En plena semana grande de la moda en Madrid, vamos a hablarte de un grandioso desfile en París. ¿Y eso? Hay un motivo y es que acaba de presentarse, en el marco Cibelespacio, un área rompedora dentro de la Mercedes-Benz Fashion Week, el corto-documental del primer desfile de la diseñadora española Teresa Helbig en París, el pasado mes de marzo.
Este trabajo visualiza la colaboración de la creadora catalana con Iberia, una relación muy bien avenida que comenzó hace unos años gracias al proyecto Talento a bordo, con el que la aerolínea busca apoyar y promover el talento español en todas sus facetas (moda, cultura, ciencia, deporte...), tanto dentro como más allá de nuestras fronteras. Así, cuando Teresa Helbig ganó el concurso de diseño de uniformes de Iberia, en 2019, nació una colaboración que sigue dando buenos frutos.
En primavera, la diseñadora voló a París junto a su equipo y un nutrido grupo de clientas, influencers, celebrities, a bordo del A350 Next bautizado con el nombre de Teresa Helbig para convertir un sueño en realidad. Desfilar por primera vez en la capital francesa y presentar la colección “1832 Sur Mer” Otoño-Invierno 24/25, una experiencia única que ya tienes en versión documental.
El sueño cumplido de desfilar en París
Horas antes de la presentación del corto-documental, hablamos con la diseñadora y nos comenta que "desfilar en París ha supuesto cumplir uno de los sueños más grandes de mi vida. Ver cómo poco a poco alcanzamos metas que antes parecían inalcanzables es una enorme gratificación por el esfuerzo y el trabajo bien hecho. Ha sido una mezcla de orgullo, emoción y nervios, pero, sobre todo, un profundo sentimiento de agradecimiento hacia mi equipo y hacia Iberia".
La localización del desfile ya fue cien por cien parisina, en la Galerie Joseph (antiguo Museo Pierre Cardin), ubicada en pleno barrio de Le Marais. El lugar perfecto para presentar “1832 Sur Mer”, una gran colección inspirada en la novela 'Los miserables' de Víctor Hugo. Todo un canto a la lucha de un pueblo entero por la búsqueda de la libertad y la justicia, que impulsó la insurrección de los parisinos en 1832.
El tejido grosgrain (muy vinculado a Francia), así como los colores de su bandera (los blancos, azules y rojos) protagonizaron un desfile que duró nada menos que media hora, el doble de lo habitual y que también contó con el doble de modelos presentados de lo usual. Hablamos de 47 modelos. Un trabajo titánico en el que la diseñadora puso toda su profesionalidad y su corazón. Como ella misma indica, cuando le preguntamos por alguna prenda o conjunto fetiche de esta colección: "No te podría decir solo uno… Por ejemplo, el look de abrigo largo de sastrería combinado con minifalda creo que representa muy bien la dualidad de la colección, entre lo clásico y lo moderno, elegancia y fuerza. O el vestido que creamos a partir de una colcha japonesa antiquísima de finales del siglo XVIII hecha con bordado de hilo de seda, una pieza única e inigualable".
Magia en el aire y planes de futuro
Teresa recuerda con auténtica felicidad la experiencia y comenta: "Tener a mi lado a las personas que han estado conmigo desde el principio, que han creído en mí y compartido este sueño, ha hecho que todo sea aún más emocionante. Y si tengo que quedarme con un momento concreto, ese es cuando las luces se apagaron y comenzó el desfile; fue absolutamente mágico. Ver cómo la colección cobraba vida en la pasarela, después de tanto esfuerzo y dedicación, fue una sensación brutal".
¿Y después de esta experiencia de altos vuelos? La diseñadora lo tiene claro: "Seguir trabajando intensamente y con toda la pasión del mundo en nuestro universo de costura y novia. Además, nos hemos lanzado a hablar un nuevo idioma que es el de las pequeñísimas producciones de edición limitada de prendas Helbig, con el mismo ADN de siempre, pero con un concepto más versátil y cosmopolita. Seguir cuidando muchísimo a nuestras clientas, seguir trabajando con el equipo… La lista es infinita".








