La obesidad ha aumentado de manera alarmante en las últimas décadas y sigue en ascenso. Según el estudio 'Global Burden of Diseases, Injuries, and Risk Factors Study (GBD)', la prevalencia global del sobrepeso y la obesidad se ha duplicado en todas las edades y géneros. Además, las proyecciones indican que, para 2050, estas cifras aumentarán drásticamente.

En España, el 55,8% de la población adulta tiene sobrepeso, y el 18,7% padece obesidad, situando al país entre los de mayor prevalencia en Europa. Además, según datos publicados por el World Obesity Atlas (2025), el 50% de la población adulta española tiene actualmente un IMC elevado, lo que generalmente indica que una persona tiene sobrepeso u obesidad.

¿A qué se debe este aumento? "El aumento de la obesidad se debe a una combinación de factores interconectados. El sedentarismo, impulsado por la digitalización y la urbanización, ha reducido la actividad física, mientras que el consumo de alimentos ultraprocesados y bebidas azucaradas ha desplazado las dietas saludables. Además, el entorno actual favorece hábitos poco saludables, con fácil acceso a alimentos hipercalóricos y menos oportunidades para el ejercicio", explica Sayoa Alzate, Scientific Researcher en PronoKal.

La experta sostiene que el estrés y la falta de educación nutricional influyen en las decisiones alimentarias y, aunque la predisposición genética puede jugar su papel, los factores ambientales y el estilo de vida son los principales responsables del aumento global de la obesidad.

Efectos de la obesidad en nuestra salud

consejos para tratar la obesidad
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Más allá del peso, la obesidad tiene graves consecuencias metabólicas y osteomusculares. "A nivel metabólico, aumenta el riesgo de desarrollar diabetes tipo 2, hipertensión, dislipemia y síndrome metabólico, condiciones que incrementan la probabilidad de sufrir enfermedades cardiovasculares y ciertos tipos de cáncer. A nivel osteomuscular, la obesidad acelera el desgaste articular, favoreciendo la osteoartritis y el dolor articular, además de afectar la estructura ósea y la movilidad, lo que impacta en la independencia y calidad de vida de las personas", señala.

Por este motivo, la experta destaca que es fundamental entender que el tratamiento de la obesidad no debe centrarse únicamente en la pérdida de peso, sino en la mejora de la composición corporal, priorizando la preservación de la masa muscular. Esto garantiza que la reducción de peso se realice de manera saludable y sostenible, promoviendo una mejor calidad de vida y actuando de forma preventiva frente a las múltiples consecuencias negativas de la obesidad.

La obesidad reduce tanto la esperanza como la calidad de vida. Algunos de los datos más alarmantes, como los proporcionados por un estudio del Instituto Nacional del Cáncer de EE. UU., señalan que la obesidad de clase III (IMC ≥ 40) puede acortar la vida hasta en 14 años.

"Las personas que padecen obesidad suelen experimentar una serie de limitaciones físicas que afectan su bienestar diario. La fatiga crónica, el dolor articular y la dificultad para moverse o realizar actividades cotidianas reducen su independencia y calidad de vida. Además, la obesidad tiene un fuerte impacto en la salud mental, aumentando el riesgo de sufrir ansiedad, depresión y trastornos del estado de ánimo", matiza Alzate.

Obesidad y salud mental: no es sólo exceso de grasa

salud mental y sobrepeso
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La obesidad y la salud mental están estrechamente relacionadas y se retroalimentan: mientras que la obesidad puede provocar problemas de salud mental, los trastornos del estado de ánimo también afectan al sobrepeso. De hecho, hay estudios que indican que las personas con obesidad tienen un 55% más de riesgo de desarrollar depresión con el tiempo, y las personas con depresión tienen un 58% más de riesgo de tener obesidad.

"La ansiedad puede llevar a algunas personas a comer en exceso como una forma de autoconfort, y los estados depresivos pueden reducir significativamente la motivación y la energía, lo que hace que sea más difícil para una persona mantenerse activa y hacer ejercicio, un factor clave en la prevención y el manejo de la obesidad", advierte la experta.

Es por eso que el tratamiento de la obesidad debería considerar el bienestar de manera integral, reconociendo que la salud física y mental están profundamente conectadas.

Cómo abordar los problemas asociados con la obesidad

"Debido a la complejidad de esta patología, su abordaje debe ir más allá de la simple reducción de peso y centrarse en un tratamiento integral que contemple todos los factores que influyen en su desarrollo y mantenimiento. Un enfoque multidisciplinario en el tratamiento de la obesidad es esencial para garantizar resultados efectivos y sostenibles en el tiempo", señala la experta.

  • Un plan nutricional que asegure una correcta distribución de macronutrientes y la preservación de la masa muscular.
  • Un programa específico de actividad física enfocado en la conservación de la masa y la función musculares, priorizando los ejercicios de fuerza en combinación con ejercicio cardiovascular.
  • Apoyo emocional para mejorar la relación con la alimentación, aprender a mantener los cambios en el estilo de vida y sentirse acompañado durante el proceso.

El cerebro y su relación con la comida

comportamiento del cerebro con la comida
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Más del 41% de las personas con sobrepeso u obesidad presentan alimentación emocional. "A nivel cerebral, las personas con obesidad experimentan alteraciones en los mecanismos que regulan el hambre y la saciedad, con una mayor necesidad de ingesta para sentir satisfacción. Este fenómeno, ligado al hipotálamo y el hipocampo, está relacionado con la sensación de recompensa y desmiente el mito de que la obesidad es solo cuestión de 'fuerza de voluntad'", explica el Dr. Albert Lecube, jefe de Endocrinología y Nutrición del Hospital Universitario Arnau de Vilanova (Lleida).

Este experto señala también que nuestra relación con la comida se construye desde la infancia, a través del aprendizaje y la educación: "Premiar a los niños con alimentos altamente calóricos puede generar patrones difíciles de romper en la adultez, mientras que fomentar hábitos saludables desde pequeños ayuda a desarrollar una mejor relación con la comida".

Nutrición inteligente

ensaladas sanas
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Es importante entender que todos los grupos alimenticios son importantes para tener una alimentación equilibrada y saludable, lo cual es vital para que el organismo funcione correctamente y tengamos energía durante todo el día. Los grupos alimenticios que no pueden faltar en una dieta saludable son:

  • Proteínas: las proteínas de alto valor biológico son fundamentales para la síntesis de enzimas y hormonas, así como para la regeneración y el mantenimiento del tejido muscular. Además, son saciantes, por lo que ayudan a controlar el apetito.
  • Frutas y verduras: ricas en vitaminas, minerales y fitonutrientes, con propiedades antioxidantes y antiinflamatorias. La fibra dietética presente en estos alimentos favorece la salud intestinal al modular el microbioma y mejorar la motilidad digestiva.
  • Grasas saludables: son fundamentales, ya que proporcionan energía y ayudan en la absorción de vitaminas liposolubles (A, D, E, K) y en la modulación del sistema inmunológico. Los omega-3 han demostrado efectos cardioprotectores y neuroprotectores.
  • Hidratos de carbono complejos: aportan fibra, favorecen la saciedad, contienen vitaminas del grupo B y nos dan energía para el día a día

Así que, ya lo sabemos: frente a la obesidad, es importante ponerse en las manos adecuadas que nos ayuden a modificar patrones con un abordaje multidisciplinar. Psicólogos, médicos, nutricionistas y especialistas en actividad física pueden ayudar a las personas con obesidad a mejorar su relación con la alimentación y adoptar hábitos más saludables de forma sostenible.

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Isa Espín es periodista especializada en moda, belleza y estilo de vida. Escribir es su profesión y usarse como conejillo de indias, para probar todas las tendencias cosméticas, su pasión. Tiene una manía: no puede llevar más de seis meses el mismo corte de pelo y ya no recuerda cómo son sus uñas sin pintar. Le encanta probar diferentes tipos de maquillaje, coleccionar perfumes y las cremas naturales. A lo mejor se olvida las llaves en casa, pero un buen iluminador facial, un eyeliner y una máscara de pestañas son obligatorias en su bolso. Estudió el Grado en Documentación y el Grado en Periodismo en la Universidad de Murcia. Además, cuenta con el posgrado de Locución y Presentación de Televisión, de RTVE, y el de Marketing Digital de Moda, de la UCJC, de Madrid. Tuvo un blog de moda y belleza que terminó derivando en su propia newsletter personal y ha trabajado en varios medios como redactora y Social Media.  
   Lleva una década escribiendo en medios digitales. Ha trabajado para La Verdad, XLSemanal (ABC) y 20minutos, entre otros. Actualmente, colabora en Cosmopolitan y Mujer.es. Es adicta a las gangas, enamorada del café y la gastronomía, y -en su tiempo libre- practica ballet. Experimentar es lo suyo, a veces las cosas le salen bien y otras veces, se ríe y nos las cuenta.