Si el yoga nos ayuda con el estrés, el insomnio, los dolores musculares o, incluso, con el bruxismo, ¿qué nos hace pensar que no es la mejor forma de despertar por la mañana y afrontar el día con energía?

Utilizando las diferentes posturas y movimientos (asanas), vamos a conseguir equilibrar cuerpo y mente de forma progresiva para comenzar el día con mentalidad positiva, con enfoque y listas para comernos el mundo. ¿No suena mal verdad?

Al contrario que con el yoga que practicamos tras la jornada, antes de dormir o al final del día, que busca una práctica más relajante, restaurativa o que ayude a liberar las posibles tensiones acumuladas; con la práctica de yoga matutina hay que tener en cuenta que el cuerpo ha estado en reposo varias horas y quizás se encuentre más entumecido. Es por eso que nuestra profe particular de yoga y meditación, Elsa Aguirre Duport de Pontcharra, nos recomienda hacerlo de forma progresiva, ya que la mente puede estar más tranquila y descansada y quizás más libre de las preocupaciones rutinarias.

yoga para despertar
Fernando Roi HEARST

"Al despertar permito que surjan movimientos libres, fluidos y espontáneos. Trato de darle al cuerpo un espacio para reactivarse. Suelo estirarme, desperezarme, a veces me coloco en cuadrupedia o tumbada y, sencillamente, libero el movimiento. Para ello, la guía es la sensación, siempre que resulte gustosa o agradable es buena señal", explica la experta.

También podemos trabajar con posiciones invertidas porque ayudan a despejar y empezar con energía. "No uso una estructura fija, me muevo desde la escucha, dando al cuerpo un espacio para que se exprese. Si quieres realizar una práctica más estructurada, mi recomendación sería que incluyeras en ella todos los movimientos posibles de columna: partiendo siempre de la extensión axial, flexión lateral, torsión, extensión o flexión posterior y flexión anterior", matiza.

Posturas para activarnos por las mañanas

"A mí me funcionan bien las posturas de pie o las posiciones invertidas. Puedes probar a colocarte sencillamente de pie y aflojando rodillas, realizar algunos movimientos libres o vibraciones que ayuden a activar y liberar el cuerpo. También pueden ayudar respiraciones energizantes como la respiración de fuego", sostiene.

yoga para despertar
Fernando Roi

¿Cuál es el mejor escenario? El que nos resulte más cómodo. La experta explica que si no entra en nuestro horario el poder llevar a cabo esta práctica en clases presenciales, también podemos hacerlo de forma 'online'. De esta manera podemos motivarnos y vencer la pereza al compartir la actividad en grupo y crear soporte y apoyo mutuo. "Sin embargo, hacerlo en la cama no es algo que recomiende personalmente. La superficie puede ser demasiado blanda y quizás no sea conveniente para la espalda. Un pequeño espacio en el suelo sobre una esterilla es suficiente. Y siempre puede ayudar salir del lugar que tenemos asociado al descanso y al sueño", destaca.

  1. Nos tumbamos boca arriba y nos ponemos en contacto con la respiración. Empezamos a desperezarnos, poco a poco, con brazos y piernas.
  2. Flexionamos las piernas y, con las plantas en el suelo y los brazos a ambos lados del cuerpo, elevamos sacro, zona lumbar y dorsal hacia arriba. Subimos inspirando, y bajamos exhalando, colocando vértebra a vértebra, poco a poco, la espalda en el suelo.
  3. Ponemos brazos en cruz y, al exhalar, dejamos caer las piernas hacia el lado derecho. Jugando con la respiración, hacemos lo mismo hacia el lado izquierdo, como si las piernas fueran un limpiaparabrisas. Sin parar el movimiento, coronamos la cabeza con los brazos, cogiendo con cada mano el codo opuesto.
  4. Nos incorporamos, poco a poco, y —en posición de cuadrupedia— vamos dibujando círculos con la pelvis, espalda y cabeza, para luego dejar caer el peso hacia atrás y hacia delante, apoyando el peso en las manos y en las puntas de los pies. Vamos estirando piernas a nuestro gusto, jugando con los movimientos y escuchando a nuestro cuerpo.
  5. Despegamos las rodillas del suelo y, con la postura del perro boca abajo, movemos cada pierna como si estuviéramos pedaleando. Después, con todo el cuerpo, subiendo y bajando la espalda, vamos a movernos como su fuéramos las olas del mar.
  6. Nos ponemos de pie. Inspirando, elevamos los brazos hacia el cielo, y, al exhalar, flexionamos la espalda hacia el suelo. Repetimos varias veces con diferente velocidad. Terminamos sacudiendo brazos y aflojando todo el cuerpo.

¿Durante cuánto tiempo? "Menos es más. A veces dedicar 5 o 10 minutos es mejor que nada. Así que dependiendo del tiempo del que disponga la persona. Pero sin duda mejor un poco que nada", sentencia.

Elsa lleva conjunto de Lululemon.
Headshot of Isa Espín

Isa Espín es periodista especializada en moda, belleza y estilo de vida. Escribir es su profesión y usarse como conejillo de indias, para probar todas las tendencias cosméticas, su pasión. Tiene una manía: no puede llevar más de seis meses el mismo corte de pelo y ya no recuerda cómo son sus uñas sin pintar. Le encanta probar diferentes tipos de maquillaje, coleccionar perfumes y las cremas naturales. A lo mejor se olvida las llaves en casa, pero un buen iluminador facial, un eyeliner y una máscara de pestañas son obligatorias en su bolso. Estudió el Grado en Documentación y el Grado en Periodismo en la Universidad de Murcia. Además, cuenta con el posgrado de Locución y Presentación de Televisión, de RTVE, y el de Marketing Digital de Moda, de la UCJC, de Madrid. Tuvo un blog de moda y belleza que terminó derivando en su propia newsletter personal y ha trabajado en varios medios como redactora y Social Media.  
   Lleva una década escribiendo en medios digitales. Ha trabajado para La Verdad, XLSemanal (ABC) y 20minutos, entre otros. Actualmente, colabora en Cosmopolitan y Mujer.es. Es adicta a las gangas, enamorada del café y la gastronomía, y -en su tiempo libre- practica ballet. Experimentar es lo suyo, a veces las cosas le salen bien y otras veces, se ríe y nos las cuenta.