- Los 96 alimentos más saludables para mantener en tu dieta
- Comprobado: el orden en el que ingieres los alimentos influye en tu peso y salud
- Los 15 'superfoods' o superalimentos que no pueden faltar en tu dieta
Seguro que has oído eso de "somos lo que comemos". Y no le falta razón. La alimentación tiene un gran impacto en nuestra salud en general y la piel no es una excepción. Cuanto más sana y equilibrada sea nuestra dieta, más hidratada, joven y radiante lucirá nuestra piel. De hecho, está demostrado que los alimentos nutritivos y antioxidantes ayudan a regenerar y a mejorar su aspecto.
El azúcar o sacarosa es un disacárido formado por una molécula de glucosa y una de fructosa, que se obtiene principalmente de la caña de azúcar o de la remolacha azucarera. Sabemos que es un producto que no debemos consumir en exceso para cuidar de nuestra salud en general, pero a nivel particular, en lo que a envejecimiento se refiere, ¿qué provoca el azúcar en nuestra piel?
¿El azúcar envejece?
La respuesta es sí. "Se ha demostrado que el exceso de azúcar nos predispone a un envejecimiento prematuro de nuestra piel. Sabemos, además, que es proinflamatorio, por lo que tendremos una piel más reactiva con tendencia a picor y enrojecimiento, pudiendo empeorar enfermedades inflamatorias como el acné, la rosácea y diferentes tipos de dermatitis", explican los expertos de la Clínica MIRA+CUETO.
El azúcar que más se ha relacionado con el envejecimiento de la piel es el azúcar blanco añadido a los alimentos ultraprocesados. Al encontrarse en exceso en el torrente sanguíneo puede provocar un fenómeno de glicación, una reacción química natural que sucede cuando los niveles de azúcar en sangre son superiores a lo que nuestra insulina puede procesar. Como aseguran los expertos, "este azúcar en exceso se une a las proteínas para formar moléculas tóxicas llamadas AGE (Advanced Glycation End Products, o Productos Finales de Glicación Avanzada), que destruyen el colágeno y la elastina de la dermis".
La OMS (Organización Mundial de la Salud) recomienda reducir el consumo de azúcares libres (los que no forman parte natural de los alimentos) a no más del 10% de la ingesta calórica total, siendo la cantidad ideal menos de un 5%. Para una dieta de 2.000 calorías, el 5% serían 25 gramos de azúcar por día (en niños, hasta 15 gramos por día). Una cucharadita de café es más o menos 4 gramos. Existen distintos tipos de azúcares y debemos recurrir a los menos perjudiciales.
Tipos y diferencias en el azúcar
Cuanta más glicación sufre el organismo, más rápido envejece nuestra piel. Esto es especialmente habitual entre las personas diabéticas, ya que les resulta más difícil controlar los niveles de azúcar en la sangre. Por eso, la comunidad científica ha observado que suelen mostrar signos del paso tiempo antes que quienes no padecen hiperglucemia.
Los azúcares naturales se encuentran en los alimentos, incluyendo las frutas (fructosa) y los lácteos (lactosa), y proporcionan nutrientes esenciales a nuestro cuerpo. Sin embargo, el azúcar refinado proviene de la caña de azúcar, que se procesa para su extracción (es decir, la sacarosa, una combinación de glucosa y fructosa). "La mayoría de los alimentos procesados (galletas, pasteles, aderezos para ensaladas) que consumimos incluyen el azúcar refinado, que contiene poco o ningún valor nutritivo, ya que no proporciona a nuestro cuerpo ningún alimento real en términos de vitaminas, minerales, fibra, fitonutrientes y antioxidantes", señalan los expertos.
Por otro lado, nos explican que los azúcares naturales contienen fibra dietética, lo que retrasa la digestión y contribuye a la sensación de saciedad. También se sabe que el azúcar contribuye a la inflamación generalizada dentro del cuerpo al disminuir la eficiencia de los glóbulos blancos y obstaculizar nuestra capacidad para combatir las enfermedades y las infecciones.
"Por todo lo anterior, a pesar de que el azúcar en general es proinflamatorio y nos afecta a distintos niveles, es peor el azúcar refinado, porque no nos aporta ningún nutriente extra que pueda beneficiar también a la piel (en el caso del envejecimiento), y porque el cuerpo tiene que poner en marcha una serie de mecanismos para transformar ese azúcar refinado, depurarlo y evitar su efecto proinflamatorio y oxidativo a nivel celular", sentencian.
¿Depende del tipo de piel?
"La capacidad de regeneración del ADN varía en cada uno, no sólo por lo que ya está en nuestro código genético, sino por nuestro estilo de vida (epigenética). Está comprobado que, si una persona por genética tiene su piel más fina, más seca (menos glándulas sebáceas), fototipos más claros (menos melanina), etc., tendrá mayor predisposición a signos de envejecimiento prematuro, pero si esta persona se protege adecuadamente del sol, tiene una alimentación sana, etc., puede influir positivamente para retardar y/o reparar los signos del envejecimiento", sostienen desde el equipo médico de MIRA+CUETO.
¿Es reversible?
"Este proceso provoca inflamación, oxidación y deterioro a nivel celular. Y se trata de un proceso irreversible que termina dañando la elasticidad de la piel causando flacidez o arrugas. Cuando estas dos proteínas se unen a los diversos tipos de azúcar, pierden fuerza y, al deteriorarse, los signos de envejecimiento se acentúan, la dermis está más seca y menos elástica, lo que causa arrugas, flacidez y pérdida de luminosidad", añaden.
Una adecuada alimentación (idealmente antiinflamatoria), un buen descanso y sueño, usar protector solar, realizar ejercicio físico, no fumar, además de tener cuidados cosméticos y algunos procedimientos estéticos que puedan regenerar nuestro colágeno y elastina, nos ayudan a reducir y reparar algunos de los daños ya sufridos en nuestra piel, además de prevenir que envejezca de una manera prematura.
Sustitutos del azúcar para evitar el envejecimiento
"Existen varios nombres bajo los que se esconde el azúcar (siropes, almíbar, dextrosa, fructosa, jarabes, miel, panela, etc.). Muchas personas consumen, por ejemplo, azúcar de caña o de coco, creyendo que es una forma de azúcar 'natural' más beneficiosa para la salud; sin embargo, aunque es cierto que los azúcares no refinados tienen algún nutriente o vitamina extra, la diferencia es casi inapreciable", señalan los expertos.
Nos explican que hay otras alternativas que pueden ser más adecuadas y menos dañinas, tanto por su bajo índice glucémico, como por las diferentes propiedades que tienen: "En el caso del uso de edulcorantes, lo ideal es que sean naturales, y el objetivo de usarlos es ir desacostumbrando al paladar a la necesidad de ingesta de sabores dulces y artificiales, e irlos disminuyendo hasta lograr que no necesitemos agregar nada extra a los alimentos".
Nos recomiendan el xilitol o azúcar de abedul, la estevia natural, en hoja o extracto, y la canela de Ceilán, entre otros. Como aseguran los expertos médicos de MIRA+CUETO, "una cucharada de xilitol endulza igual que una de azúcar, por eso es muy fácil reemplazarlo en las recetas dulces tradicionales. Sin embargo, el xilitol o eritritiol, si se consumen en grandes cantidades, también pueden ocasionar problemas digestivos. Lo mejor siempre es acostumbrar el paladar a las cosas como son, como saben y como vienen de la naturaleza".
Isa Espín es periodista especializada en moda, belleza y estilo de vida. Escribir es su profesión y usarse como conejillo de indias, para probar todas las tendencias cosméticas, su pasión. Tiene una manía: no puede llevar más de seis meses el mismo corte de pelo y ya no recuerda cómo son sus uñas sin pintar. Le encanta probar diferentes tipos de maquillaje, coleccionar perfumes y las cremas naturales. A lo mejor se olvida las llaves en casa, pero un buen iluminador facial, un eyeliner y una máscara de pestañas son obligatorias en su bolso. Estudió el Grado en Documentación y el Grado en Periodismo en la Universidad de Murcia. Además, cuenta con el posgrado de Locución y Presentación de Televisión, de RTVE, y el de Marketing Digital de Moda, de la UCJC, de Madrid. Tuvo un blog de moda y belleza que terminó derivando en su propia newsletter personal y ha trabajado en varios medios como redactora y Social Media.
Lleva una década escribiendo en medios digitales. Ha trabajado para La Verdad, XLSemanal (ABC) y 20minutos, entre otros. Actualmente, colabora en Cosmopolitan y Mujer.es. Es adicta a las gangas, enamorada del café y la gastronomía, y -en su tiempo libre- practica ballet. Experimentar es lo suyo, a veces las cosas le salen bien y otras veces, se ríe y nos las cuenta.
















