modo estrés continuo, el cuerpo interpreta que debe almacenar energía, y la grasa tiende a acumularse en la zona abdominal. Además, esta hormona puede aumentar el hambre, sobre todo por alimentos poco saludables, y alterar los niveles de azúcar en sangre. Así que sí, es real, pero con una buena gestión del estrés y una dieta equilibrada, se puede contrarrestar”, dice Sole Urrutia.
“Existen diversos factores que influyen en nuestro peso, la regulación hormonal es uno de ellos y, de hecho, tiene gran importancia. El estrés provoca una alteración en ciertas hormonas como ocurre con el cortisol, que concretamente es una hormona glucocorticoide”, añade Valverde antes de aludir a esos hábitos alimenticios que Urrutia comenta. “En el caso de este tipo de hormonas glucocorticoides, un aumento de sus niveles favorece el consumo de alimentos considerados como 'reconfortantes' y que proporcionan alivio a corto plazo, pero que tienen un alto contenido en grasa y azúcar, ingredientes relacionados con los procesos inflamatorios. Por esta razón, durante estados de estrés, es habitual que nuestros hábitos alimenticios cambien y nos sintamos más 'hinchados' o incluso que aumentemos de peso”, dice para terminar.
Pero no olvidemos las palabras de Sarah Belén Olarte. “Lo que vives no sólo depende de ti, y entenderlo es liberador”, sentencia la autora, que recuerda que la clase social, el acceso a vivienda, el género, la familia y la precariedad son asuntos vitales a tener en cuenta que, lamentablemente, en muchas ocasiones poco dependen de nosotras. Y no sé si esto ayuda a rebajar el cortisol pero desde luego, sí a sentir algo menos de culpa y, por ende, a respirar un poquito mejor durante un rato.
Marita Alonso es experta en cultura pop y estilo de vida. Escribe acerca de fenómenos culturales desde una mirada feminista en la que la reflexión está siempre presente. No tiene miedo de darle una pincelada de humor a las tendencias que nos rodean e intenta que el lector ría y reflexione a partes iguales. Cuando escribe sobre relaciones, su objetivo es que la toxicidad desaparezca y que las parejas sean tan saludables como las recetas que intenta cocinar... Con dramáticos resultados, claro. Los fogones no son lo suyo.
Ha publicado dos libros ("Antimanual de autodestrucción amorosa" y "Si echas de menos el principio, vuelve a empezar") y colabora en diversos medios y programas de radio y televisión luchando por ver las cosas siempre de una manera diferente. Cree que la normalidad está sobrevalorada y por eso no teme buscar reacciones de sorpresa/shock mediante sus textos y/o declaraciones.
Licenciada en Comunicación Audiovisual por la Universidad Complutense, imparte master classes de cultura pop, estilo de vida y moda en diversas universidades. En Cosmopolitan, analiza tendencias, noticias y fenómenos desde un prisma empoderador.












