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Los looks de la serie de Netflix ‘Emily in Paris’ que serán tendencia en primavera/verano y las prendas de Zara o Mango para recrearlos
Analizamos los 'looks' de este fenómeno televisivo junto a Celia B y a Raúl Madrid Manso y te damos las claves para que te inspires en todas las novedades de Sylvie y Emily.

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Seguro que muchas de las que estamos detrás de estos artículos hemos visto alguna de estas series, que nos sirvieron en su día como inspiración para convertirnos en en periodistas especializadas en moda y belleza: 'Sex and the City' o 'The Bold Type'. Desde que se estrenó ‘Emily in Paris’ en 2020, para nosotras se ha convertido en un imprescindible por muchas razones. Desde hace unas horas podemos ver la 5ª temporada en Netflix y hay algo que no admite dudas: volveremos a hablar —mucho— de sus 'looks'. Más allá de romances imposibles, giros laborales o cambios de ciudad, la serie se ha consolidado como uno de los mayores fenómenos de moda de la última década porque ha entendido una verdad esencial de la ficción contemporánea: el vestuario también cuenta la historia.
¿Qué es lo que tienen en común las series de las que hablamos?
Que la moda no acompaña a la trama: la narra. “Cada look cuenta cómo se siente el personaje de forma inmediata; es una extensión de su carácter y de su narrativa”, explica Celia B, nuestra premiada en la sección de moda en la última edición de los COSMOPOLITAN Influencer Awards by Pandora 2025. Esa conexión directa y emocional es lo que hace que, temporada tras temporada, los estilismos se comenten como si fueran un protagonista más.
La clave está en que la serie no intenta ser realista. Al contrario. Su éxito reside en no tener miedo al ridículo ni a lo inverosímil. Los contrastes, las mezclas imposibles, los colores saturados y las siluetas exageradas forman parte de un código estético 'pop' perfectamente consciente de sí mismo. En palabras de Celia B, ‘Emily in Paris’ tiene claro que ‘more is more’: color, mezcla de estampados, contrastes imposibles y una energía vital que se traduce en cada prenda. Lejos de intentar gustar a todo el mundo, el vestuario apuesta por la autenticidad. Y esa es precisamente su fuerza. Un vestuario icónico no busca consenso, busca identidad. Por eso genera conversación, debate y viralidad.
Desde el punto de vista estilístico, el gran acierto de la serie es asumir el cliché y llevarlo al límite. La diseñadora de vestuario Marilyn Fitoussi ha construido un universo visual donde la exageración no es un error, sino la herramienta principal. “Ha sabido construir muy bien el cliché estético desde la exageración”, señala Raúl Madrid Manso, subrayando cómo los momentos clave de la trama se enmarcan siempre con ‘looks’ memorables apoyados por grandes firmas.
Una de las grandes virtudes de la serie es haber entendido que el exceso sólo funciona cuando tiene intención. Siluetas reconocibles, códigos que se repiten y una lógica interna clara permiten que los 'looks' rocen la caricatura sin perder coherencia. “Emily roza la caricatura, pero es coherente con su energía, su ingenuidad y su ambición. Por eso nos encanta”, señala Celia B.
La evolución emocional también se viste
Aunque 'Emily in Paris' no es una serie que base su relato en grandes transformaciones psicológicas, la evolución de sus personajes sí se percibe —y mucho— a través de la ropa. La moda actúa como un auténtico termómetro emocional.
Emily pasa del 'naïf' absoluto a un maximalismo más calculado, reflejo de su crecimiento profesional y personal. Mindy evoluciona hacia un estilo cada vez más cercano al de una superestrella segura de sí misma. Camille se mantiene en una línea más estructurada y oscura, salpicada de accesorios que aportan misterio y sensibilidad artística. Y Sylvie, fiel a su elegancia, va dejando ver grietas en su armadura estilística a través de looks más atrevidos y menos rígidos.
Si hubiera que elegir un solo personaje como inspiración de estilo, Celia B lo tiene claro: Emily. Llegar a una ciudad dominada por el negro, ser cuestionada por su forma de vestir y, aun así, mantenerse fiel a su identidad es uno de los grandes mensajes de la serie. Emily se expresa a través de la moda en un entorno donde no domina el idioma y donde todo parece jugar en su contra. Y, sin embargo, su coherencia estilística es su mayor fortaleza. Su armario demuestra que ser fiel a una misma es, en realidad, un acto de valentía. Cuando hay autenticidad, cualquier reto —personal, profesional o estético— se puede superar.
París, Roma… y el armario como 'souvenir' emociona
Cuando la serie cambia de ciudad, cambian también los estampados, las texturas y el lenguaje visual. Y ahí surge una pregunta interesante: ¿cómo trasladar esto a nuestra vida real cuando viajamos? La respuesta es tan sencilla como honesta: no impostar. La moda es una herramienta de expresión, no un disfraz obligatorio. Cuando el estilo forma parte de tu identidad, se adapta de manera natural a cualquier escenario. Madrid manso por su parte nos invita a que vivamos la moda así: "Si eres una persona que encuentra su identidad a través de la performance estilística sea para ir a la farmacia como para visitar Berlín, siempre vivirás en la película de tu propia vida de forma natural".
El vestuario de 'Emily in Paris' está compuesto por piezas de grandes firmas, muchas de ellas difíciles —o imposibles— de replicar. Para Raúl Madrid ahí está precisamente su encanto: "En una producción como esta, el realismo sería el fin del atractivo. La fantasía aspiracional no solo es válida: es necesaria. Porque nadie quiere ver a Emily preocupada por la lluvia de París; queremos verla caminar como si la ciudad fuese su pasarela personal".
‘Emily in Paris’ no aspira a ser real, ni profunda, ni contenida. Aspira a ser inolvidable. Y lo consigue porque entiende la moda como espectáculo, como performance y como relato visual. Cada look es una escena, cada outfit una conversación pendiente. Mañana, cuando se estrene la nueva temporada, volveremos a debatir, a copiar, a criticar y a soñar. Porque en el fondo, lo que hace que 'Emily in Paris' siga enganchándonos es muy sencillo: nos recuerda que vestirse también puede ser una forma de escapar, y de conocernos mejor a nosotras mismas, como un momento de intimidad, como cuando vemos la serie, un rato de desconexión y autenticidad.
Las comparaciones con 'Sex and the City' son inevitables definió porque una era, no sólo en cuanto a moda. 'Emily in Paris' define otra muy distinta: más global, más exagerada, más inmediata y profundamente viral. Para Raúl Madrid Manso: “Emily in París es un buen glosario visual estético y muy buen escaparate, pero 'Sex and the City', a pesar del velo de superficialidad, siempre giraba en torno a la construcción y deconstrucción de muchos valores que rodeaban a 4 amigas y su viaje para encontrarse, por lo que no creo que Emily marque tanto como lo ha hecho la estética de Carrie, Samantha, Miranda y Charlotte”.
Ambas series comparten algo esencial: nos invitan a expresarnos a través de la moda y a disfrutar del proceso.
Paula Crespo es experta en moda y tendencias. Su principal fuente de inspiración viene de las pasarelas internacionales y las marcas españolas con mucha personalidad. No se pierde ninguna de las tendencias que nacen en las redes sociales de la mano de sus ‘it girl’ favoritas como Sarah Jessica Parker, Nieves Álvarez o Kate Moss.
Le fascina la fotografía y el mundo audiovisual, por eso adora perder la noción del tiempo entre revistas de fotografía de moda de sus modelos y firmas de lujo favoritas. El cine es otra de sus pasiones, podría pasarse horas viendo las mejores películas desde el nacimiento del cine, porque adora los clásicos y se conoce a las actrices más estilosas de todos los tiempos. Es una enamorada de encontrar firmas nuevas en las que encontrar joyas que la hagan sentirse especial, aunque también controla al milímetro las nuevas colecciones de las grandes marcas, como Zara o Massimo Dutti. Lo que más le gusta de su trabajo es acudir a todos los eventos con expertos de moda y descubrir nuevas tendencias. Además, se pasa el día imaginado el visual de las nuevas colecciones de las firmas que le vuelven loca y se pierde en un estudio sacando fotos a las modelos del momento.
Paula estudia el doble grado en Periodismo y Comunicación Audiovisual en la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid. Recién estrenada en la redacción de Cosmopolitan, ya ha pasado por otros medios como El Generacional como redactora y fotógrafa de moda.

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