La cosmética es uno de los campos en los que las ‘influencers’ son más activas. Muchas de ellas, como es el caso de Dulceida, Marta Rimbau o Alejandra Rubio, están ahora embarazadas y seguro que están cuidando mucho no sólo lo que comen, sino también qué productos se aplican en la piel, porque pueden tener consecuencias para el feto.

Por otra parte, verás que en esta época también tu piel sufre transformaciones, no solo tu silueta. Si tienes mala suerte durante tu embarazo es posible que empieces a ver manchitas oscuras y nada estéticas, lo que se llama cloasma gestacional. “Es un problema de hiperpigmentación que se origina entre otras cosas por los cambios hormonales que ocurren durante este período. En concreto, corresponde a la aparición de manchas pigmentadas (marrones o grisáceas) en la frente, pómulos, mejillas, alrededor de los labios, en el mentón y alrededor de los ojos”, describe la farmacéutica Belén Acero. Ni se te ocurra aplicarte cualquier producto indicado para las manchas en general, pues es posible que lleve componentes nada aconsejables durante el embarazo. Por eso lo mejor es preguntar antes a tu médico y, sobre todo, tener la máxima precaución antes de ponerte una crema. “La prevención es clave para prevenir las manchas oscuras durante el embarazo, pero, por lo general, la hiperpigmentación del embarazo desaparece por sí sola unos meses después del parto. A veces sucede que aún persiste seis meses después del nacimiento. En este caso, los tratamientos son similares a los disponibles para las manchas oscuras”, precisa Acero.

Durante el embarazo, es importante ser cautelosa con ciertos ingredientes cosméticos, aconseja la doctora Raquel Cabana, dermatóloga de IMR Madrid: “Muchos activos no han sido evaluados en embarazadas, y otros se sabe que alcanzan la circulación sistémica y, por tanto, podrían tener efectos sobre el desarrollo fetal: el peróxido de benzoilo, tratamiento común para el acné; la dihidroxiacetona, presente en algunos autobroceadores; potenciales disruptores endocrinos, como los parabenos o los ftalatos, también sería mejor evitarlos. O el formaldehído y sus derivados, conocidos por ser tóxicos. Es preferible hacer uso de productos como el ácido azelaico, el bakuchiol, filtros solares minerales (óxido de Zinc y dióxido de Titanio), la vitamina C o la niacinamida, ingredientes de los que tenemos evidencia de su seguridad durante el embarazo”.

En términos generales, todos los expertos coinciden en que cuando estás embarazada hay que evitar el grupo de los retinoides, los hidroxiácidos (sobre todo el ácido glicólico a altas concentraciones y el salicílico) y la hidroquinona. También hay otros ingredientes cosméticos, como la cafeína o los aceites esenciales, que conviene evitar. Veamos por qué.

Hidroxiácidos, en el embarazo con mucho cuidado

La doctora Raquel Cabana señala que los hidroxiácidos pueden usarse con seguridad durante el embarazo, siempre y cuando se tenga en cuenta su concentración: “En líneas generales, productos con bajas concentraciones no supondrían un riesgo, pero en concentraciones elevadas podrían producir efectos secundarios”. Por ejemplo, en el caso de los betahidroxiácidos, hay que tener un especial cuidado con el ácido salicílico si estás embarazada. “Su uso en concentraciones altas o aplicado sobre áreas extensas, es decir, en dosis elevadas, puede alcanzar la circulación sanguínea y llegar al bebé. Para un uso seguro es recomendable no aplicar productos en áreas extensas y siempre con una concentración inferior al 2%”, precisa la médica.

En lo que respecta a los hidroxiácidos, el punto de mira si estás embarazada hay que ponerlo en los ácidos glicólico y láctico. “Aunque generalmente se consideran más seguros que el ácido salicílico, el uso en altas concentraciones puede causar irritación y sensibilidad en una piel que ya de por sí es más delicada. Se recomienda limitar su uso a bajas concentraciones, inferiores al 10%. En cuanto a la secreción en leche materna de los hidroxiácidos es prácticamente insignificante, por lo que se puede utilizar con seguridad durante la lactancia”, puntualiza.

Cafeína, poco adecuada en las cremas si esperas un bebé

Como señala Mencía Hermosa, farmacéutica especializada en Dermocosmética y Nutricosmética, la cafeína se emplea cada vez más en cosmética debido a su elevada actividad biológica y su capacidad para penetrar la barrera cutánea. “Se utiliza como compuesto activo en productos anticelulíticos porque evita la acumulación de grasa en las células, estimulando su degradación. Además, tiene propiedades antioxidantes y favorece la microcirculación en la piel, es por ello por lo que es un ingrediente fundamental en productos para la zona del contorno de ojos. Para evaluar el riesgo de un cosmético con cafeína si estás embarazada, es necesario considerar si la cafeína penetra a través de la piel tras la aplicación y entra en la circulación sanguínea. Esta penetración depende de diversos factores: la concentración del activo, la fórmula completa del producto, la zona de aplicación o la duración del tratamiento. No existen estudios clínicos con productos tópicos que contengan cafeína en embarazo y/o lactancia que nos demuestren que realmente tiene efectos adversos en el feto. En todo caso, su gran capacidad para penetrar la barrera cutánea y la elevada actividad biológica desaconseja su uso en estas situaciones”, advierte. Esta especialista señala que si se quiere seguir tratando la celulitis durante el embarazo, se puede sustituir este activo por extractos vegetales, como el extracto de hojas de abedul, capaz de activar el metabolismo, y otros aceites vegetales, como el de germen de trigo, el de jojoba y el de romero. “Otro activo que ha demostrado no tener efectos negativos en el feto es la troxerutina: mejora la resistencia de los vasos sanguíneos, así reduce el edema (acumulación de líquidos) y la inflamación”, añade.

Aceites esenciales, peligro durante el embarazo

Todavía muchas personas creen que todo lo natural es beneficioso y no puede causar daño alguno, y no es así. “Los aceites esenciales son ingredientes muy activos que solo deben usarse en concentraciones muy bajas. Los que son puros están muy concentrados y tienen componentes que pueden producir irritación, alergia o fototoxicidad. El feto es altamente sensible a químicos y, aunque los aceites esenciales son productos naturales, son muy activos y pueden ser tóxicos para el bebé, por ello es prudente tener cuidado en el uso de estos aceites en productos cosméticos de aplicación tópica en el embarazo y la lactancia”, explica Mencía Hermosa, fundadora de la marca de suplementación Bloom.

La hidroquinona, prohibida en el embarazo

Afortunadamente, este es un activo que no lo vas a encontrar fácilmente en cualquier cosmético, dado que el tratamiento con hidroquinona tiene que prescribirlo un médico. Con todo, no está de más saber que no es bueno, por si crees que puedes estar embarazada y te lo estás aplicando con receta médica en ese momento. “La hidroquinona es un agente despigmentante muy eficaz para el tratamiento de melasma y manchas oscuras. La principal preocupación durante el embarazo es que se absorbe fácilmente pudiendo llegar al bebé. No existen estudios concluyentes en humanos, pero la exposición a hidroquinona en animales ha mostrado efectos negativos en el desarrollo del feto, desde alteraciones en la pigmentación hasta defectos graves en el desarrollo fetal. Por sus características parece poco probable que alcance cantidades significativas en la leche materna, y probablemente su uso sea seguro durante la lactancia, pero debido a la falta de estudios, es preferible limitar su uso”, recomienda la dermatóloga Cabana.

Headshot of Virginia de los Ríos

Virginia de los Ríos es experta en Belleza y Grooming, temas de los que escribe habitualmente en Cosmopolitan: cremas faciales, cosmética corporal, tratamientos capilares, protocolos en cabina, perfumes, nuevos activos… Desde Dior a Chanel, pasando por Loewe, Sephora, Augustinus Bader o Cantabria Labs, sigue al milímetro los lanzamientos de las marcas del sector beauty, desde las más prestigiosas a las firmas nicho o las marcas low cost.

A esta periodista especializada en belleza y tratamientos –y a la que muy pocas cosas le harían renunciar a un pintalabios rojo satinado– le sigue apasionando, después de 15 años escribiendo sobre belleza, colarse en los laboratorios cosméticos para conocer cómo se desarrollan los ingredientes más punteros, destapar el frasco de las nuevas esencias y meter los dedos en los tarros de crema. Antes de que Instagram fuera un embrión, creó la plataforma The New Millesime, con el formato de tablero, para dar a conocer y analizar lo último en cosmética de lujo y lifestyle.

Virginia de los Ríos se licenció en Filología Hispánica por la Universidad de Deusto, posteriormente se diplomó en Edición y Publicación de Libros por la misma universidad y tiene el Máster en Periodismo por la Universidad del País Vasco. Fue profesora de Lengua y Literatura españolas durante dos años en la Universidad de St. Andrews (Gran Bretaña) y cuenta con una experiencia de más de dos décadas como periodista en distintos medios de comunicación, entre los que destacan algunas de las cabeceras de HEARST, como Elle, Cosmopolitan, Harper’s Bazaar, Men’s Health o Esquire. Además, ha sido redactora jefe de Women’s Health y ha colaborado en numerosos grupos editoriales y publicaciones de relevancia, como Prisa, Unidad Editorial, El Semanal XL, MujerHoy, Yodona, Fuera de Serie, etc.