- Las increíbles propiedades de las piedras mágicas
- 6 ideas para desconecta tu mente y recuperar tu energía
- 3 formas de limpiar la casa de malas energías para atraer la buena suerte a tu vida
Seguro que conoces a alguna persona que brilla de forma desmesurada. Suele ser gente despreocupada, optimista y luminosa que, sin demasiado esfuerzo, destaca entre la multitud. Es el caso de la cantante Taylor Swift o el actor Keanu Reeves. ¿Qué tienen que irradian tan buen rollo? Pues que vibran alto, un concepto que se ha hecho muy popular en los últimos años.
Una base científica
Aunque el tema entraría dentro de las pseudociencias, hay ya científicos que lo defienden como una útil herramienta. Por ejemplo, la geofísica Carolina Buffoni, autora del libro
‘El poder de la vibración’ (ed. Alienta), que afirma que "para comprender su significado, es importante considerar que la física cuántica ha establecido un nuevo paradigma que afirma que todo en el universo es energía en vibración". Partiendo de esa base, la experta señala que nuestros pensamientos y emociones son formas de energía oscilante que podemos usar en nuestro beneficio.
"Cuando decimos que queremos vibrar alto, estamos expresando nuestro deseo de elevar nuestra fuerza y, con ella, nuestra capacidad de creación", explica Buffoni. Si se consigue, "la energía es positiva, elevada, ordenada y armoniosa –cuenta Elena Andreiñua, ingeniera y cofundadora junto a su hermana Begoña de la Escuela Victoria Regia, donde realizan talleres sobre ello–. Por el contrario, cuando alguien vibra bajo estamos haciendo referencia a que su energía es densa, negativa, baja y caótica". Según esta experta, cada ser humano tiene su propia frecuencia energética. Sin embargo, apunta, "no es algo que se consiga de la noche a la mañana, es un proceso que requiere práctica, consciencia y mucha constancia".
La ley de la atracción
Mientras las emociones negativas (miedo, culpa, sufrimiento e ira) tienen una baja frecuencia, las positivas (gratitud, compasión, alegría y calma) tienen una alta frecuencia. "De todas ellas, la más poderosa es la gratitud –subraya Clara Alfaro, psicóloga clínica y terapeuta de sonido–. Por eso, la forma más sencilla de elevar tu frecuencia es agradecer cada día todo aquello que posees. Aunque sean cosas que te parezcan obvias, como un techo bajo el que vivir, tener comida en la mesa, salud, una familia, amigos, un trabajo...". Además, Alfaro recuerda la importancia de la Ley de la atracción, según la cual uno no atrae a su vida eso de lo que carece, sino aquello que manifiesta. De ese modo, si emanas emociones de baja frecuencia, recibirás lo mismo. "Cuanto más te quejas y más miedo tienes, peor te van las cosas En cambio, cuanto mayor es tu frecuencia, más cosas bonitas te ocurren", concluye Clara Alfaro. Pero este no es el único beneficio.
Grandes beneficios
Elevar tu frecuencia vibratoria también te aporta un mayor bienestar psicológico. "Gracias a ello, podemos experimentar emociones más amables y una mayor estabilidad a la hora de afrontar reveses, disgustos, enfados o duelos", indica Elena Andreiñua. La experta añade que, además, se logra una mayor claridad mental, ya que al meditar y cuidar de nuestro cuerpo, se reduce el estrés y el cerebro está más enfocado. Otra de las ventajas, según Andreiñua, es que, de forma inconsciente, acabarás relacionándote con personas más positivas y establecerás relaciones más sanas y plenas". Andreiñua destaca que, sobre todo, se logra un propósito de vida ya que ayuda a "conocer nuestros dones y capacidades y, en consecuencia, desarrollamos nuestra existencia con el sentido y la certeza de que estamos viviendo como hemos elegido nosotros, no como nos han impuesto". Por último, recuerda que el impacto no sólo recae en una misma, sino también en quienes nos rodean. "Nos ayuda a afrontar y resolver los problemas de una manera más efectiva y a tomar decisiones más sabias y efectivas", concluye.
Diario de gratitud
Para iniciar el camino que te lleve a vibrar alto, Clara Alfaro propone crear un diario de agradecimientos, "una herramienta sencilla, bonita e hiperpotente". Y aclara que, aunque al principio se haga de forma algo cerebral, hay que trabajarlo para que acabe siendo de corazón. Hasta lograr "una gratitud no de palabra, sino de sentimiento", matiza. Para animarse a ello, recuerda que en la Universidad de California el psicólogo Robert A. Emmons y su equipo realizaron un estudio en el que los participantes llevaban un diario semanal. Un grupo escribía qué les enfadaba, otro por qué sentían agradecimiento y el tercero anotaba eventos neutrales. Tras diez semanas, los que escribían por qué estaban satisfechos se sentían un 25% mejor que el resto, rendían una hora y media más de media y referían menos problemas de salud.
Los pies en la tierra
Otra herramienta interesante para elevar la vibración es una técnica que se hizo muy conocida en España porque la practicaba el entrenador de fútbol Luis Enrique: el 'grounding' o 'earthing', que consiste en andar descalzo sobre hierba, tierra o arena. "Las suelas de goma y el asfalto contribuyen a que en nuestro cuerpo se produzcan procesos inflamatorios", advierte Alfaro. Por el contrario, caminar sin calzado logra que se produzca "un intercambio de electrones beneficioso para el sistema inmune y la salud", revela. Lo ideal es hacerlo entre 40 y 60 minutos al día. ¿Los resultados? Mejora el sueño, la circulación de la sangre y la cicatrización de heridas, y se reduce el dolor, la ansiedad, la depresión y la irritabilidad. "Una vez eres consciente de su poder, ir al campo, la playa o la montaña será imprescindible para ti", asegura. Además, Alfaro anima a respirar de forma consciente porque ayuda a disminuir la tensión y el estrés. Tanto como descansar bien: "Las horas que se necesiten", apunta.
Bravo por la música
También la música y el sonido pueden aumentar la frecuencia vibratoria. La meditación sonora es perfecta para lograrlo, y muy recomendable "si la meditación tradicional te cuesta", apunta Clara Alfaro. Se realiza con cuencos tibetanos o gongs, cuyo hipnótico sonido, explica la terapeuta, proporciona "innumerables beneficios, tanto físicos como mentales, emocionales y energéticos". De hecho, mientras la realizas, incluso te puedes dormir, por lo que es muy eficaz contra el insomnio. "Hacer cerámica es otro acto meditativo", sugiere la psicóloga, que recuerda que el objetivo, sea cual sea la técnica que uses, es siempre "poner tu foco en algo concreto para poder acallar tu cerebro".
El poder del cristal
Además de la meditación, el 'mindfulness' y el yoga, aconsejados por todas las especialistas, Carolina Buffoni afirma haber encontrado un gran apoyo en la energía de los cristales. Por eso, se formó como cristaloterapeuta. "Tanto estos como los minerales han absorbido las vibraciones de la Tierra durante miles de millones de años, siendo una fuente de energía de alta vibración", cuenta. Ella recomienda utilizarlos en pulseras o colgantes y, para no fallar a la hora de elegir, sugiere seleccionar el que te llame la atención a primera vista, sin pensar mucho. "Nuestro campo energético está íntimamente ligado a la intuición, de modo que detecta una frecuencia específica en un cristal que puede ser beneficiosa para nosotros", cuenta. Por supuesto, es muy importante llevarlo siempre contigo. "Esto permite que tu energía interactúe con la suya", explica Buffoni. Al fin y al cabo, concluye, "vibrar es ser conscientes de que somos seres de energía".
Cursos para aprender
En estos centros se imparten talleres para aumentar tu frecuencia vibratoria.
Andrea Klimowitz
La 'coach' Andrea Klimowitz usa terapias de sonido para promover el bienestar. El 12 de septiembre da un taller de 'Psychedelic Breath' con baño de sonido en Zentro Urban Yoga.
Sonoras House
Además de meditaciones sonoras en Muse Movement y en el Centro Wellness del Four Seasons Hotel Madrid, Clara Alfaro hace los talleres "Elevar tu vibración" en su centro Sonoras House.
Victoria Regia Centro de bienestar
Elena y Begoña Andreiñua –expertas en 'rebirthing' y respiración consciente–, hacen cursos, presenciales y 'online', y sesiones individuales.
Anahata Crystal School
Alumnos de más de 22 países han hecho cursos virtuales con la geofísica Carolina Buffoni. Nuestro favorito, "Cristaloterapia Vibracional", para transformar tu energía y brillar.
6 hábitos para llenarte de ‘power’
Lograrlo no requiere un profundo esfuerzo, pero sí ser consciente de las costumbres adquiridas que te obstaculizan el camino... y evitarlas.
Háblate bien
Tratarte a ti misma con cariño es fundamental. Como explica Clara Alfaro, "tus células y tu inconsciente "escuchan" todo lo que te dices. Por eso, tienes que dejar de hablarte mal". La experta reflexiona: "Si no permites que tu amiga se dirija a ti de cierta manera, ¿por qué te lo permites a ti misma?". Para ello, propone cambiar el patrón. Y recuerda que "las palabras también tienen una frecuencia. Úsalas con consciencia".
Aliméntate sano
El estómago es el principal productor de endorfinas, por eso Clara Alfaro señala que es esencial una dieta sana. "Nada de procesados y ojo con los productos con jarabe de maíz de alta fructosa o con dextrosa", advierte.
Ponte en modo ‘OT’
Como si te fueras a presentar al famoso concurso de televisión, Alfaro recomienda cantar (mucho). "O por lo menos tararea –sugiere–. La vida solamente puede verse con gafas rosas cuando uno canta".
Cuida tu cuerpo
"Al hacerlo, cuidamos nuestra energía para vibrar más alto", explica. Elena Andreiñua Para ello, toca comer sano, hacer ejercicio, dormir las horas correspondientes y evitar sustancias tóxicas como el alcohol y el tabaco.
Vive al aire libre
"Pasar tiempo en la naturaleza purifica la energía", dice Carolina Buffoni. Elena Andreiñua propone gestos como bañarse en el mar o abrazar un árbol: "Liberan las frecuencias densas de nuestro campo energético".
Limpia tu mente
Mirar con buenos ojos al resto del mundo te ayudará a vibrar alto. "Igual que te lavas los dientes, lava tus pensamientos", dice Clara Alfaro. Olvídate de criticar y juzgar a los demás: esto reduce tu vibración.












